L'escándalu de los cadáveres nes residencies

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A lo meyor yá lo olvidaron, pero'l 23 de marzu, sí fai tan poco, apaecíen estos titulares na prensa: "El Ejército encuentra ancianos en residencias conviviendo con cadáveres". Y la ministra Margarita Robles, considerada uno de los pocos ministros serios del Gobiernu corría a contalo en rueda prensa. 

La mio primer reacción fue de rechazu. Non al fechu en sí, sinón al fechu de contalo. Parecíame indecente y escandaloso sopelexalo. Si había daqué delitu, a la xusticia, pero en silenciu, ensin ximielgalo, ¿pa qué esfrega-y esa cosa tan morbosa a la población pel focicu? ¿Con qué oxetivu? ¿Pa meyorar qué? ¿Pa tranquilizar a quién? De toes maneres, a mi la información estrañábame. ¿Cuántu tiempu llevaben ellí aquellos cadáveres? ¿Hores, díes, selmanes? ¿Cómo yera posible? ¿Nun había cuidadores neses residencies? ¿Convivíen en silenciu colos cadáveres? ¿Los responsables o propietarios de les residencies teníense fugao y dexao ellí vivos y muertos?

La segunda reacción mía fue d'estrañeza: ¡qué raro! Too pue ser, pero qué raro.

Al día siguiente ficiéron-y al Xefe Superior de la Defensa una pregunta al respective na rueda prensa, entrugándo-y detalles. Nun respondió. Si ustedes conocen un momentu más afayaízu pa emplegar la pallabra "rocea" o "mosquéu", ehí tienen un.

Pasaren los díes y d'aquello nun hai nada. Lo que parez ser ye que sí efectivamente había cadáveres, pero nun ocurrió otro que'l que los servicios funerarios tardaren n'acudir, dada la situación en Madrid d'atascu funerariu.

A lo meyor ye que les residencies yeren privaes.




¡Qué escándalu! El nun informase bien, y el sopelexar una situación asina, en cualquier casu, hubiere delitu o non.


Detrás de la ventana

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                             (Asoleyóse ayer en La Nueva España)

                          DETRÁS DE LA VENTANA



                En el exterior, la naturaleza prosigue su curso. La hierba espoxiga en los prados, los árboles florecen, lo insectos cursan su ciclo.
                El Ayuntamiento de Xixón ha encargado instalar 1.400 trampas, para atrapar a las reinas velutinas que emprenden ahora sus vuelos para formar nuevas colonias.
                Me he manifestado repetidamente contra los decretos de aislamiento del Chapugobierno, porque legislan sobre lo que no conocen, y, así, han de rectificar cada poco; y por lo inútilmente rigoristas que son en muchos aspectos.
                Miles de asturianos tienen huertas o pumaradas. Deberían poder desplazarse a ellas para atenderlas, o para colocar trampas antivelutinas. ¿Por qué no pueden? Porque están prohibidos los desplazamientos. Pero los desplazamientos no se prohíben para no gastar gasolina, sino para que no haya contactos. ¿Qué empece que una persona se desplace sola a su huerto y ejerza allí el lopesco “a mis soledades voy…”? Nada, salvo el rigorismo y desconocimiento del Gobierno, y, especialmente, su desconfianza en las personas.
                En otro orden de cosas, el Ayuntamiento xixonés deja de “atracar” a los ciudadanos anulando la plusvalía para los inmuebles vendidos sin ganancia. Este abuso venía siendo así en toda España desde hace décadas: si usted no ganaba dinero al vender su piso, era igual, se suponía que lo había ganado. Y sobre esa cantidad, le cobraban. Reiteradas sentencias, en estos últimos años, habían ido dando la razón a los expoliados. Ahora, por fin, el Ayuntamiento de Xixón ha rectificado. ¿Devolverá lo indebidamente cobrado?
                Suelen justificarse estas injusticias con el pretexto del bien común. ¿Pero es el bien común que los ayuntamientos despilfarren en voladores, subvenciones inútiles y chorradas con el dinero de esos abusos?
                Lo he reiterado: “ni sus hijos, ni su piso, ni su hórreo”. Nada es plenamente de usted, es del Estado. Carmen Calvo: “El dinero público no es de nadie”, o sea, es del Estado, no de usted, de donde proviene.

