Les efes o la permanencia la tradición

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Un canciu infantil, que la mio muyer entavía canta en dacuando, cuando la ocasión (palabres, recuerdos...) la afala:

"Eres fea, flaca y fofa, / fatina, frágil y fría".


Ensin otru contestu.

Velehí que la recueye l'afamáu folklorista José Manuel Pedrosa na Liébana:

Una novia tuve yo, / todas las efes tenía: / era fea, floja, flaca, / fregona, frágil y fría.

Y recuerda que yera "una de las más conocidas, mencionadas y satirizadas en los siglos XVI al XVIII", y da'l siguiente exemplu:

Zinco efes tienes / sin ser Francisca: / fea, floja, flaca, / fázil y fría.

Apurre tamién el siguiente exemplu, un anónimu del sieglu XVI:

El galán que afeçionarse / a alguna dama quisiere, / si las cuatro efes tubiere, / déjela por mejorarse.

Y dempués el poema va desendolcando les cuatro efes:

De la Flaca yo diría / que ninguno la escribiese [...] y el que su amor pone en Ffea / tiene arta penitencia [...] Otra cosa ay muy peor / que me aflixe y me congoja, / y es cuando la dama es Floja / y tivia con su amador [...] Si las cuatro efes tubiere, / déjela por mejorarse.




El sucesu históricu más importante

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D'estos cuarenta años fue, seguramente, la puesta en marcha de la Y, la pieza fundamental de la economía y la vida social asturiana.

Un informe ampliu de la so constucción y característiques pue vese nel enllace d'enriba.


Una imaxen de la inauguración tomada de La Nueva España.
El que corta ye'l ministru Antonio Valdes González-Roldán. Por ciertu, ehí a la derecha paezme ver a un empresariu del tresporte, Ricardo Fernández Suárez, que fue conceyal d'Avilés y diputáu provincial pola UCD, y col que guardo bona relación.
Por cierto, una cuestión pa la meditación: ¿atreveríase güei un ministru (asturianu o non; del gobiernu central o autonómicu) a cortar una cinta arrodiáu de moces ataviaes d'asturianes? ¿Avanzamos, entós, o vamos p'atrás?

Arreyos al Diccionariu asturianu-castellanu (CCLXXIII)

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Sigo colos arreyos y modificaciones al mio Diccionariu asturianu-castellanu.

