Cuervu marín

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N'El Piles, a les 8,15 la mañana. El 16/11/12.




PROFECÍAS Y JACULATORIAS

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¿Se han dado ustedes cuenta que desde el año 2008, desde el estallido de la crisis, estamos asistiendo a una continua serie de profecías que no se cumplen y de jaculatorias que no tienen otra efectividad que la de su emisión y, en ocasiones, más que una efímera presencia en el discurso público?

El tiempo de don Rodríguez Zapatero fue pródigo en unas y otras, desde aquella de Leire Pajín —cuando no cholleaba aún en la Organización Panamericana de Salud, sino que fingía ser ministra de Sanidad con pulsera mágica— al anunciar que la confluencia de las presidencias de Obama y Zapatero constituiría algo así como la Parusía, o, al menos, la estrella de Belén («les sugiero que estén atentos al próximo acontecimiento histórico que se producirá en nuestro planeta), hasta las igualmente creativas del simpático don José Luis: «En esta Champions League de las economías mundiales, España es la que más partidos gana, la que más goles marca y la menos goleada», «Quizá España tenga el sistema financiero más sólido de la comunidad internacional», y, en una superación de sí mismo, «Superamos a Italia, pronto superaremos a Francia y en cuatro años alcanzaremos a Alemania».

(Don José Luis y algunos de los suyos, de todas formas, venían con carrerilla. El primero había profetizado que el Estatut «resolvería la cuestión catalana para veinticinco años». Don Javier Fernández y otros conspicuos socialistas asturianos habían saludado desde el balcón de la Generalitat el éxito electoral que abría paso al citado texto, calificándolo de «oportunidad de oro para el progreso y la solidaridad en toda España».)

Pero de aquellas antiguallas ha quedado especialmente en la memoria colectiva la troquelación «brotes verdes», con que doña Elena Salgado anunciaba un futuro más venturoso en 2009 que en 2008. Sin duda lo hizo con tan poco acierto (¿o con tanta cara dura?) como con el que, a finales de 2011, anunció que tendríamos un 6,3% de déficit al terminar el año. Ya saben ustedes que fue tres puntinos más, y que gran parte de nuestro problema de crédito exterior y de nuestras dificultades financieras se deben a ello.

Este año están de moda las profecías del desastre inminente, profecías que, hasta ahora, no se han cumplido y sobre las que, por supuesto, tras manifestarse su incumplimiento, nadie reconoce su error. Les recordaré algunas de ellas. La que reiteró, por ejemplo, que durante el verano se agravaría la prima de riesgo y que se acercaría a los 600 o 700 puntos obligando a la intervención. O las tres veces que, en poco más de un mes, la «siempre bien informada» agencia Reuters anunció la inmediata petición de rescate por parte de España, en una de cuyas ocasiones tuvo el señor Rajoy una hilarante intervención que, naturalmente, muchos corrieron a descalificar y a acusar de mentirosa. ¿Qué quieren que les diga, sino recordar a John Galbraith: «Las predicciones económicas convierten la astrología en una ciencia respetable»?

Y, respecto a las jaculatorias, ¿qué les voy a contar? La verdad es que sus relatores las emiten con unción reverencial, confiados en su valor milagroso o apotropaico, aunque sean, en la práctica, nada más que eso, jaculatorias, píos recitados con que pedir el milagro o espantar el miedo.

¿Se acuerdan ustedes de aquel «Hay que cambiar el modelo económico», como si ello pudiese hacerlo por decreto o voluntad y de un día para otro? ¿Y que me dicen de la petición de la emisión de eurobonos, imposibles a no ser que previamente se den las necesarias condiciones de unificación de déficits y control de los presupuestos (es decir, cesión de toda soberanía nacional) por un organismo central?

¿O qué de la recitación que exige unir austeridad y estímulos al crecimiento, como si ello fuese posible sin reducir notablemente el gasto (y, por tanto, el gasto social), aumentar aún más los impuestos (contrayendo la demanda) o propiciando la inflación mediante la emisión de moneda (para lo que evidentemente no tenemos instrumento alguno)? En fin, como he contado recientemente, las huelgas generales que, en el fondo, piden que la realidad no sea como es son otra especie de jaculatoria, una fórmula de itinerancia apotropaica cuya ejecución y virtud son las mismas que las de las rogativas para impetrar el agua o el cese de esta.

En todo caso, y ya que vamos de profecías, permítanme que yo reitere otra: si las variables de argentinización de nuestra sociedad y las de la evolución de la cuestión catalana no pesan demasiado; si, como parece posible, los asuntos de la estabilidad del euro y de la financiación bancaria se resuelven, si cumplimos razonablemente el objetivo de déficit, pronto se calmará el panorama y, antes de lo que pensamos, empezaremos a crecer, aunque muy lentamente.

