Brócolis

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O brécoles. De la güerta.





Elsa López: Últimos poemas de amor

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El vienres 17 tuvo en Xixón, na llibrería La Buena Letra, la poetisa, novelista y antropóloga Elsa López presentando'l so caberu poemariu, Últimos poemas de amor (un homenaxe a Paul Éluard). Ella entretúvonos cola so contestualización de los poemes y la desplicación de la xénesis de dalgunos d'ellos, asina como cola llectura de los mesmos. 

La profesora María Jesús Suárez de la Villa fizo una presentación magnífica d'ella dende la so inveterada amistá, y señalando los principales mecanismo de construcción de los poemes del llibru.

Nes semeyes, dambes durante la presentación. Na otra, saludo a Elsa.

Trescribo equí ún, breve, que da idea de dalgunos procedimientos del so estilu:


Nos separan seis ríos,
una montaña,
el mar,
los huracanes,
dos islas imposibles
y un muro de cemento.


Calabaces de la güerta

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Del añu pasáu, claro. Preparaes pa puré y pa mermelada (anque paeza pa Difuntos).






Al gochu gordu... (discriminación y voracidad)

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                 (Asoleyóse en LNE d'ayer, 23 d'abril)


                        AL GOCHU GORDU…

               El día 31 de marzo de 2015, el mismo día de la convocatoria de las municipales y autonómicas, aparecía la Ley 3/2015, que modificaba algunos aspectos del gasto electoral. La más destacable de esas modificaciones tenía como objeto eliminar la competencia de las formaciones pequeñas y de las candidaturas independientes e incrementar, así, el negocio de los grandes. A saber: limitaba a 0’11 céntimos por habitante el gasto en propaganda. Ahora bien, si la formación presentaba candidaturas en el 50% de los ayuntamientos de la circunscripción, el gasto permitido se elevaba en 150. 301, 11 €.  La discriminación es escandalosa, mucho más si se tiene en cuenta que las economías de escala abaratan el costo de cada unidad.
               Pero fíjense bien: lo que se establece no es la limitación en la reversión de lo invertido, lo que podría justificarse con vistas al ahorro del dinero público, sino de la inversión. Y ese tasa se establece no para los partidos que disfrutan de un chorro de dinero del contribuyente a través de las Cortes, de las diputaciones, de los parlamentos autonómicos, de los ayuntamientos, partidos que, obviamente, superan en sus candidaturas el 50% de los concejos, sino para aquellos que no reciben (ni han recibido nunca, en la mayoría de los casos) ni un solo euro de los contribuyentes; es decir, se limita, se atenaza, a aquellos que usan su dinero particular, el que ponen de sus bolsillos. Si la intención de eliminar rivales del mercado, el atropello y el ventajismo no quedan patentes no sé qué puede estarlo.
               Mas no acaba aquí la cosa. Para quien superase en un diez por ciento el límite del gasto electoral se establece una multa mínima ¡de 50.000 euros! Por que se vea con claridad: un concejo como el de Bimenes podía gastar en propaganda, por todos los conceptos, 195,47 euros, cantidad que no da ni para enviar papeletas a las casas. Ahora bien, si superaba ese gasto en 20 euros (algo menos, en realidad), se le impondría una sanción de 50.000 euros.
               Para que ustedes se den cuenta de la enormidad: al señor Torra por desobediencia y prevaricación al no retirar los lazos amarillos le puede caer una multa entre 300 y 3000 €. Para el testigo que se niegue a declarar en un juicio, el del Procés, por ejemplo, la sanción oscilará entre 200 y 5000 €. Y pueden ustedes seguir indagando para las sanciones por otras penas en el ámbito penal. Da la impresión de que, en este caso, la legislación no se ha engendrado en la Carrera de San Jerónimo, sino en Sierra Morena.
               Durante cuatro años, catorce candidaturas asturianas y, es de suponer, cientos de toda España han estado sometidas a esa amenaza que, al final no se ha consumado. ¿Por qué? Porque, junto con esa voluntad avasalladora, junto con esa voracidad insaciable, los partidos políticos son, en general, una pandilla de incompetentes legislando. Recuerden ustedes el reciente decreto sobre el subsidio a los parados mayores de 52 años, la normativa sobre el registro horario, regidos por la imprecisión y la confusión. Pues así se legisla en general, día tras día, siempre, sin saber muy bien sobre qué o cómo, aunque sí para qué. Y ha ocurrido que la Ley del 2015 se publicó el mismo día de la de la campaña electoral, con lo que no pudo aplicarse retroactivamente y, en consecuencia, la sanción a esas candidaturas ha sido sólo por el exceso de gasto, de acuerdo con la legislación anterior.
               Tal vez conozcan aquella facecia de Patxi el vasco. Va a misa un domingo. Una lluvia torrencial lo arrastra al río, cuya corriente lo lleva muchos metros. A punto ya de ahogarse, se agarra a una raíz y se salva. El domingo siguiente, en el sermón, el cura alaba el milagro: “Gracias a Dios, Patxi se salvó”. “Gracias a Dios, no —replica Patxi—, gracias a palo, que la intención de Dios bien se veía”.
               Los partidos políticos son, ante todo, empresas. Su principal objetivo es el mantenimiento y ampliación de su negocio: los empleos y poder de los suyos. Sobre ello, realizan otras acciones, a veces afortunadas para la comunidad o sus votantes, otras, menos. Pero ese es su principal objetivo: su propia consolidación y crecimiento.
               Por ello no habrán oído ustedes ni una sola palabra de ninguno de los instalados al respecto de esta escandalosa injusticia, de esa voluntad de liquidar competidores, de esa voraz discriminación. De ninguno, ni de los que otros llamaron “casta” ni de los que dicen representar la gente y la voz del pueblo.
               Y por eso la ley sigue vigente para estas elecciones, y lo seguirá, supongo, en el futuro. Porque ayuda a su ser esencial: el ser empresas cuyo objetivo central son los suyos.
               “Al gochu gordu, unta-y el rau”, dice el refrán, significando que la sociedad y las circunstancias tienden a  favorecer al que ya tiene sobre el que no tiene, al rico sobre el pobre, al poderoso sobre el humilde.
               Pero aquí bien podría convertirse el refrán en reflexivo: “el gochu gordu úntase’l rau”. Porque ¿qué caridad mejor entendida que aquella que, como dice otra paremia, empieza por uno mismo?
               Por sus obras los conoceréis, nos ilustra otro adagio, éste, bíblico.