saltasucos, m. Saltamontes, insecto ortóptero de la familia de los aAcrídidos, de color verde amarillento, que tiene antenas finas, alas membranosas, patas anteriores cortas y robustas, y largas las posteriores, con las que puede dar grandes saltos. Su nombre científico es Gryllus campestris.
sanfrancia, fj. Pelea, combate.
sapiegu, a, o, adj. Dícese de cualquier tipo de árbol o arbusto que alcanza poca talla en relación a su especie. || Rebollu sapiegu, tipo de árbol caducifolio. Su nombre científico es Quercus pyrenaica.
sapu, a, m. y f. Sapo, anfibio de la familia de los Bbufónidos, de cuerpo rechoncho, ojos saltones; boca muy hendida, sin dientes, y con la lengua libre por detrás, extremidades cortas con dedos cilíndricos y algo deprimidos, cuatro libres en las anteriores y cinco unidos por una membrana en las posteriores, piel gruesa de color verde pardusco y cubierta de verrugas, con un pliegue detrás de las orejas. || 2. fam. Persona de mal carácter. || 3. Persona de baja estatura. || 4. Persona con capacidad para moverse con rapidez. || 5. Persona  extremadamente fea. || 6. Listón de madera que va clavado al mandil de la panera por la parte baja interior. || 7. Piedra oval, a modo de cojinete, sobre la que apoya el extremo inferior del árbol del molino, y que, a su vez, va encajada en una viga horizontal denominada puente o marrana. || 7. Piedra donde apoya por debajo el pilar del hórreo. || 8. Madero corto y grueso que apoya en el marrán y en la ponticiella del molino para reforzarlos. || 9. Bocarrampla de la mina en forma de tenedor, que se hace con hierros. ||10. f. Cangrejo mulata, crustáceo de caparazón casi cuadrado, algo más ancho que largo, con el borde anterior casi recto, y de 3 o 4 centímetros de tamaño. Su coloración es muy variable, del verde al negruzco, con manchas jaspeadas que son transversales en la región anterior y oblicuas en la posterior. La zona ventral es más clara y de color rosáceo. Es muy frecuente verlo en los pedreros a marea descubierta y en grupos grandes, aunque los ruidos los hacen huir y esconderse rápidamente. No suele comerse y en algunas zonas se lo denomina camarón de tierra.  Su nombre científico es Pachygrapsus marmoratus.  || 11. pl. Vejigas que le salen al ganado dentro de la boca y no le permiten comer con comodidad. || Como un sapu, fam. Muy feo. 2 Muy necio. || De boca de sapu, dícese de unos escarpinos de lana y muy cerrados. || Del sapu, dícese de una fruta que cae al suelo antes de madurar. 2 Dícese de la sidra elaborada con las manzanas que se recogen del suelo. 3 Dícese de la hoja que cae al suelo al secar. 4 Dícese de un candil de aceite y de forma achatada.. || Flor del sapu, diente de león, planta de flores amarillas que tiene la salvia blanquecina. Su nombre científico es Taraxacum officinale.|| Fruta del sapu, dícese de la que cae del árbol antes de madurar. || Fueya de sapu, planta con flores amarillas de cinco pétalos que tiene el megollu semejante al saúco. || Oreya de sapu, ombligo de Venus, planta que tiene la hoja redondeada y carnosa. Su nombre científico es Umbilicus rupestris. ||  Pan de sapu, tipo de seta. || Poner a texer un sapu, colgar un sapo de un palo. || Sapu a sapu, andar o saltar de modo semejante a como hace un sapo. || Sapu campaneru, sapo de la familia Bufonidae. || Sapu muertu tiralu al güertu, dícese a un niño cogido por la cabeza y pies entre dos personas y al tiempo que se le balancea se hace ademán de soltarlo. ||  Sombreru de sapu, ombligo de venus, planta de hoja redondeada y carnosa. Su nombre científico es Umbilicus rupestris. 2 Hidrocótila, sombrerillo de agua, planta de tallo muy fino que da flores rosadas o blancas y que crece en sitios húmedos. Su nombre científico es Hydrocotyle vulgaris. || Ser de la marca del sapu, ser de pequeña estatura. || Ser mui sapu, enojarse con facilidad. || Uña del sapu, planta semejante a la meruxa. || Uva del sapu, planta que da un fruto redondo y rojo. || Vuelta'l sapu, voltereta, vuelta que se da en el aire sobre uno mismo.

Los Pericones.

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El 02/02/16.




Esti árbol, espíu y con esti patetismu arretorcigañáu pa sobrevivir y buscar la llume.

Arreyos al Diccionariu asturianu-castellanu (CCLXXII)

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Sigo colos arreyos y modificaciones al mio Diccionariu asturianu-castellanu.

