Contra Vega de Seona, un migayín

0 comentarios

 Javier Vega de Seoane y Azapilicueta ye un empresariu estimable y estimáu. La Nueva España publica güei, llunes, 13 d'agostu una entrevista con él.

Na entrevista, cómo non, vine a metese col asturianu, a propósitu de pedir que tolos ñeños deberíen deprender inglés, como elementu imprescindible pal so ésitu y pal ésitu del país. Y entós aprovecha: "En lugar de hacer tanto hincapié en el bable (son incapaces de decir "asturianu" o "llingua", que ye lo que se estudia, lo de "bable" ye yá una confesión), que es un idioma que todos queremos y practicamos (risum teneatis?, decíen los llatinos, o sea, ¿nun vos mexáis de risa?), habría que hacer más énfasis en que los escolares hablaran inglés".

Dalguna precisión: l'asturianu ye obligatoriu en tola enseñanza obligatoria, efectivamente, pero nun lo ye: los pás puen escoyer "cultura asturiana" envede asturianu. Y munchos faenlo. ¿Paez mal esto tamién? ¿Val más que nun sepan de Tito Bustillo o de la catedral d'Uviéu, pero sí del Guggenheim o de les pirámides d'Exiptu?, por un decir.

En segundu llugar, l'inglés nun tien escoyeta, ye obligatoriu. Ye más, hai munchos colexos con una especialidá billingüe, onde parte les asignatures comunes (Ciencies Naturales, per exemplu) danse n'inglés. 

Y puedo asegurar que si, en xeneral, los escolinos acaben la ESO y el Bachilleratu sabiendo pocu inglés o sabiéndolu mal, deprenden cien mil veces más de lo que deprenden de l'asturianu.

Que por qué se nos (-yos) da tan mal l'inglés, o les llingües en xeneral. Pues eso ye fariña d'otru costal.

En fin, yo o que don Javier tendrá más conocencia de les demás coses de les que fala (que nun me cabe dulda), o más xuiciu sobre elles.



Imaxe tomada de La Nueva España




Ayer, en LNE: "Asturies: ni nos vemos ni nos ven"

0 comentarios

 

Ayer, en LNE: Cita previa y nueva burocracia

0 comentarios

 L’APRECEDERU

CITA PREVIA Y NUEVA BUROCRACIA

La “nueva burocracia”, la “nueva normalidad” de la relación con los servicios del Estado se ha convertido en un problema.

El más común: el acceso a la atención primaria. La petición de cita médica ha de realizarse por teléfono, el cribado inicial lo realiza un administrativo. Después (no significa el mismo día) el médico lo llama, usted describe sus síntomas, él interroga y diagnostica. Si el galeno cree que necesita una exploración meticulosa, es cierto, lo cita en la consulta. Lo normal es que despache vía telefónica.

Pónganse en el caso de quienes se expresan con dificultad o entienden mal y verán cómo es la cosa, sin descartar, además, la inseguridad sobre una exploración de esa guisa. También las necesidades de esa “nueva burocracia” (motivada por evitar la acumulación de pacientes en los ambulatorios, y, por tanto, los contagios) han eliminado el examen rutinario que se realizaba con los pacientes de enfermedades crónicas y los han dejado sin vigilancia continua y sin la tutela y consejo que mejoraba la vida del enfermo y le daba seguridad.

En el ámbito de la Administración general, la cita previa y el manejo de todos los trámites por internet han ralentizado todo. Si antes el trato con la Administración era desesperante, lo es más ahora: teléfonos que nunca se atienden, consultas que, por tanto, no pueden hacerse, cobros que no se efectúan (piensen en los ERTE). Incluso, los trámites por la “sagrada” internet no pueden realizarse a veces. Dos humoradas recientes: correo del Tribunal de Cuentas desaparecido como spam; navegadores que avisan que el servidor de un servicio público está mal conformado y que, para evitarle a usted peligros, no lo conectan con la página.

Y ahora repita, busque otros caminos (del teléfono olvídese), a ver si lo consigue. Y, si finalmente tiene que desplazarse al centro, normalmente le pedirán que se conecte por interné.

Como ardilla en jaula.

L’APRECEDERU

CITA PREVIA Y NUEVA BUROCRACIA

La “nueva burocracia”, la “nueva normalidad” de la relación con los servicios del Estado se ha convertido en un problema.

El más común: el acceso a la atención primaria. La petición de cita médica ha de realizarse por teléfono, el cribado inicial lo realiza un administrativo. Después (no significa el mismo día) el médico lo llama, usted describe sus síntomas, él interroga y diagnostica. Si el galeno cree que necesita una exploración meticulosa, es cierto, lo cita en la consulta. Lo normal es que despache vía telefónica.

