Babayada de Zapatero (2007)

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El ínclito Rodríguez Zapatero manifiesta que está dispuesto a seguir cerrando las centrales nucleares y renunciar al uso de esa energía “porque –dice- soy rojo”, cualidad ésta que evidentemente comparte con el tomate y el pimiento morrón, cuando maduros.

¡Vaya argumentación de los...!

Esti siempre tan famosu.

Presumiendo: rotondes y cementeriu

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El 05/09/16 asoleyaba yo un artículu en La Nueva España que se titulaba "El Ayuntamiento menosprecia a los difuntos" pola escasa atención que l'Ayuntamientu de Xixón prestaba nel a los vivos (darréu les dificultaes de desplazamientu y los obstáculos), pola desatención xeneralizada del interior, pola cerca esterior y les sos entraes, que ta fecha de piedra caliar vista y tosca, como la muria d'un prau nuna braña.

Pues bien, posteriormente, y dende fai meses, l'Ayuntamientu destinó unes brigaes a aperiar un migayín l'interior del cementeriu y a iguar un daqué la entrada nes puertes llaterales, como se ve na semeya qu'apurro equí. 





(Aclaro que nun soi yo solu'l que protesté asoleyando la cochambre y pioyosería de tol cementeriu d'El Sucu. Pocos díes dempués (el 10/09/2016) facíalo, nun llargu artículu tituláu "El Suco: el trampantojo o la imbecilidad humana", Blas Fernández Gallego).


Pues bien, del mesmu mou, protesté'l 21/07/2017 contra'l desastre de munchos polígonos industriales en Xixón, que nun teníen dotación de fibra óptica o que teníen accesos polos que-yos yera imposible o perdifícil pasar a los camiones. "No es el único problema que tiene ese polígono -El de Lloreda, decía-: carecen de servicio de fibra óptica y sus accesos están tan mal diseñados que los camiones de cierta longitud han de tomar la rotonda de acceso por la izquierda, ya que por la derecha no pueden realizar el giro. A veces, además, coinciden con la salida de molinos eléctricos de una factoría próxima, lo que hace más encantadora la situación".

Pues bien, fai poco acaben d'arreglar una d'aquelles rotondes que yo señalaba nel mio artículu, la d'enriba Tremañes que da accesu a polígonos industriales camín de Cenero.

¿Casualidá? Déxenme presumir de tener un migayín de parte neses igües, de pensar que, de xemes en cuandu, los mios artículos sirven d'obleru pa iguar les coses que se faen mal, masque solo sea un migayín.

Güei, en LNE: No paren, por favor, no paren (Uviéu e impuestos)

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)
L'aprecederu

No paren, por favor, no paren

11.12.2017 | 03:47
No paren, por favor, no paren
El Ayuntamiento de Uviéu avanza de fracaso en fracaso y de ridículo en ridículo especialmente en el área de economía, aquella que señorea el podemita señor Rosón, combativo e ingenioso munícipe, uno de los frutos de cuyo ingenio fue proponer la obligatoriedad de les sextaferies para que los vecinos de las zonas rurales limpiasen les sebes.
Responsable de economía y otras materias, se ha empeñado fundamentalmente en dos cosas, la municipalización del servicio de Recaudación y la modificación del IBI. Es en esta materia donde sus pretensiones justicieras han mostrado su absoluta incompetencia y lo han hecho caer en sucesivos ridículos.
En un primer momento ha desarrollado un "IBI para ricos" (esto es "contra"), cuya puesta en práctica ha demostrado que muchos de los que los suyos tenían por Midas, no lo eran: se trataba, por ejemplo, de comunidades de vecinos "corrientes" cuyos garajes se hallaban en proindiviso. Que la Administración legisle sin saber cuáles son los efectos de lo legislado es un acto de incompetencia suma.
A esa primera muestra de ineptitud ha venido a sumarse otra a: toda la ordenanza del IBI ha sido anulada por el TSJA, ¡por no haber dado publicidad al texto en un periódico, como era obligado!
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Lo que-y pasa al Sporting

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Fais dos meses que tenía ganes de poner esti ensiertu. Fui dexándolo por unes o otres razones. Güei decídome.