ruxir, v. intr. Sonar, hacer o causar ruido una cosa. || 2. Rugir. || 3. Crujir. || 4. En el pasado, sonar las monedas.  || || 5. tr. En el pasado, hacer sonar las monedas para presumir de dinero.  6. reflex.prnl. Difundirse, prolongarse, correrse un rumor.
sabaniella, f. Capa de sebo que cubre el vientre del cerdo. || 2. Sábana pequeña. || 3. Lienzo que se pone en la tina, sobre la colada y conteniendo la ceniza, a fin de que, a través de él, pase el agua.
Agregación de terreno común a una heredad, cerrándolo dentro de ésta.
sacavera, f. Salamandra, batracio de piel lisa, de color negro intenso con manchas amarillas de tamaño y posición variables. Su nombre científico es Salamandra salamandra. || 2. Tritón. || 3. En general, cualquier reptil  pequeño y molesto, especialmente el que se cree venenoso o perjudicial.  || 4. fam. Persona que critica con mucha maldad. || Como una sacavera rucia, fam. Con tendencia a criticar con mucha maldad. || Falar más qu'una sacavera, fam. Hablar mucho. || Llingua de sacavera, inclinación a criticar a los demás. || Tener la llingua como una sacavera, fam. Tener tendencia a criticar con mucha maldad. || Yerba la sacavera, tipo de hierba medicinal.
sal, m. y f. Sal, compuesto de cloruro de sodio, ordinariamente de color blanco. || 2. Sustancia química compuesta por un ácido y una base. || 3. Gracia y picardía al hablar, en los gestos o en el contenido de un escrito. || Copitu'l sal, agujero situado en la parte alta del horno y en el cual se guarda la sal. || Dulce de sal, dícese de la comida insípida. || Esti güevu sal quier, fam. Úsase para indicar que alguien hace algo buscando el beneficio particular. || Fueya de sal de figuera, planta con la cual se hacen preparados purgantes. || Negar el pan y el sal, rechazar la amistad y el contacto con alguien. || Sal de la salga, sal que se ha utilizado para salar el embutido.
salibváu, ada, ao, adj. Descarado. || 2. Repipiado, resabiado.

Los Pericones

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El 02/02/16.


Esti magníficu Lloredal.


Los Bolechas y los analfabetos

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Sigo un daqué plasmáu. Nun vi una sola voz que se llevantase pidiendo que n'asturianu s'asturianizase'l nome de "LOS BOLECHAS", que ye, ñidiamente, LOS BOLECHES. ¿Pero qué asturianu queremos promocionar colos Boleches llamándolos "Los Bolechas?

Y, n'otra estaya, ¿na TPA y nes radios asturianes contrátenlos analfabetos o obliguen a selo en cuantes los contrates? ¿Cómo pue ser que digan toos que l'Uviéu entrénase nel REQUESÓN? ¡Federán a llechizu al acabar l'entrenamientu!

¿Y cómo ye que nun siento nin una voz protestando?

Arreyos al Diccionariu asturianu-castellanu (CCLXXI)

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Sigo colos arreyos y modificaciones al mio Diccionariu asturianu-castellanu.





ruedu3, m. Paleta semicircular con mango utilizada para sacar  las brasas del horno.
ruiloba, adj. Dícese de cierta manzana agria, que se utiliza para sidra o se guarda para el invierno.
rungui-rungui, m. Dolor o molestia ligera o persistente. || 2. Escrúpulo o inquietud cuya presencia no cesa.
rutín, ina, ín(o), adj. Que se hace por rutina. || 2. Que hace las cosas por rutina.

rutinariu, a, o, adj. Que se hace por rutina. || 2. Que hace las cosas por rutina.

Riscar (VIII)

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El 19/01/16. A les 8,43.