Pónganse en el caso de quienes se expresan con dificultad o entienden mal y verán cómo es la cosa, sin descartar, además, la inseguridad sobre una exploración de esa guisa. También las necesidades de esa “nueva burocracia” (motivada por evitar la acumulación de pacientes en los ambulatorios, y, por tanto, los contagios) han eliminado el examen rutinario que se realizaba con los pacientes de enfermedades crónicas y los han dejado sin vigilancia continua y sin la tutela y consejo que mejoraba la vida del enfermo y le daba seguridad.

En el ámbito de la Administración general, la cita previa y el manejo de todos los trámites por internet han ralentizado todo. Si antes el trato con la Administración era desesperante, lo es más ahora: teléfonos que nunca se atienden, consultas que, por tanto, no pueden hacerse, cobros que no se efectúan (piensen en los ERTE). Incluso, los trámites por la “sagrada” internet no pueden realizarse a veces. Dos humoradas recientes: correo del Tribunal de Cuentas desaparecido como spam; navegadores que avisan que el servidor de un servicio público está mal conformado y que, para evitarle a usted peligros, no lo conectan con la página.

Y ahora repita, busque otros caminos (del teléfono olvídese), a ver si lo consigue. Y, si finalmente tiene que desplazarse al centro, normalmente le pedirán que se conecte por interné.

Como ardilla en jaula.

¿A cómo me les compráis?

0 comentarios

 ¿A cómo me les compráis?


Del 1/08/2020.


D'una sola trapa

Mazanes, al 05/07/2020.

0 comentarios

 Asina andaben les mazanes el 05/07/2020.


Cala doble y anaranxada

0 comentarios

 Esta cala doble y anaranxada. La Miñota, La ería, Güerres, 17/07/2020. 

Ayer, en La Nueva España: Malos tiempos

0 comentarios

                                       

                                         MALOS TIEMPOS

 

El exilio del Rey don Juan Carlos excita las glándulas de los doctrinarios de la república, pero, para todos, y  al margen de su peripecia personal, es un elemento más de estos malos tiempos, y, tal vez, los anuncia peores.

Ante todo, un detalle: aun siendo ciertas todas las acusaciones de irregularidades que contra él se efectúan, habrá que ver si son juzgables o no, esto es, si han sido cometidas mientras disfrutaba de inmunidad o no. Pero, en todo caso, no ha sido imputado aún. Sale, pues, del país, tan limpio desde el punto de vista legal como lo estemos cualquiera de nosotros, pero condenado en juicio mediático. Es cierto que el ámbito de la política se rige por parámetros de opinión, pero aún en esos términos, ¿no existen políticos acusados de gravísimos casos de corrupción, como los Pujol, que siguen en su casa después de décadas? Compárese.

Es evidente que, al margen de la inmoralidad o los delitos (depende lo uno o lo otro de que sean juzgables o no) de aquellos actos de que se acusa al emérito, gran parte de la campaña mediático-política que los ha jaleado y enjuiciado tiene un propósito que va más allá del de la justicia: el derribo de la monarquía, la constitución de una república, la conquista del poder por parte de algunos grupos y la implantación de su programa; al tiempo, la segregación de algunas de la comunidades autónomas. A esas tendencias, que ya existían, “el caso” Juan Carlos les da nuevo vigor. Y viene eso a coincidir con una pandemia que no sabemos cuánto durará (en todo el mundo) y con una terrible crisis económica (que no sabemos a qué infiernos acabará descendiendo). La coyuntura ideal para las tensiones sociales, la agitación y el triunfo de los discursos demagógicos sobre la prudencia y la realidad. Malos tiempos, pues, que pueden ser peores.

No tengo dudas de que la salida de Juan Carlos ha sido muy estudiada, y valoradas sus consecuencias. Por la Casa Real y por Moncloa. Pero dudo mucho que sirva de algo. El hostigamiento propagandístico al exRey no va a cesar, y los famélicos de república y bulímicos de poder seguirán mordiendo la pieza (he ahí a Iglesias diciendo que el Rey “ha huido” –hace unos días se lo empujaba a que saliese de la Zarzuela y abandonase el país–. Pronto pedirá que se lo traiga esposado). Es más, su salida desatará una campaña para convencer a la gente de que es una confesión de culpabilidad. Veremos cómo evoluciona la opinión pública al respecto. El aguante del PSOE frente al aguijoneo de sus socios será fundamental en el desarrollo del proceso.