Güei, en LNE: Detrás de la ventana

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L'aprecederu
Detrás de la ventana

En el exterior, la naturaleza prosigue su curso. La hierba espoxiga en los prados, los árboles florecen, los insectos cursan su ciclo...


Xusticia, sindicatos, mascarilles y Clemenceau

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Dalgunos sindicatos y sindicalistes presentaren en Madrid (falamos del 24/3/20) una demanda contra'l Gobiernu madrileñu esixendo que se dotase a los trabayadores de la sanidá de lo que nun había (traxes protectores, mascarilles, gafes, etc.) ¡en 24 hores! 

Repito: que-yos diesen lo que nun tenía naide en dalu sitiu, ¡como si lo tuviesen guardao pa fastidiar! 

¿Podíamos pensar qu'estos sanitarios operaben por razones de mena política? ¿A que non?

Pero la cosa non acabó ehí: Un xulgáu de lo Social de Madrid arrespondió a la demanda dándo-y a la Conseyería de Sanidá 24 hores pa que dotase de tol material a tolos trabayadores de la sanidá madrileña.

Dempués, el Tribunal Supremu dio carpetazu inmediatu a la demanda, porque, cenciellamente, nun había casu, esto ye, nin mascarilles, nin caretes, nin.., en dala parte d'España.

Decía'l políticu francés Georges Clemenceau, "El Tigre": "la xusticia militar ye a la xusticia lo que la música militar ye a la música".

Pero, agora que caigo, ¿esto a qué vien?




Aprobáu xeneral

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¿Pa qué nos vamos engañar? Na práctica, esti añu va haber aprobáu xeneral. ¡Qué remediu!

Eso sí, va ser inxusto pa munchos, pa los que trabayaren y s'esforzaren. Y nun se cómo se van arreglar na EBAU, onde la nota sirve pa escoyer carrera.

L'irremediable aprobáu más o menos xeneral va acostinar munchos problemes d'inxusticia y desigualdá y va suponer una inxusticia pa non pocos.

Al marxen de que lo que nun s'aprendió va ser difícil deprendelo y de que pal añu que vien va haber munchos escolinos a los que va costar quita-yos la zuna.




Aislamiento, circulación, cierres y economia

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                          (Asoleyóse en La Nueva España del 3/4/2020

