Si nun ye un horru, ¿qué ye?

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La imaxen de portada que me sirve güei microsoft. Mu Cang Chai, Vietnam.

Pues eso, si nun ye un horru, ¿qué ye?


¿Ye esto una güelga inversa de dinosauriu?

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La Griega, 11/08/18

Güei, martes, recital en Colunga.

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Güei, día 14, a les 7,30, na sala Loreto.

En Colunga, naturalmente.

Fago un recital del últimu llibru míu, Propia xera, 522 páxines, onde se recueye la mio obra poética completa.

Tais invitaos.


Mañana martes, recital

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El día 14, a les 7,30, na sala Loreto.

Fago un recital del últimu llibru míu, Propia xera, 522 páxines, onde se recueye la mio obra poética completa.

Tais invitaos.


Güei, en LNE: No hay carretera sin baches

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)

L'aprecederu

No hay carretera sin baches


 
Nin prau que nun tenga hierba, reza una versión del cantar. De la hierba hablaremos más adelante, ahora de los baches.
LA NUEVA ESPAÑA del 29/07/18 anunciaba que los baches de la A-66 entre León y Benavente desaparecerían para el 2020. Si no recuerdo mal, creo que don Pedro de Silva se quejaba fechas antes, en estas páginas, del estado calamitoso de ese tramo.
Pues bien, no es únicamente esa carretera la que da cumplimiento a la afirmación del cantar: he andado en fechas inmediatas por otras autovías del occidente español, por la A52, por ejemplo, y su estado es igual de deplorable. Y aquí, en Asturies, tenemos algunos tramos también manifiestamente mejorables en su firme, en la AS-I, o en la A8. El refalfiu carreteru, primero -creando vías innecesarias-, y la crisis, después, han hecho que apenas haya conservación. Varias asociaciones de automovilista vienen señalando reiteradamente ese déficit, que algunos evalúan en 7.000 millones, y que es causa de accidentes.
Por cierto, las lluvias y el calor hacen esta temporada las delicias de quienes tienen huertos o jardines, que elevan a los cielos una y otra vez sus bendiciones por la hierba que no para de crecer, incontenible.
Al Gobierno asturiano, sin embargo, esa naturaleza desbordada y lujuriante ni le preocupa ni lo ocupa. Pasen ustedes por cualquier carretera autonómica -de las municipales, ¿para qué hablar?- y verán cómo les sebes ocupan los bordes de los viales y ocultan las señales, con el consiguiente peligro para la circulación.
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Recital en Colunga

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El día 14, a les 7,30, na sala Loreto.

Fago un recital del últimu llibru míu, Propia xera, 522 páxines, onde se recueye la mio obra poética completa.

Tais invitaos.



Esti miércoles firmo na Feria Muestres

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A partir de les seis de la tarde. Nel puestu d'Iniciativa pol Asturianu

Pa firmar exemplares del mio caberu llibru, la mio obra completa Propia xera, que nun ta teniendo males crítiques nin polos llectores nin pola crítica.


Güei, en LNE: ¡Yá t'oyí, navaya!

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)

¡Yá t'oyí, navaya!