Tengan por seguro que, por equivocarme, no me premiarán, como a doña Elena Salgado, con un chollín en ENDESA de muchos miles de euros anuales. Me los quitarán, aun acertando, PSOE, IU y UPyD. Pero ese es otro tema, que para ustedes, sin duda, tiene un interés menor.

Arreyos al Diccionariu asturianu-castellanu IXL

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basoiru, m. dial. Bochorno, calor intenso con humedad alta.
bastardiar, v. intr. Degenerar, venir a menos una raza o grupo de animales o un cultivo.
baticol, m. Bazofia, comida muy mala. || 2. Mezcla de líquidos sucios o turbios.
batidera, f. Acción y efecto de batir. || 2. Herramienta hecha de una media luna de hierro colocada al final de un mango, que se usa para revolver el cemento, la pasta, etc.
baxaxe, m. Especie de escoba, hecha con un manojo de ramas, por lo general, que se utilizaba para barrer el horno.





Cipreses

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Nel institutu El Piles, el 14/11/12.
Delantre, cipreses. Detrás y al fondu, un desmayu.



Arreyos al Diccionariu asturianu-castellan (XXXVIII)

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bardochu, m. Palo grueso.
barraza, f. Berrinche, rabieta, enfado. || 2. Perejil salvaje, planta de hojas con pilosidades y flores blancas o rosadas. Su nombre científico es Chaerophyllum hirsutum. || 3. Berra, planta de la familia de las Umbelíferas, que crece en lugares aguanosos, con tallos de hasta 100 cm. de largo, de hojuelas lanceoladas y flores que se reunen en inflorescencias de tipo umbela, compuestas, opuestas a las flores. Su nombre científico es Apium nodiflorum. || 4. Berro, planta de la familia de las Brasicáceas, que crece en lugares aguanosos, con varios tallos rastreros de unos tres decímetros de largo, hojas de color verde, glabras con limbo ancho y flores pequeñas y blancas. De gusto picante, sus hojas se comen en ensalada. Su nombre científico es Nasturtium officinale.
barreñu, m. Barreña, vasija de barro que sirve para fregar la loza y otros usos. || 2. Caldero. || 3. Barra de metal con forma espiral y acabada en punta que se utiliza para agujerear. || 4. Aparato con una barra de metal con forma espiral y acabada en punta que se utiliza para agujerear.
barruera, f. Hoguera hecha con terrones.
bascayón, ona, m. y f. Personaje de cierto tipo de representaciones populares que se celebraban por carnaval, que lleva una vara para golpear a la gente. || 2. Persona que encarnaba dicho personaje.






Cuervu marín

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El 16/11/12. N'El Piles, a les 8,15 la mañana.




Arreyos al Diccionariu asturianu-castellanu (XXXVII)

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Addenda


abanigar, dial. V. abanicar.
abanigu, dial. V. abanicu.




La primavera árabe y los ciegos occidentales

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La semana pasada Mursi, el presidente electo de Egipto, dio un golpe de estado al situarse por sí y ante sí por encima de la ley y declarar intocables, irrevocables e injuzgables sus decisiones y decretos.
Esto es lo que da de sí "la primavera árabe": En algunos países a la revolución siguió la implantación de la Sharia, total o parcialmente; en otros, simplemente, la dictadura.
Y uno recuerda, una vez más, el entusiasmo de la prensa occidental, de los intelectuales y los políticos (especialmente, en el ámbito progresista), -un entusiasmo que uno nunca compartió y contra el que avisó- por aquellas "revoluciones" de la primavera árabe.Y recuerda también que el entusiasmo llegaba al paroxismo y a la convulsión orgásmica cuando se subrayaba su "modernidad" por convocar los manifestantes "a conceyu" mediante los teléfonos móviles e internet.
Y, ya entonces, subrayaba y recordaba cómo, asimismo, el progresismo, en particular, y occidente, en general, habían apoyado y aplaudido a Jomeini y su revolución en Irán.
De modo que cuando ustedes vean aplaudir a cierta gente pónganse en lo peor. Y si, además, su entusiasmo llega al orgasmo porque quienes corren hacia el precipicio lo hacen convocados e impulsados por "las nuevas tecnologías", échense a llorar por ellos: no por los aplaudidores, sino por los aplaudidos.

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Pa ustedes, pa que la llean. Pa los amigos, pa que-yos la regalen. La mio novela Retrato de desposados con panamá a su frente. Un ésitu ente los sos llectores. Un llibru que pasa revista a la sociedá española y, especialmente, asturiana, dende 1916 a 2001. Una novela que fala de les pasiones y los sufrimientos del ánimu.
Ye la mio segunda novela en castellán.