En el fondo del problema –como una parte discursiva de él, como un tema central en parte, pero como un trampantojo para otras cuestiones: la toma del poder, la ocupación de la sociedad– habita la discusión entre monarquía y república, discusión deformada en España por una falsificación rotunda de lo que constituyó aquel desastre de II República desde el primer día, cercenada por la Guerra Civil, es cierto, pero que fue autodestruyéndose ella misma, entre otras cosas, con golpes de estado, algunos muy sangrientos, dados por los propios republicanos.

A mí me gustaría que los doctrinarios de la república, cuyo modelo es la II española, me contestasen a una pregunta, una sola: ¿En qué, concretamente, era mejor la España republicana del 31 al 36 que esta monárquica del 78? ¿En qué precisa libertad? ¿En qué grado federalizante o de autonomía de las regiones (y no me hagan reír, especialmente los republicanos asturianos)? ¿En qué protección a los trabajadores, tutela de derechos o bienestar social?

Y que se contestasen una segunda, con sinceridad, en lo íntimo de sus glándulas emocionales: para los de izquierdas, la mayoría, ¿qué tal una república con Aznar ocho años de presidente?; para los de derechas, que los hay pero menos: ¿qué tal una república con Zapatero ocho años de presidente?

Xuan Xosé Sánchez Vicente


Buganvilla

0 comentarios

Una de les buganvilles  más espoxigaes y guapes que conozáis.

Ayer, en LNE: Maravillas veraniegas y otras maravillas

0 comentarios

L’APRECEDRU  

MARAVILLAS VERANIEGAS Y OTRAS MARAVILLAS

                Las excavaciones veraniegas suelen traernos cada año alguna maravilla, algún hallazgo arqueológico que nos sorprende por su belleza o significado. Este año la maravilla ha sido la del encuentro de un ánfora en la ría del Eo. Como informa LA NUEVA ESPAÑA del 11/07/2020, la pieza, de gran tamaño y con dos asas, remonta a unos 2.600 años antes de Cristo. De tipo griego, ha de proceder del Mediterráneo, bien atravesando Francia y navegando después hasta nuestra tierra, bien bordeando la Península por el Atlántico.

                Me interesan los aspectos materiales de la cuestión. ¿Qué guardaba en su interior? ¿Por qué bienes esperaban cambiarlas quienes la transportaban? Evidentemente, no por monedas. Pero, especialmente, lo hacen los inmateriales, los emocionales e intelectuales. ¿Cómo sabían a dónde dirigirse y qué demandábamos aquí, en el territorio en que hacía pocos años que una nueva civilización había puesto en marcha los castros? ¿De qué modo había circulado esa información entre lugares tan lejanos? Y, sobre todo, ¿qué pasión o codicia hace aventurarse a comerciar a lo largo de tantos quilómetros o millas, a través de territorios hostiles en poco más que barcucos? ¿Qué vive en el interior de estos hombres?

                Pero no debería extrañarnos esa aventura. Muchos miles de años antes, alguien inventa un útil de piedra, pongamos, en algún lugar de la Europa oriental, o acaso una nueva forma de expresarse, pintando en lo oscuro de las cuevas con una determinada técnica. Poco a poco, esas nuevas técnicas o formas de expresarse viajan, se expanden, convencen, se contagian, se hacen universales. ¿Qué empuja a esos hombres a desplazarse, a formar a otros, a negociar seguramente con ellos, a no quedar con su secreto?

                ¿Podemos calificar su acción de progresista al transformar la naturaleza y mejorar las condiciones de vida o bien no lo es, al provocar, sin duda, la desigualdad social y entre grupos, que los más conservadores mantienen?

 