Al asalto de la riqueza

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AL ASALTO DE LA RIQUEZA
               Una familia rural posee una razonable despensa que ha ido conformando a lo largo del tiempo y que le permite, cuando la temporada es mala o la estación del año no le proporciona el sustento diario, subvenir a sus necesidades. Cuando los tiempos son abundantes, vuelve a utilizar una parte de la cosecha o la matanza para reponer la despensa. Por circunstancias, la familia ha ido creciendo en número y han aterrizado en el hogar unos cuantos parientes. Campos y animales ya no producen excedentes, pues todo se consume. No existen tampoco nuevas fuentes de producción que explotar: la despensa es el único recurso que queda para poder recibir todos igual ración diaria. Quienes no han contribuido estiman que tienen tanto derecho como los antiguos propietarios a lo que estos han ahorrado.
                La parábola anterior pretende ilustrar la situación en que se halla la sociedad europea y, muy particularmente, la española: desde hace años el crecimiento de la economía es en la UE nulo o escaso. Sin embargo, en ese tiempo se mantienen básicamente las prestaciones del estado del bienestar y, a la vez, crece el número de demandantes de esas prestaciones. En España, en concreto, aumenta el número de pensionistas y, pese al crecimiento del empleo, es muy alto el número de parados y de las personas que reciben prestaciones sociales de uno u otro tipo, ya sean locales o estatales. En una palabra, mientras aumenta de forma notable el  gasto, el aumento de la riqueza (pese a que estamos creciendo el doble que en la UE) es muy inferior. A ello hay que añadir los pagos de la deuda (ese dinero de que, sin tenerlo, hemos gastado anticipadamente), que aunque ha disminuido la carga de intereses que por ella pagamos constituye un pesado fardo que añadir al gasto, y el dinero que seguimos teniendo que pedir prestado por el déficit anual. En una palabra, somos todos más pobres (tenemos que atender a muchos más con igual o poco mayor riqueza) y seguimos haciéndonos cada vez un poco más.
               Ahora bien, de forma semejante a la de la parábola que encabeza este artículo, los nuevos miembros de la familia o los allegados a la casa y que en ella residen entienden que, sin contribuir a la reposición de la despensa y a la producción diaria de alimentos, bien porque no puedan, bien porque no quieran, ellos tienen derecho a las reservas que los antiguos residentes han ido acumulando y en la misma proporción que ellos.
               ¿Cómo aborda la sociedad (es decir, la política) esta situación? Esto es, ¿cómo atiende a suministrar bienes y servicios que no se producen en la misma medida y para todos? Pues asaltando la riqueza creada, retirando parte de ella de las manos de sus propietarios y repartiéndola entre todos, los que lo eran y los que nunca lo fueron. Esa substracción se produce de dos formas: una indirecta, creando dinero (compra de bonos de deuda, abaratamiento de tipos…), que, en cuanto no procede del trabajo o de la actividad, es riqueza ficticia y devalúa el dinero existente en manos de particulares que lo han ido ganando a lo largo del tiempo. En segundo lugar, de forma directa, gravando la riqueza ya constituida (depósitos bancarios, viviendas, bienes en general, pensiones —que en cuanto “derecho” o expectativa son producto de los años de trabajo—).
               (Convendría subrayar que, en la mayoría de los casos, la riqueza existente no proviene de la especulación o de grandes operaciones financieras, sino del trabajo individual o del de varias generaciones familiares: piénsese, si no, en la mejora de la situación de tantas familias asturianas a lo largo de años —en lo que se incluyen los estudios de sus hijos o nietos— o el trasvase de la pequeña propiedad agraria a las cuentas de las cajas o a la inversión en pisos.)
               Por otro lado, a ello podríamos añadir un asalto más a la riqueza, a aquella que se está creando en la actividad económica (céntimo sanitario, impuestos medioambientales, cargas altas de la seguridad social…) o sus frutos personales (IRPF).
El corolario de todo ello se hace patente en las propuestas de los partidos más repartidores o igualadores, aquellos que prometen más para quienes no han contribuido a crear la riqueza existente, o no contribuyen a crearla (o lo hacen en pequeña medida): todos ellos van a subir los impuestos, ya sobre la riqueza fruto del esfuerzo pasado (depósitos bancarios, vivienda, patrimonio), ya sobre la que se crea en el presente mediante el trabajo (IVA, IRPF). Y, aunque se calla, esa tendencia obligará a hacerlo sobre las expectativas de riqueza (las pensiones) adquiridas en lo pretérito.

Lo que es curioso es que tantas víctimas presentes o inmediatas de esas políticas corran con entusiasmo a las urnas para pedir que se ejecuten. Acaso, y contra toda evidencia, pensando que serán otros, “los ricos”, los que las padecerán, sin saber (o no queriendo saberlo) que ellos llevan ya en su pecho colgada la estrella infamante de tales.

(Asoleyóse en La Nueva España del 08/01/16)