                      AISLAMIENTO, CIRCULACIÓN, CIERRES Y ECONOMÍA




                Ya saben que he venido señalando desde el primer día que en las medidas del Gobierno había mucho de improvisación. Así, tras el cierre de las escuelas, se tardó varios días en conceder a los padres el permiso de quedarse en el hogar con los hijos sin perder su empleo. Del mismo modo, pasó una semana larga hasta que alguien cayó en la cuenta de que un infante no podía quedarse solo en casa si su único cuidador iba a la compra. Algo más de tiempo tardaron las autoridades en percatarse del sinsentido de que una pareja conviviente no pudiese desplazarse en el mismo coche a realizar alguna de las actividades permitidas. ¡Como si, conviviendo todo el día en casa (y acaso en la cama), corriesen un riesgo nuevo al hacerlo en el coche, o como si quien se desplazase estuviese menos amenazado de ir en un autobús o en un coche! También se tardó casi dos semanas en permitir la salida, acompañadas, de personas con ciertas limitaciones.
                Pienso, además, que las disposiciones de aislamiento presentan un excesivo rigorismo, tanto en sí mismas como en la interpretación que de ellas hacen muchas veces las personas o instituciones encargadas de hacerlas guardar. Me gustaría saber, por ejemplo, si se ha sopesado el daño que el confinamiento provoca en personas enfermas que necesitan ejercicio diario, como los diabéticos o los que tienen problemas circulatorios. Es posible, pero no estoy seguro.
                Por otro lado, no se ve muy bien por qué se prohíben determinadas actividades individuales, como correr o discurrir por el monte, salir con los vástagos a pasear controladamente delante de casa o correr por las escaleras del portal. En algunas de estas prohibiciones parece haber una interpretación rigorista o rabulesca de la norma general: el Decreto de alarma prohíbe las carreras pedestres, pues prohibamos toda carrera; limita la circulación de vehículos a determinadas actividades, limitemos su ocupación. Y no digamos ya nada de cuando se realiza una consulta sobre un particular, navegamos ahí entre la negativa  sistemática y el asentimiento con dudas.
                Pero es que, además, algunas de las actividades terminantemente prohibidas aquí se permiten en otros países.  Así, en Alemania, Bélgica o Francia se puede sacar a los niños a pasear (por cierto, en LA NUEVA ESPAÑA del 26 de marzo el pediatra Marcelino-García Noriega reclamaba una medida como esta) o se autoriza hacer deporte de forma individual (también en Italia, pese al endurecimiento de las últimas medidas). En Alemania al menos, pueden pasear dos personas juntas si son de la misma familia.
                En el caso de Asturies concurren además circunstancias particulares. Muchas personas  que no son profesionales de la agricultura tienen huertas o pumaradas que deben atender o en las que plantar; incluso, poner trampas contra la velutina, ahora que llega el momento. ¿Dónde estriba el problema en que una persona vaya y vuelva sola de esa ocupación? Las restricciones a la circulación se instauran para que no se encuentren las personas, no para que no se muevan. Aquí, como siempre, parece que en Asturies nadie es capaz de contemplar nuestras particularidades.
                Ya sé que se puede argumentar que si se abre la mano, luego todo el mundo hace lo que le viene en gana. No soy insensible al argumento. Constituye un insulto a la mayoría, mas no soy insensible al argumento. ¿Pero son distintos a nosotros alemanes, italianos, belgas o franceses, por no hablar de otros países? Veremos a ver qué pasa en los próximos días.
                En pocos meses, nuestro problema será mucho más grave, el económico, que revertirá no solo en el empleo, sino en aquello en que el Estado pueda o no subvenir a los parados, cubrir en sanidad, en dependencia… Y, al respecto, se plantea del debate de si se debe cerrar toda actividad que no sea la estrictamente necesaria. Algunas comunidades, como Cataluña y Murcia, habían planteado tal medida. También algunos epidemiólogos. Y, desde luego, en las consultas internéticas la respuesta era apabullante, “más leña”.
                Mi opinión, la que he sostenido desde el principio de la crisis, era que la actitud inicial del Gobierno era la correcta: hay que mantener en funcionamiento el mayor número posible de empresas no solo para que la recuperación sea más rápida, sino para seguir recaudando y para no aumentar el número de cabezas que pendan de los pechos del Estado. Razonablemente, tanto la patronal (no el IBEX 35, como regurgitan los ultras del discurso huero) como los principales sindicatos, UGT y CCOO, eran de la misma opinión. Inopinadamente (“en la fracción de un segundo cambia la opinión del mundo”) el Gobierno (con discrepancias internas) y los sindicatos variaron de idea y se procedió a la “hibernación de la economía”, lo que se efectuó como un cañonazo de gran potencia y de poca precisión. ¿Se sabía, por ejemplo, si la construcción estaba constituyendo un foco activo o no había prueba alguna de ello? No la había.
                Que la decisión fue una más de las chapuzas del Chapugobierno lo demuestra además lo que ha ocurrido con la gran industria en las horas siguientes a la publicación del nocherniego Decreto del domingo 29: los gobiernos asturiano, vasco y gallego clamaron contra la medida por los daños irreparables a esa industria –también los sindicatos– y tuvo que salir la ministra Nadia Calviño para “aclarar” que ese tipo de actividad no estaba suspendida. De todas formas, no de forma precisa, de modo que algunas empresas no han acabado de fiarse de esa aclaración oral. ¡Qué inseguridad jurídica!
                Anotemos con un aplauso que el Gobierno asturiano ha actuado aquí bien (no lo está haciendo mal, en general), adelantándose el lunes a última hora (seguramente, tras una consulta y una “negociación” con Madrid) a publicar una interpretación del Decreto-Ley de la noche del 29, precisando una serie de industrias básicas que sí podían seguir trabajando, aunque fuese “de aquella manera”.