                Xuan Xosé Sánchez Vicente


Ayer, en LNE: De cuevas y pervivencias

0 comentarios

                                DE CUEVAS Y PERVIVENCIAS


LA NUEVA ESPAÑA está publicando estas semanas una magnífica colección de libros, tanto por sus fotografías como por sus textos, dedicada a las cuevas con arte rupestre declaradas Patrimonio de la Humanidad.
La pervivencia de las pinturas de hace muchos miles de años en las cavernas es un auténtico milagro. Pero el verdadero milagro (palabra que a lo mejor no es más que el nombre que damos a nuestro desconocimiento y a nuestra incapacidad de comprensión) nos parece el ingenio y la habilidad de aquellos hombres –sin más medios que una tímida luz, sin más instrumentos que sus manos, una piedra trabajada y unos minerales machacados– que buscaban en el fondo de la espelunca un lugar oculto (¿secreto?, ¿sacro?) y afayaízu donde poder plasmar esa figuras que hoy nos sorprenden por su expresividad, realismo y potencia, junto con una serie de signos o marcas de cuyo significado nada sabemos, como ignoramos, asimismo y en último término, cuál era la finalidad de toda aquella actividad artístico-simbólica, acaso propiciatoria.
Si me lo permiten, voy a aportar algunos datos sobre lo que se hizo en torno a la conservación de las cuevas entre los años 1979 y 1983, época en que presidí, hasta su extinción con la aprobación del Estatuto, la Fundación de Cuevas y Yacimientos Prehistóricos, ente creado por la Diputación Provincial.
Naturalmente, en este recordatorio flota inevitablemente una gotina de presunción personal, pero el objetivo central es realizar una pequeña aportación a los datos de la colección de LA NUEVA ESPAÑA, y subrayar, además, la colaboración entusiasta de tantas personas en aquella coyuntura. En primer lugar, los propios miembros de la comisión, técnicos y diputados, como “el disputado” José Manuel Alonso Paniceres; pero, sobre todo, algunos miembros del Departamento de Prehistoria de la Universidad, de los que destaco los nombres de Javier Fortea, Miguel Ángel de Blas y Rodríguez Asensio. Entre unos y otros se procedió al cierre de muchas cuevas y abrigos –lo que significa su protección–, tanto en la zona del Nalón como en otras del Oriente, entre ellas la de Llonín, a propósito de la cual contaremos enseguida una sabrosa anécdota con la que les garantizo una sonrisa.
                Quiero apuntar también la colaboración de los guías de las cuevas, especialmente la de Aurelio Capín, el guía y conservador de Tito Bustillo, y de María Luisa Quesada, de El Buxu, con los cuales y sus familias tuve una larga y amistosa relación.             
                De entre las muchas anécdotas que surgieron en aquellos años quizás la más destacable tiene como protagonista a Manuel Fraga Iribarne (“Don Manuel”). Un atardecer íbamos en coche cerca de Niserias por la que hoy es la AS-114 algunas personas, entre las cuales Javier Fortea. A la orilla del río vemos cambiándose para ir a pescar a Fraga y a Francisco Álvarez-Cascos, que era compañero de la Diputación Provincial y con quien guardaba, como con todos los diputados de la época, una buena relación. Bajamos, hablamos y los convenzo para pasar a buscarlos a la mañana siguiente a fin de visitar la cueva, apenas estudiada entonces, de Llonín. Como no tengo nada que regalar a Fraga, le doy un tocho de más de doscientas páginas de piedras y huesos. Pues bien, al día siguiente les arreó a los pobres cargos públicos de la zona oriental de su partido (estaba en Niserias para una convención, bueno, no sé, igual estaba para pescar, y lo de la convención era un pretexto), les arreó, digo, una ristra de datos de huesos y piedras: ¡la famosa memoria de don Manuel!
                El caso es que al día siguiente tiramos con él y Cascos para Llonín. Con nosotros iba el guía de Tito Bustillo, Aurelio Capín. No sé si ustedes sabrán que Fraga ya andaba de aquella, no sé si fue así siempre, como un barco en una mar con marejada, oscilando de un lado para otro. El caso fue que al llegar a la cueva, a la que se entra o entraba por una cuesta bastante inclinada y húmeda, encendemos las linternas y Capín, que venía observando el andar inseguro de Fraga, le dice: «Don Manuel, ¿lo ayudo?”. Y Fraga estalla: “Usted limítese a cumplir con su deber, alumbre”. Y, zas, allá fue unos metros la culera de don Manuel, sin más daño que el de su autoestima.
                Uno de los propósitos que desde el primer día tuvimos en la Fundación, de la que, por cierto, era miembro don Magín Berenguer, experto en las pinturas del arte asturiano y del arte rupestre, fue el dar a conocer al público en general y a los escolares, muy particularmente, la riqueza de la nuestra prehistoria. De ese modo  publicamos un Cartafueyu Escolar, subtitulado Asturias ayer: la Prehistoria, redactado por Miguel Ángel de Blas Cortina. Además de estar profusamente ilustrado, el librito contenía los últimos hallazgos de las excavaciones prehistóricas. Se repartió por las escuelas. Se montó asimismo una exposición de arte paleolítico y de cultura castrense que, inaugurada en la Feria de Muestras de Xixón, se paseó después por los concejos asturianos. Postales y diapositivas se hicieron y distribuyeron con el mismo fin. Y, finalmente, se rodó una película que se estrenó en 1982.
                Y, para concluir, en relación con las actividades de la Fundación, el tres de abril de 1981, después de construir las escaleras de acceso y de adecuar el interior, se abrió al público La Cuevona (o Cueva del Tenis, como también la llamaban los vecinos de Ribesella). Poco tiempo más tarde, la Orquesta Sinfónica de Asturies daría allí un concierto, comenzando así una práctica, la de utilizar la cueva para conciertos y espectáculos.