Ceanothus (II)

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En Colunga, el 10/04/16. En primer términu, datura. 
(El 30/04/16 nun queda yá nin rispiu del so plenu azul.)



El retrasu la primavera: pumares

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El 18/04/2015 asoleyaba yo estes semeyes onde yá apuntaben los primeros brotos. A día de güei, 03/05/16 nun salió brotu dalu en tola pumarada y les yemes talo paez que tán conxelaes.








Güei, en LA NUEVA ESPAÑA

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos.)
L'aprecederu

No dimita, doña María Jesús

El retraso en la concesión de los carnés para empleo de productos fitosanitarios

03.05.2016 | 03:45
No dimita, doña María Jesús
No dimita, doña María Jesús
En el año 2012, el Real Decreto 1311, sobre utilización sostenible de productos fitosanitarios, estableció una serie de medidas que acabarían de completarse a finales del pasado año. En la práctica, y para lo que aquí nos interesa, a partir de esa fecha, y con escasas excepciones, la compra y empleo de productos contra plagas y enfermedades de las plantas queda limitada a aquellos que posean una habilitación conseguida mediante examen. En caso de no tenerla, no los podrán adquirir ni los podrán utilizar.
De modo que un agricultor que quiera limpiar sus cultivos de malas hierbas, o prevenir o curar sus cultivos de las plagas queda imposibilitado para ello, salvo la posesión de un carné ad hoc.
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Pues bien, el caso es que la Consejería de Desarrollo Rural, a cuyo frente se halla doña María Jesús Álvarez, viene tardando algo más de cuatro meses en entregar los carnés habilitantes a aquellos que han aprobado el examen. Ya pueden ustedes imaginarse los trastornos y el daño económico que ese retraso acarrea para los agricultores, que no pueden prevenir, curar ni limpiar sus cultivos.

¿Renovación del ?PSOE o de sus votantes?

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Asoleyo equí esti artículu del 2012 (02/11/2012) en La Nueva España, que creo que desplica dalgunes de les claves de la desafección hacia'l PSOE.



                              ¿RENOVACIÓN DEL PSOE O DE SUS VOTANTES?