Nun fai falta ver al Sporting más de cinco minutos pa saber lo que-y pasa:



1. Unos tipos que nun saben pasar un balón al compañeru: tírenlu onde nun pue algamalu, lloñe d'él sobrepasándolu, ensin llegar a él, a la so manzorga, a la so derecha, y claro, asina'l contrariu corta rápido'el pase. La solución habitual: pega-y un patadón  al balón y mandalu a nenyures, esto ye, al contrariu.

2. Unos tipos que, en xeneral, nun saben parar un balón: lléga-yos y, al tocalu, escápase-yos unos metros p'alantre, colo que'l contrariu...

3. Unos tipos que nun tán desmarcaos inxamás ("nun s'ofrecen", que se diz agora, que paez una espresión d'un anunciu eróticu). Cuando ún quier da-yos el pase tán siempre cubiertos pol contrariu.

4. Unos tipos que, en defensa, "pierden la marca", que nun ye que sean "de marca" y que se-yos borre la etiqueta.

5. Unos tipos que nun tiren a puerta inxamás, como si tuviesen espritaos y confundiesen les crucetes de la portería con cruces o camentasen que los palos taben asperxaos con agua bendito.

6. Unos tipos que nun trabayen. "Hay que estar más atentos", dicen unos pa desplicar por qué tán ensin cubrir los delanteros del equipu contrariu nel área propia. "No podemos salir relajados, como lo hicimos en el primer tiempo", dicen otros. (Por cierto, que ye ya mal vieyu n'El Molinón: "Salimos con la caraja" solía decir Gerardo Ruiz nos frecuentes casos nos que los xugadores, cuando él yera'l preparador físicu, andaben a uves pel campu, pensando nes musarañes).

7. Un entrenador que, hasta agora, diz que "nun da cola tecla" o que la culpa ye d'él o que está "jodido", pero que promete un final feliz (la cosa paez tamién d'un anunciu eróticu) al terminar la temporada.

¿Conocen ustedes daqué empresa que siguiese pagando a final de mes a esta xente, especialmente cuando reconocen que salen al campu pensando n'otra cosa o pasando de too? ¿A que non?



Güei, en LNE: La tentación de la barbarie (de la delación anónima)

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)

La tentación de la barbarie

En contra de la delación anónima como método de lucha contra la corrupción

09.12.2017 | 03:43
La tentación de la barbarie
La sociedad española se halla en cruzada contra la corrupción política (si añado "política" a la palabra "corrupción" es para señalar que otras corrupciones, también económicas, escandalizan poco a la opinión pública).
Si justos la indignación y el escándalo por ello levantados, no hay que pasar por alto que en atizarlos a todas horas reside el negocio de algunas televisiones, comentaristas y partidos políticos. Y esa algarabía creada por todo ello permite ocultar algunos de nuestros graves problemas económicos, por ejemplo, el del déficit presupuestario y, sobre todo, la insuficiencia de ingresos de las pensiones. El ruido en torno a la corrupción política ha hecho pensar a muchos ciudadanos que con que los políticos -los del Gobierno, para la mayoría; todos, para muchos- no robasen o devolviesen lo robado nuestros problemas de empleo, paro y pensiones quedarían solucionados; lo que, a su vez, permite a algunos partidos tratar de vender productos milagrosos, algo así como gochos con cuatro jamones y cuatro llacones, todo ello sin colesterol.
En este contexto se está elaborando en Asturies una Ley de Transparencia y Buen Gobierno cuyo objetivo es el de poner coto a cualquier desviación de tipo delictivo en lo económico dentro de la Administración. Al respecto de dicha ley, elaborada en principio por el Gobierno, Podemos exige que se incluya en ella la figura de la delación anónima.
Es posible que la delación anónima facilitare en algún caso atajar las malas prácticas de un funcionario o un político, pero es más fácil aún que produjese acusaciones sin fundamento alguno.
No es necesario conocer mucho la naturaleza humana para saber que la envidia, el odio, el rencor, la malicia ideológica son pasiones que mueven a los seres humanos tanto o más que el afecto, la admiración o el agradecimiento. De esa forma, la delación anónima serviría más de instrumento de esas pasiones o intereses que de desinteresada forma de justicia. ¿No es eso lo que nos permiten ver permanentemente las redes sociales? Pero es que, además, la injuria que sobre el acusado, primero, e investigado, después, caería no se borraría nunca, como bien se sabe de aquellos casos de personas que, habiendo sido exoneradas de algún delito, ya nunca se libran del estigma del "algo habrá".