En LNE: Al gochu gordu...

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El ataque antidemocráticu (y duldosamente constitucional) y atropellador a les agrupaciones d'electores y a los partíos minoritarios por parte de los partíos instalaos, n'atención al so negociu.

Escandaloso: Si TVE ye neutral...

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Inés Nieves Sancho, relixosa misionera, (de 77 años)  ayudando probes y enseñando a coser, decapitada en África.

Escandaloso: TVE, telediariu: "asesinada", "se ignoran los motivos del crimen".

¡Sería porque cosía mal!

Güei, en LNE: Vallas, cierres y desolación

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La podrén de les valles de les sendes, los accidentes, los cierres de los comercios en les ciudades: ruina y desolación.

Asturianos: nun somos nada

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Agora mesmo, Arguiñano y la hermana, Eva:

-¿Viste a ese pastor tan simpático, gallego, que protesta porque el propietario de una casa rural denunció a un vecino que tenía gallos, porque cantaban?

Por enésima vez: gaitiña, gallegos, sidriña. El pastor gallegu, claro, ye Nel Cañedo.



Los pájaro tero

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    LOS PÁJARO TERO

               Recordar los datos negativos de nuestro país en relación con el resto de España tiene escaso interés por resabido: menor crecimiento, emigración juvenil, insuficiencia de recaudación para las pensiones, recortes o cierres en la industria, etc.

               Durante las campañas electorales todos los partidos se afanan en ofrecer soluciones. En general, todos ellos sin decir que es imposible cumplir muchas de las promesas porque no hay dinero para ello. En otros casos, porque lo que se proponen remediar no tiene remedio: la mayoría de la gente no tiene hijos porque no quiere tenerlos o no quiere tener muchos; la gente abandona el campo porque le da la gana, siguiendo una tendencia secular; los jóvenes emigran no sólo por no tener trabajo, sino porque el mundo, esa patria más ancha, les ofrece mayores salarios y mejores perspectivas de promoción. ¿Se puede remediar eso? No. Se puede ayudar a quienes voluntariamente quieren remar contra corriente o, incluso, estimular a algunos a que lo hagan, pero en lo fundamental nada hay que la política pueda hacer.