               El nuevo desastre electoral del PSOE, esta vez en Galicia y en Euskadi, ha hecho que muchos analistas se pregunten por su inmediato futuro y por su porvenir. Y ello por tres razones, la primera porque es y sigue siendo un partido capaz de formar mayorías o de articularlas en todo el Estado; la segunda porque constituye, junto con el PP, el único partido que, con posibilidad de gobernar, aparecía, hasta ahora al menos, como una formación del conjunto de España; la tercera porque, de hecho, y pese a algunas proclamas ocasionales, se ha venido comportando como un partido de centro o, si se prefiere, estabilizador o del sistema.
Los votantes que han causado defección en sus filas lo han hecho en tres direcciones: hacia el PP (en número limitado, poco más de 700.000 en las últimas generales), hacia la abstención, en la más amplia mayoría, hacia opciones radicales o nacionalistas (en Euskadi y Galicia, en este caso). Las que se han señalado como causas de esa deserción de confianza han sido varias y contradictorias: su excesivo nacionalismo en Cataluña y Galicia y, a la par, su escaso entusiasmo por él; el que diga cosas distintas en cada sitio y el que haya abandonado su esencia obrera, unitaria e igualitaria a favor de políticas minoritarias y «vanguardistas»; que no haya profundizado lo suficiente en este ámbito; que se haya vendido al capitalismo y a los bancos; la «herencia de Zapatero». Un ejemplo individual lo encontramos en Félix de Azúa, quien el 21 de enero de este año manifestaba a La Nueva España que «El PSOE, a menos que se produzca un cambio brutal y podamos volver a votarlo, nunca más va a regresar al poder». Y señalaba que el PSOE ha abandonado todos los principios —éticos, políticos, estéticos y morales—  que lo caracterizaban como un partido de izquierdas y serio, es más, «los había traicionado».
No vamos a analizar la coherencia de esos argumentos con la realidad. Solo señalar que fueron los gobiernos de Zapatero los que suscitaron el entusiasmo popular durante ocho años, así que invita a la meditación el pensar cómo lo que provocó el éxtasis pueda ser la causa de la desafección posterior.
Pero quizás un punto de vista más acertado para entender el proceso sea indagar en el tipo de personas que suelen constituirse en votantes del PSOE. El núcleo fundamental de los mismos lo constituyen aquellos para quienes las siglas son su única iglesia, a tuerto a derecho, y sean cuales sean las políticas del PSOE. Un segundo amplísimo grupo lo constituyen quienes aúnan el rencor por la memoria de la guerra civil y el franquismo (vivida o aprendida en las narraciones de los mayores), la consideración de la derecha como la encarnación del mal y, por tanto, como el enemigo permanente, la visión de los empresarios como explotadores y un anticlericalismo más o menos militante. En el tercero se agrupan aquellos que podríamos etiquetar como los del «por qué me quieres, Andrés», los que entienden que el socialismo constituye, sobremanera, reparto, en especial si se «quita» a los ricos y a los poderosos. Naturalmente, son las tres variables que se reparten en mayor o menor medida en los individuos, aunque formen acúmulos estadísticamente cuantificables. A ello ha de sumarse un discurso generalizado que busca la igualdad y la justicia, aunque, con frecuencia, no actúa en meridad de altruismo, sino que encubre otras pulsiones o voluntades.
De este tipo de votantes es fácil que los del segundo grupo abandonen la referencia socialista cuando el PSOE aparece como demasiado «centrado»; los del tercer grupo, cuando ya no hay «daqué» y llegan las políticas de austeridad.
Es evidente que, en el futuro, la desafección y el cansancio que el tiempo irá trayendo con respecto al PP, la mala conciencia de los fieles de la iglesia socialista por haber permitido que gobernase la derecha y un discurso que les haga creer que escuchan lo que quieren oír en cuanto parezca atisbarse la posibilidad de volver al poder concitarán otra vez en torno a sus filas a los suyos. Ahora bien, el problema va más allá.
Como la mayoría de los partidos —no todos— de la izquierda democrática europea, el discurso del PSOE sobre la realidad del mundo y las soluciones que para corregirla daba se basaba sobre una análisis que nunca había sido cierto y, por lo tanto, proponía unas recetas que nunca habrían sido certeras. En las últimas décadas las realidades de que se hablaba se habían evaporado por completo y lo que se decía sobre el mundo era como el eco de un eco. Ahora bien, esa evanescencia daba la impresión de que funcionaba por dos razones: la primera porque existía un numeroso grupo de seres humanos a los que se había instruido desde su juventud en que esa era la única sólida realidad, y, de ese modo, las palabras que convocaban ese constructo ficto suscitaban la adhesión (capitalismo, mercados, bancos, empresarios, explotación…) incondicional hacia quienes las pronunciaban. La segunda, y principal, porque la existencia de un potente capitalismo de estado (propiciado, por cierto, por las dos sucesivas dictaduras españolas: ENSIDESA, CAMPSA, HUNOSA, INI, TABACALERA…), una moneda propia y un ámbito económico nacionales, posibilitaban manipular los precios, trasladar costos al futuro, empobrecer ocasionalmente a todos sin gran dolor, entregar parte de la riqueza del conjunto de los españoles a los favorecidos con el trabajo en las empresas públicas o en la administración, etc. Pero es evidente que nuestro marco económico —globalización mercantil y financiera, moneda europea, transferencia de soberanía a ámbitos supranacionales— ya no permite todo eso.
          El problema es que muchos de los que piden la renovación del partido de Pablo Iglesias, piden precisamente eso: que vuelva lo que ya no puede ser y aun lo que nunca pudo haber sido.

                    (02/11/2012)

Primer emblema del PAS y remembranza

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De la qu'entamamos ficimos un estraordinariu esfuerzu espardiendo'l nuestru emblema per muries y marquesines (les perres que teníamos yeren les nuestres, les manes les nuestres).

Equí, cerca La Griega, en Llastres, consérvase una de les poques pintaes emblemátiques d'aquella época.

Equí la llanto pal recuerdu, pero tamién cola remembranza d'aquella xente que tanto trabayó y qu'agora, por unes o otres razones, yá nun ta con nós y de lo los que sí tán, y de los que nun doi nome por nun dexar ensin nomar a dalgún.

A toos, los que colaren o siguen, l'afectu y la remembranza personalizada, les gracies, y, por qué non, un migayín de señardá nesi recuerdu y nel d'aquellos años de llucha pa danos a conocer, ensin más medios, perres y manes que les d'unos cuantos.