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Íntegru: Un poco desorientados (el PP, la Ley y l'asturianu)

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Asoleyóse en LA NUEVA ESPAÑA DEL 02/12/17

UN POCO DESORIENTADOS

                En su campaña contra la oficialidad del asturiano (que, en realidad, va más allá de ese objetivo, pero eso es materia de otra reflexión), el PP aduce, como muestra de su buena disposición hacia nuestra lengua, el haber sido los autores de la vigente Ley de uso y promoción del bable/asturiano, publicada el 28 de marzo de 1998, en fechas en que regía el país el Gobierno de Sergio Marqués, enfrentado ya desde hacía tiempo con una parte notable del partido.

                He aquí una expresiva muestra de esa atribución al partido de Rajoy de la citada Ley 1/1998 hecha por un dirigente: Su uso [el del asturiano], amparado y fomentado bajo una Ley de 1998 aprobada por un gobierno del Partido Popular…” He aquí la mentira llevada al límite: los gobiernos no aprueban las leyes, las aprueban los parlamentos.

                Pero es que, además, no fueron ni el PP ni el gobierno de Sergio Marqués quienes impulsaron la Ley. Más aún: en alguna medida una parte del PP hizo lo posible para que no saliese, o para que, a lo más, fuese un engendro.

                Recordemos las circunstancias: 1995. Regnante Julio Anguita, IU se empeñó en desbancar al PSOE de los gobiernos, con la voluntad de ir ganándolo en votos. En las elecciones autonómicas de ese año, el PP, con Sergio Marqués al frente, quedó el primero en escaños, 21. IU, que sumaría más diputados con el PSOE, no quiso apoyar a este. En consecuencia, el PP se hizo con el Gobierno.

                La fórmula de votación del Presidente facilitó que Sergio Marqués, sin mayoría, lo fuera, pero sus 21 votos no permitían que salieran adelante los presupuestos que, en aquella coyuntura y con una previsible alta inversión, vendrían a revertir la situación de crisis y alto paro en que nos hallábamos. Inopinadamente, el señor José Antonio Saavedra abandonó el grupo de IU, pasó al Mixto y se declaró dispuesto a apoyar las cuentas asturianas. Yo, que representaba al PAS y que me había mostrado anteriormente proclive a apoyar los presupuestos, por su necesidad para el empleo y la actividad económica, cumplí con lo que había anunciado.

                Como contrapartida a aquel apoyo, los presupuestos incluyeron determinadas medidas económicas y de inversión, se propició la rebaja del IAE y se acordó poner en marcha la tramitación de la citada Ley, Ley que, por cierto, en su día, había sido incapaz de sacar adelante en la Xunta el Gobierno de don Pedro de Silva.

                Pasó más de un año y de aquel texto legal no había noticia. Xesús Cañedo y yo acudimos a ver al Presidente para exigir el cumplimiento del pacto. Nos envió a Cultura a ver cómo andaban las cosas. Quedamos horrorizados. El texto que se manejaba con tanta morosidad, sobre bastante inútil para la normalización del asturiano, era un engendro que contenía todos los tópicos que venían sosteniendo desde hacía tiempo cuantos querían reducir el idioma asturiano a un conjunto de dialectos y subdialectos, bueno (esto es, buenos) acaso para los monólogos y para vender vacas, pero inservible para la vida ciudadana y aun para entenderse de valle a valle (sic).

                (Merece la pena recordar aquí dos cosas: la primera, que no habían pasado cuatro meses del nuevo gobierno cuando la veda contra él ya se había abierto en el PP. “¿Nun vos paez qu’esti Presidente nun val pa nada?”, nos decía en Madrid, ante mi asombro, el Presidente del PP a los portavoces de los restantes grupos parlamentarios, en conversación previa a un acto interautonómico en el Senado. La segunda: durante todo ese tiempo de paralización se trasladaron, día sí, día no, incesantes presiones de ciertas fuerzas vivas a las orejas de los mandamases del PP que estaban fuera del Gobierno para que la ley no saliese o su alcance fuese nulo).