               El caso de los jóvenes que emigran es aún más difícil de solucionar. No sólo necesitaríamos aquí puestos de trabajo, sencillamente, sino otra cosa: empresas con proyección estatal e internacional que permitan esos salarios y esa proyección personal que muchos de los jóvenes desean.

               Lo que sí podrían prometer los partidos en campaña es no molestar demasiado, no poner en marcha inventos que no saben adónde van, no legislar por legislar, ocuparse de lo que sí está en su mano solventar y que ni siquiera ven.

               Algunos ejemplos recientes: se legisla sobre el subsidio a los mayores de 52 años y no se sabe muy bien lo que se quiere decir; se dictan normas sobre el control horario y se ignora cómo es la realidad sobre la que se legisla. Pero no es cosa del reciente período pedrosanchecista. ¿Ven ustedes los problemas que causa a diario la Ley de contratos del Estado, sin que nadie quiera rectificar? Miren ustedes hacia atrás y verán que muchas leyes son seguidas de correcciones de errores que constituyen, en realidad, confesiones de que no se sabía muy bien sobre qué se legislaba.

               Incluso, habría que pedir silencio. Se eructa sobre el próximo fin del diesel, se paran las ventas de coches, disminuye la demanda de acero, tienen menos transportes los camioneros, venden menos bocadillos las tiendas…: ralentización económica y paro.

               La descarbonización exprés y quijotesca de este gobierno —añadida a su incapacidad para regular el precio de la economía para las industrias de consumo intensivo— va a causar graves daños a la economía asturiana. Se argumenta que las energías renovables van a crear miles de empleos (que llegan a cuantificarse). Suponiendo que la hipótesis se acercase a la realidad en el futuro, cabe preguntarse. ¿Y esos empleos dónde se crearán? ¿Serán en Asturies? ¿Qué cualificación exigirán? ¿La tendrán quienes trabajan ahora en los empleos industriales que se destruirán? ¿Llegarán a tiempo de sustituir a los que se destruyen? Ya ven, preguntas nada banales que nadie sabría responder, y que, desde luego, nadie quiere formular.

               De modo que hace falta cambiar muchas cosas en la política española y en Asturies. Entre otras cosas, un cambio de mentalidad y de actitudes. ¿Se han fijado en nuestros pájaros tero, los que, como dice «El gaucho Martín Fierro», el poema de José Hernández, “en un lado dan los gritos y en otro ponen los huevos”?

               ¿No han oído ustedes a los sindicatos y a algún partido de izquierdas quejarse de la descarbonización exprés del gobierno pedrosanchecista y augurar que va a suponer una catástrofe para el empleo asturiano, es decir, para la economía, es decir, para las empresas, es decir, para los trabajadores y sus representados? ¿Sí? Pues son los mismos que han apoyado el gobierno de Pedro Sánchez, han hecho propaganda a su favor, han recaudado para él votos, se han mostrado ufanos con su triunfo y lo han celebrado y aplaudido. Y, que yo sepa, quien quiere lo más quiere lo menos.

               ¿Qué podrían alegar en defensa de su complicidad? ¿Ignorancia? ¿Acaso…?

               Se lo dejo a ustedes.

Estos son

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Podemos pide que Sanidad no acepte los 320 millones que dona Amancio Ortega contra el cáncer

Isa Serra, candidata de Unidas Podemos a la Comunidad de Madrid, cree que la sanidad pública no puede depender de "los multimillonarios". 

La candidata de Unidas Podemos a la Comunidad de Madrid, Isa Serra, ha afirmado este domingo en Twitter que "la sanidad pública no puede aceptar donaciones de Amancio Ortega", ya que se debe financiar con impuestos, "los mismos que esquiva y elude Inditex. 600 millones en tres años".
La Fundación Amancio Ortega, en el año 2017, decidió donar 320 millones de euros a la lucha contra el cáncer, pero no a cualquier tipo de lucha: la entidad optó por renovar los equipos tecnológicos destinados a mejorar el diagnóstico de la enfermedad y su tratamiento a través de la radioterapia, que se usa como tratamiento principal contra el cáncer en aproximadamente un 40% de los casos.