¿Qué ficimos pa esto?

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¿Pa tener qu'aguantar los mítines d'ametralladora de palabres vacies que ye María Jesús Montero? Pa, dempués de la so primer intervención, tenela que ver disparar la mesma ametralladora de pallabres vacies una y otra vegada, ensin responder a dala de les preguntes concretes que se-y faen.

Bueno, neso, como los demás políticos concurrentes a les ruedes de prensa, entamando pol mesmu Pedro Sánchez: inxamás contesten dala pregunta concreta y, como un hámster, vuelven a dar vueltes dientro la rueda del mitin inicial.

Eso sí, el so discursu hamsterianu tien otru ritmu, non el d'ametralladora de doña María Jesús.


El Chapugobiernu y la industria esencial

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La Xunta considera esenciales 15 sectores industriales ante la falta de concreción del Gobierno


El Ejecutivo gallego da seguridad jurídica a empresas que todavía no saben si pueden o no funcionar


Esto ye lo que tuvieren que facer, tres días dempués de que lo ficiera'l Gobiernu asturianu:

Galicia se quedó boquiabierta cuando la Delegación del Gobierno en Asturias repartió el martes en el Principado un listado de empresas y sectores”). “Han decidido dar ese paso a la vista de que el Ministerio de Industria no respondía de forma clara a las dos cartas oficiales que le llegaron con la firma de Francisco Conde en las que justamente pedía eso, concreción sobre sectores y empresas que considera esenciales. La Xunta ha optado por elaborar el listado”.

¡Vaya seguridá xurdíca! Hasta agora nun hai más afitamientu pa ello que les dos decisiones, les del Gobiernu asturianu y la del gallegu, y unes pallabres vagoroses y imprecises de Nadia Calviño.

La información y les cites, de La Voz de Galicia de güei. 

Güei, en LNE: Aislamiento, circulación, cierres y economía

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Aislamiento, circulación, cierres y economía

El rigorismo de las normas de enclaustramiento 



Un aplausu pal Gobiernu asturianu

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Un aplausu pal Gobiernu asturianu

Ayer, cuando vi la llista d'actividaes industriales a les qu'el Gobiernu asturianu y la Delegación del gobiernu "daben como buenes" pa seguir funcionando, quedé ablucáu. Esa llista tuviera enxerta en delles filtraciones de les actividaes permitíes nel Decretu de "ultracierre" de l'actividá económica, pero llueu esapaeció.

A mí estrañóme muncho que se decidieren a "interpretar" el Decretu, esto ye, a reescribilu; y tamién a munches d'eses empreses, que nun acababen de fiase.

Na mañana y parte la tarde del día d'ayer Galicia y Euskadi, que teníen fecho una petición asemeyada a la de lo que'l gobiernu asturianu decidió taben ablucaes y envidioses, y nun sabíen que facer.

Aunque la cosa nun queda clara xurídicamente, la intervención posterior de la ministra Nadia Calviño vieno afitar la postura del Gobiernu asturianu con calter xeneral pa España. (¡En fin, coses del Chapugobiernu!).

Nun sé si'l Gobiernu y la Delegación actuaren de per sí (estráñame), si reclamaren al Gobiernu central y esti dio-yos el vistu buenu o cómo fue, pero, como quiera, hai que da-yos un aplausu pola so presión y la so decisión.

Y, en xeneral, n'otres coses, nun lo tán faciendo mal.