                Pues bien, Xesús Cañedo y yo volvimos a ver al Presidente, con él nos encerramos y acordamos lo sustancial del texto vigente (en el trámite parlamentario recibió algunas enmiendas), del que debo destacar el término “lengua tradicional de Asturias”, que tiene un importantísimo alcance jurídico.

                En su camino hacia convertirse en ley el proyecto sufrió el filibusterismo del PSOE para que no saliese adelante, padeció la absoluta incomprensión del asturianismo y de los sindicatos (quienes continuamente, por cierto vienen apoyando sus reivindicaciones y exigencias en la Ley que en su día vituperaron) y, con seguridad, las insidias internas en el campo del PP, convertido ya entonces en una continua conspiración en voz alta contra su propio gobierno. Pero todo ello es materia de otra historia.


                No realizo este ejercicio de memoria para blasonar de aquellos episodios y de este su fruto, tampoco para echar en cara a los actuales portavoces del PP su ignorancia, atrevimiento o mala fe, sino por un acto de caridad. Si llegan a leer la Ley 1/1998, descubrirán que muchos de los males que achacan a una posible oficialidad, como que los ciudadanos puedan dirigirse a la Administración en asturiano o que se pueda valorar el conocimiento del asturiano para determinadas plazas, entre otras cosas, ya están en la Ley que ellos dicen suya (no se olvide que un juez elevó la Ley a instancias superiores por entender que incurría en prácticas que sólo la oficialidad podía permitir). Por eso lo hago, para evitar que les dé un mal si llegan a enterarse de que la Ley de que quieren apropiarse alienta derechos en cuya negación quieren basar su oposición a la oficialidad. ¡Qué sería de ellos entonces! ¡Prubitinos!

Güei, en LNE: Madrid, en pos de Xixón

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)

L'aprecederu

Madrid, en pos de Xixón

Ocurrencias históricas de querer ordenar el tráfico peatonal como ahora la alcaldesa Carmena

04.12.2017 | 03:47
Madrid, en pos de Xixón
Corría en Xixón el año 1958; aún poco, no se había sobrepasado el mes de febrero. Sin previo aviso, como sucedían entonces las cosas, el alcalde, José García Bernardo y de la Sala, era cesado en su cargo y sustituido por Cecilio Oliver Sobera, general retirado. De los tres años del mandato de este se recuerdan dos cosas, la persecución del fútbol callejero, con requisa de balones, y, especialmente, la ocurrencia de querer ordenar el tráfico peatonal en la cuesta de Begoña, haciendo circular a quienes bajaban de Begoña hacia los Moros y Seis de Agosto por la acera de Correos y a quienes se dirigían a Begoña por la del Hernán Cortés: todos, como un solo hombre (o mujer), derechos por lo que se estipuló convencionalmente como la derecha correcta para el tránsito en aquella calle. Estábamos entonces en 1959.
Pese al esfuerzo de los policías municipales en hacer cumplir la ordenanza, el cachondeo ("la indisciplina", pensaría el alcalde) de los ciudadanos abortó la medida en poco más de veinticuatro horas.
Pues bien, muchos años después el Ayuntamiento de Madrid pone en marcha una medida semejante, si bien de más amplitud y ambición, como corresponde a una época en que se pretende el empoderamiento de la gente y en la cual la palabra gente ha de ser pronunciada con unción reverencial.
En sustancia, dispone la municipalidad que las calles Preciados y Carmen sean de un solo sentido peatonal durante el mes de diciembre [.....................................................]