Balance de la reunión de Javier Fernández con Pedro Sánchez

07.08.2018 | 01:40
No hace falta reiterar la grave amenaza que para Asturies y otras comunidades -pero especialmente para Asturies- supone la descarbonización incontinente que pretende perpetrar el gobierno de Pedro Sánchez, presumiendo, además, de ello; es decir, de cumplir los objetivos de reducción de CO2, de mejora en la eficiencia energética y de aumentar la participación de las renovables en el conjunto de la producción, "antes que nadie". El Presidente Fernández lo ha dicho, en son de queja, de otra manera: "Nosotros vamos a cumplir y muy pocos países de la UE cumplirán. Y si vamos a cumplir ahora podemos cumplir también en 2030".
El cierre de las minas y las térmicas tendrá efectos dramáticos sobre el empleo, tanto el directo como el inducido (por ejemplo, sobre el transporte y sobre los tráficos de El Musel). Además, si acarrea, como se prevé, una subida de la factura energética, podrá afectar gravemente a nuestras industrias electrointensivas, Alcoa, Arcelor, Azsa.
Lo ha dicho todo el mundo, CC OO, UGT, FADE, el Gobierno asturiano? Hasta, aunque un poco a rastras, se han sumado IU y algunos de Podemos; incluso ha dado la impresión de que ha querido decir algo semejante una fracción de la facción pedrosanchista del PSOE asturiano.
Por eso, cuando veíamos en LA NUEVA ESPAÑA digital del miércoles una fotografía (reiterada el jueves en papel) de don Javier Fernández levantando el índice de su mano derecha hacia un sonriente don Pedro, en lo que parecía ser un gesto admonitorio (no amenazante, por supuesto), los ilusos concebimos alguna esperanza.
Pero bastaron unas escasas dos horas para saber que en nada había atendido don Pedro las peticiones de don Javier: del cierre de minas hablará con la UE (con mucho enfotu, seguro); y sobre lo relativo al cambio de modelo energético y las térmicas (esto es, sobre la continencia de su incontinencia descarbonizadora-ecologista) "toma nota". De igual modo, sobre la reforma del sistema de financiación autonómica, manifestó que lo hará en la legislatura "si es posible" y que será "multilateral", lo que no quiere decir nada o, lo que es peor, quiere decir que se cumplirán todos los temores de discriminación que temen las comunidades menos ricas.
Ignoro si don Pedro, que es persona culta que viaja en avión para no perderse un concierto, al ver el dedo admonitorio de don Javier, habrá dicho para sí remedando a Quevedo: "Nada he de hacer por más que con el dedo...". Lo que sí es seguro es que el encuentro se ajusta perfectamente a esa troquelación llariega que expresa el desdén absoluto hacia lo que el otro dice: "¡yá t'oyí, navaya!".
Por cierto, es curioso cómo, en este trance de furia ecologista en que nos encontramos, la izquierda asturiana -al igual que en otras ocasiones la derecha- ha descubierto que todo va muy bien cuando se predican los conceptos genéricos y abstractos (los derechos humanos, el medio ambiente, la justicia, el derecho a la vivienda o al trabajo, etc.), pero que luego, cuando de la dialéctica discursiva se pasa a la dialéctica de los intereses o las realidades enfrentadas, las de aquí, ellos no pintan nada, valen para acarrear votos al granero, pero no para ser escuchados. 
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UROGALLOS 2018

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Güei martes, 7 d'agostu, a les 18 hores na Feria Muestres van entregase pol Centru Asturianu de Madrid dellos galardones.

A mi hónraseme col Urogallu en llingua asturiana y cola compañía de los demás galardonaos, toos ellos permerecedores la distinción, tanto los agasayaos col urogallu como la empresa a la que se-y da'l títulu d'Entidá Asturiana del añu 2017.

Si queréis acompañamos...



Esta ye la llista los agasayaos:



Dos noveles pa lleer y disfrutar

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No miréis al mar y Retrato de desposados con panamá al frente. D'esta última doivos una crítica qu'Óscar Roces Arboleya tuvo a bien faceme.


La mio última novela en castellanu, Retrato de desposados con panamá a su frente, sigue gociando d'ésitos de públicu y de crítica. La novela ye, como se sabe, un retratu de la sociedá asturiana a lo llargu'l sieglu XX, per un llau; per otru, l'análisis de la evolución d'una familia, especialmente dende'l puntu de vista de la so protagonista.

Llanto equí la cabera de les crítiques que se publicaren en prensa (les privaes siguen llegándome a diariu):

Retrato de desposados ...

«Retrato de desposados con panamá a su frente»

La nueva novela de Sánchez Vicente ofrece un singular dibujo de la sociedad

En mi último artículo en la prensa asturiana, intuí el carácter epilogal de la trayectoria de Joaquín Pixán, el Schipa asturiano, quien, agotada la sensibilidad de una sociedad artrítica, puso rumbo artístico hacia las cálidas latitudes sureñas de España. En cambio, nada hay de punto final en esta nueva aparición para comentar la obra de otro insigne asturiano, Xuan Xosé Sánchez Vicente, y, más en concreto, de su última novela «Retrato de desposados con panamá a su frente». Poliédrico relato que narra la historia de una casería, La Canga, desde su creación en los años veinte, bajo el impulso innovador del matrimonio formado por Lola y Laureano, hasta su venta y demolición en la década del presente siglo.

Si consideramos la trayectoria vital del escritor, era totalmente previsible que los distintos moradores de la casa sufriesen los sucesivos regimenes políticos del siglo XX. El recuento histórico, salpicado de algún momento melodramático al modo de un «Lo que el viento se llevó» y, en otros muchos, de un heroísmo a prueba de Gigantes, podría lastrar la atención del lector hacia somnolientas profundidades. Sin embargo, la plúmbea armadura histórica emergerá, desde el negro estructural, en luminiscentes colores verdes, azules y grises justo cuando el avezado escritor entrega parte de su pluma al poeta salvador del erial literario asturiano en el último siglo. En este sentido, no es difícil reconocer en los lienzos de Evaristo Valle a algún cura muñidor y glotón como el don Severino de la novela; un hacendado enamoradizo y galante como don Aurelio; un médico europeo y liberal a la manera de don Andrés; aquellos mendigos que todos conocimos y nada tenían de haraganería, sino de indomable humanidad como el probe Eusebio el Trapes; o a Terio, un asalariado a unas horas hombre y a otras tantas, máquina. Esta autoría societaria, que enriquece visualmente la trama construida por Sánchez Vicente, permite comprender, a su vez, la distancia que separa a Valle del resto de artistas: Asturies ha sido una patria sin poeta, pintada por el más descriptivo y jocoso de nuestros narradores.