Retrasu la primavera (o la floración)

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Esta cerezal taba asina'l cuatru d'abril del 2014.

Ayer, día 30 d'abril del 2016, nun entamara floriar.

Velahí un raru exemplar de cerezu xaponés (Prunus serrulata Lindl.). Son de flor arrosao habitualmente. Esti tien un ensiertu de flor blanco.

Na zona La Coría, en Xixón, el 09/04/14.




Ceanothus

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En Colunga, el 10/04/16. En primer términu, datura. 
(El 30/04/16 nun queda yá nin rispiu del so plenu azul.)



Pescal floriada

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El 15/04/16, en Güerres.


Güei, en LNE: Dos entrevistas, una historia

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos.)

Dos entrevistas, una historia

30.04.2016 | 06:34
Dos entrevistas, una historia
Con solo un día de separación LA NUEVA ESPAÑA publicaba dos entrevistas que iluminan casi un siglo y medio de la economía y la empresa en Asturies. En la primera, el 23 de abril, el colungués Cayetano Pérez-Cubillas hacía un repaso de la vida de su familia desde mediados del XIX. Al día siguiente, un avilesino, Daniel Alonso, contaba la génesis de su actividad empresarial y la separación de la misma de la de su padre, el Daniel Alonso de Tadarsa, Daorje o Damina.
Como es sabido, en el inicio de la industrialización y el despegue económico asturiano, desde mediados del XIX en adelante, tienen un papel medular los capitales y técnicos foriatos (Duro, Masaveu, Truán, Herrero, Tartiere?), lo que denota, al tiempo, la debilidad del capital asturiano y, por consiguiente, su escasa iniciativa. No obstante en las últimas décadas del XIX y, en relación muchas veces con los capitales reingresados de América, comienza a haber un crecimiento empresarial que pudiéramos llamar endógeno, crecimiento que llega a su cenit tras la independencia de Cuba y la repatriación de muchas fortunas. Entre 1900 y 1930, con un empujón excepcional durante la Guerra Mundial, florecen en Asturies industrias y negocios de todo tipo, desde la banca (Banco de Gijón, por ejemplo) hasta las eléctricas (el germen de lo que después será HC), pasando por las artes gráficas, la industria alimentaria, las metalmecánicas, etc.
Una parte de esa actividad tiene su fundamento en las relaciones con la emigración asturiana y ahí surgen industrias como la de la sidra achampanada, de la que son ejemplo los antepasados del citado Pérez-Cubillas y su sidra "El Hórreo" (que, por cierto, dicho sea de paso, ayuda al lanzamiento del Gaiteru de Lliberdón). [................................................................................................]
Tras el 34 y la Guerra Civil, aparte de sus efectos devastadores, hay una cierta retracción de los capitales y empresarios asturianos y, en todo caso, las nuevas condiciones de la economía en los años siguientes al Plan de Estabilización de 1959 [................................................................................]

Un tracamundiu que ye un chiste

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Pedro G. Cuartango escribe güei n'El Mundo una columna titulada "Elogio de la sardina". Atención al últimu puntu y seguíu d'esti fragmentu:


Una de las cosas que más me gustan de Galicia es que en muchos bares y restaurantes se pueden comer sardinas. Allí las llamas xoubas y las preparan de una forma muy variada, aunque a mí me gustan asadas en una parrilla.
Cuando era niño en Miranda, íbamos varias familias a una chopera de Berantevilla y asábamos sardinas, aprovechando el fuego de la paella. También recuerdo que estuve viviendo unos meses en Bilbao con mis abuelos y que me llevaban a comer sardinas a Santurce, donde se junta la ría con el mar.
Su aroma es para mí como la magdalena de Proust en Combray: me hace revivir los tiempos felices de la infancia y mi corazón empieza a latir más deprisa.
Ahora se ha puesto de moda comer pescados como el rodaballo, la lubina o la dorada, pero no hay nada comparable al recio sabor marino de la sardina que nos trae los efluvios de un océano inmenso y salvaje.
En las casas se ha dejado de comprar sardinas porque su olor es muy fuerte y persiste durante muchas horas a diferencia de otras pescados insaboros e inoloros como el gallo o la merluza. Craxo error.

Como persaben ustedes, "craso" escríbese "craso" y non "craxo". Por ciertu, "craso" significa lliteralmente "graso, enlleno grasa", como la sardina. O sea que "craso error" el "Craxo error".