Güei, en LNE: Un poco desorientados (El PP, la Llei y l'asturianu)

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)

Un poco desorientados

La ley de promoción del asturiano aprobada durante el Gobierno de Sergio Marqués

02.12.2017 | 04:09
Un poco desorientados

En su campaña contra la oficialidad del asturiano (que, en realidad, va más allá de ese objetivo, pero eso es materia de otra reflexión), el PP aduce, como muestra de su buena disposición hacia nuestra lengua, el haber sido los autores de la vigente Ley de uso y promoción del bable/asturiano, publicada el 28 de marzo de 1998, en fechas en que regía el país el Gobierno de Sergio Marqués, enfrentado ya desde hacía tiempo con una parte notable del partido.
He aquí una expresiva muestra de esa atribución al partido de Rajoy de la citada Ley 1/1998 hecha por un dirigente: "Su uso [el del asturiano], amparado y fomentado bajo una Ley de 1998 aprobada por un gobierno del Partido Popular?". He aquí la mentira llevada al límite: los gobiernos no aprueban las leyes, las aprueban los parlamentos.
Pero es que, además, no fueron ni el PP ni el gobierno de Sergio Marqués quienes impulsaron la Ley. Más aún: en alguna medida una parte del PP hizo lo posible para que no saliese, o para que, a lo más, fuese un engendro.
Recordemos las circunstancias: 1995. Regnante Julio Anguita, IU se empeñó en desbancar al PSOE de los gobiernos, con la voluntad de ir ganándolo en votos. En las elecciones autonómicas de ese año, el PP, con Sergio Marqués al frente, quedó el primero en escaños, 21. IU, que sumaría más diputados con el PSOE, no quiso apoyar a este. En consecuencia, el PP se hizo con el Gobierno.
La fórmula de votación del Presidente facilitó que Sergio Marqués, sin mayoría, lo fuera, pero sus 21 votos no permitían que salieran adelante los presupuestos que, en aquella coyuntura y con una previsible alta inversión, vendrían a revertir la situación de crisis y alto paro en que nos hallábamos. Inopinadamente, el señor José Antonio Saavedra abandonó el grupo de IU, pasó al Mixto y se declaró dispuesto a apoyar las cuentas asturianas. Yo, que representaba al PAS y que me había mostrado anteriormente proclive a apoyar los presupuestos, por su necesidad para el empleo y la actividad económica, cumplí con lo que había anunciado.
Como contrapartida a aquel apoyo, los presupuestos incluyeron determinadas medidas económicas y de inversión, se propició la rebaja del IAE y se acordó poner en marcha la tramitación de la citada Ley, Ley que, por cierto, en su día, había sido incapaz de sacar adelante en la Xunta el Gobierno de don Pedro de Silva.
Pasó más de un año y de aquel texto legal no había noticia. Xesús Cañedo y yo acudimos a ver al Presidente para exigir el cumplimiento del pacto. Nos envió a Cultura a ver cómo andaban las cosas. Quedamos horrorizados. El texto que se manejaba con tanta morosidad, sobre bastante inútil para la normalización del asturiano, era un engendro que contenía todos los tópicos que venían sosteniendo desde hacía tiempo cuantos querían reducir el idioma asturiano a un conjunto de dialectos y subdialectos, bueno (esto es, buenos) acaso para los monólogos y para vender vacas, pero inservible para la vida ciudadana y aun para entenderse de valle a valle (sic).
(Merece la pena recordar aquí dos cosas: la primera, que no habían pasado cuatro meses del nuevo gobierno cuando la veda contra él ya se había abierto en el PP. "¿Nun vos paez qu'esti Presidente nun val pa nada?", nos decía en Madrid, ante mi asombro, el Presidente del PP a los portavoces de los restantes grupos parlamentarios, en conversación previa a un acto interautonómico en el Senado. La segunda: durante todo ese tiempo de paralización se trasladaron, día sí, día no, incesantes presiones de ciertas fuerzas vivas a las orejas de los mandamases del PP que estaban fuera del Gobierno para que la ley no saliese o su alcance fuese nulo).
Pues bien, Xesús Cañedo y yo volvimos a ver al Presidente, con él nos encerramos y acordamos lo sustancial del texto vigente (en el trámite parlamentario recibió algunas enmiendas), del que debo destacar el término "lengua tradicional de Asturias", que tiene un importantísimo alcance jurídico.
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A LA SALIDA DEL SELLA .Faustino Granda y Campollo.

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