Era muy probable, igualmente, que una línea de pensamiento técnico-económica guiase esta historia. Como en el punto anterior, sólo la cercanía de los aconteceres economicistas pudiera liberar la prolija anotación de los progresos propios de una comunidad occidental. A esa casa llega el primer signo de industrialización con la puesta en marcha de una fabrica quesera; también la mecanización, con la compra de una máquina segadora; la asociación agraria, de la mano de la primera cooperativa lechera asturiana; la comunicación, cuyos medios virarán por primera vez su objetivo hacia las gentes de campo; la profesionalización, al generalizarse la contratación laboral ajena; o la competición, con la pujanza de certámenes provinciales de ganado. Estas transformaciones alejarán la casería asturiana del antiguo régimen, del autoconsumo y, en muchos casos, de la mísera supervivencia, para instalarla, según palabras de John Berger, en la senda unidireccional del progreso, esto es, en una rentable granja capitalista.

Sin embargo, la singularidad de esta obra se halla en el dibujo de una sociedad que, satisfecha ahora en su esfuerzo pasado, desarrollada y en disposición al consumo, vencedora, cree ella, en la democracia, es convocada por una aldaba severa y misteriosa del pasado, por un arcano que pudiera golpearla, turbarla o enajenarla en su nuevo orden. Con una habilidad como pocos habíamos soñado, con una ductilidad sólo apreciable en más de una lectura, el escritor coloca esa máxima expresión del espíritu que es el canto, ese arte volátil y efímero del presente y a la vez mensaje corpóreo de los antepasados por repetición inmemorial y encadenada, en los más trascendentes ritos de paso cíclicos y vitales del ser humano. Laureano, por un lado, arrancará su voz al compás efervescente de la primera sidra; etílica y sublime culminación de las duras labores del año y de nuestra producción agropecuaria. En otra dimensión, como un secreto de alcoba, privado y reconcentrado fue el canto de Laureano el día de su matrimonio. A pulmón abierto, como interlocutora una inmemorial noche cósmica, desafiante con los hombres, con una rabiosa intención testamentaria, también cantará Laureano en la hora de su muerte brutal.

Aunque caminemos ricos y satisfechos hacia algún sitio, quizá un niño, un sueño o una canción nos recuerdan que una ancestral tierra inmóvil algún día nos reclamará sin excusas y lo hará, previo análisis de la idoneidad refertilizadora de nuestros detritos, con benevolencia hacia unos pocos y hacia casi todos, con justa impiedad.

Llegarán, sin duda, excelentes novelas de un autor que, a día de hoy, ha producido un perenne fruto en los sabidos ámbitos lingüísticos, las recuperaciones artísticas, la praxis política o la semiótica colectiva. El momento en que este visionario jovellanista, solapado entre eficientes virreyes ministeriales y torpes reyezuelos comarcales inhaladores de la energía, deje de caminar sobre el tiempo laberíntico de un pueblo que no merece más, nuestra delectación lectora se volverá doblemente literaria, doblemente gozosa. No nos importará que se mueva cerca del desubicado magicismo sudamericano o que, casualmente, caiga en las manos necrófilas de los insuperables escritores leoneses, siempre que abandone el trillado tiempo histórico y camine sobre un espacio detenido, sobre cualquier tierra. Sepa nuestro escritor que para nosotros Ainielle está ubicada en León, la Omaña de La fuente de la edad es una región semimontañosa de Asturies y que la próxima Canga pasará a llamarse, con toda seguridad, Thrushcross Grange. De momento, disfruten de esta novela que aún oscila entre lo prometeico y lo simbólico.

Ps. ¡Ah! no olviden que «Retrato de desposados» también es una magnífica novela policiaca. Hay dos asesinos, un solo cuerpo del delito y un testigo. Los confesos son un servidor breoganés del orden y un famélico educador emérito; la víctima yace en la morgue, inerme; y el desamparado testigo se suicida momentos antes de las vistas. Veamos si descubren ustedes el verdadero asesino. Una pista: l'enemigu, dende siempres, tá dientro.

Óscar Roces Arboleya en La Nueva España del 04/04/2011