Rosal y simienta

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Ehí ta. Dientro, la simienta, esperando la so hora pa salir y volver biltar n'otru sitiu. Nel institutu El Piles, en Xixón, a la 1 la tarde.






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Cuervu marín. N'El Piles, a les 8,15 la mañana. Fai tiempu qu'un báramu d'unos siete anda perillí a primeres hores. Ún otru, esti, suel andar solu, unos metros más equí o ellí.

¡Tantos pa una!

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Esta coría sí que tien ésitu. Ehí la tienen. Lleva yá dellos díes paseándose con una tropiella cortexadora de más de doce coríos. ¡Cómo tien que tar de curiosa!
Habrá más d'una que-y tenga envidia.



Más sobre "Porque no queremos ser" (¡Probe Asturies!)

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Sigo dando datos de la nada que somos, por más "gallos" que pensemos que somos:

Fai una hora satamente, a les 19,25. Radio Nacional d'España, programa Tablero Deportivo. Una muyer, falando de mañana n'Interlagos, Brasil, y de Fernando Alonso y de la so posición de salida:

"Va a tener que rezar a San Cristóbal y a la Santiña de Covadonga".

¡Probe Santina, nin a ella la conocen! ¿Quien la mandaría, a la coitada, amiyar n'Asturies? ¡Más-y valiera caer nel ermu!

Sí a les consultes pela tarde

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En relación col conflictu la sanidá. Entiendo l'enfadu de tolos mélicos: trabayar más y ganar menos ufiende a cualquier.
Pero vamos decir la verdá: les consultes ambulatories pela tarde vienen perbién a tolos ciudadanos que trabayen. Porque así ye más fácil optar pola hora na que se pierde de trabayar, o, a cencielles y dependiendo la xornada, nun se pierde de trabayar ninguna hora. Y, sobre too, coles nueves y futures condiciones de trabayu ye más prudente pa tolos ciudadanos nun perder hores de trabayu.
Asina que les hores de la tarde vienen bien a los mélicos, y entiéndolo; pero vienen estupendo a la xente.
Lo que nun tien xacíu, vamos decilo tamién, ye que se-yos faga a los facultativos perder una hora ente'l serviciu la mañana y la tarde. Una hora que naide-yos paga y que, en munchos casos, nun-yos da pa nada.



Azurriángamelamelonga

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Invítolos a lleer el mio caberu llibru de relatos n'asturianu, Azurriángamelamelonga. Edítalu Trabe. Va presta-yos, van disfrutar, van deprender.

DERECHO DE ROGATIVA

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                Toda huelga general es una huelga política, por definición, pero cómo desconocer que en esta última existen, además, componentes partidarios, de bando o facción. Porque los convocantes, en primer lugar, se encontrarían más «cómodos» con un gobierno de los suyos. En ese «cómodos», es evidente, se incluyen elementos de pane lucrando, que la moneda y el favor fluyen más fácilmente si entre origen y destino existe afinidad. Pero también por razones de índole psicológico-metafísica que afectan a gran parte de la izquierda. Porque para ella (y aquí entran tanto los convocantes a huelga y a manifestación como los convocados) los períodos en que gobierna la derecha constituyen una especie de edad oscura, una época ominosa en que la malignidad absoluta se apodera de la sociedad y la tierra (no lo tomen ustedes a broma: es esa la razón de que Pere Navarro acabe de afirmar que nunca pactará con el PP en Cataluña; la por qué el PSOE no puede llegar a acuerdos con el PP; la de que muchos socialistas de Euskadi hayan castigado a su partido por gobernar, ¡absolutamente gratis! , con el apoyo de la derecha), y, ante ello, las gentes de izquierdas sienten en sus carnes reacciones casi idénticas a las que en sor Patrocinio provocaba la presencia del Maligno. Que eso sea un déficit democrático es evidente, y, aunque es cierto que esa patología es universal (y, en gran medida, ocurre al revés en el ámbito de la derecha), lo específico de España es su intensidad y su extensión.
                Pero vayamos a las razones explícitas por las que se ha convocado esta última huelga general, la del 14-N. La idea rectora es la de que cabe hacer otra política, que entrañe menos recortes y sacrificios para la mayoría de la población, y que las decisiones que toma el gobierno español (con el apoyo o el estímulo de la Bruja Piruja) lo son solo por una mezcla de maldad (evidente, puesto que son la derecha) e incompetencia. Pero, sin embargo, basta con escuchar los mismos eslóganes de los convocantes para saber que ellos saben que no «hay soluciones», pese a que lo proclamen. Y quiero creer que lo saben, y que, si agitan y gritan lo contrario, es únicamente por entretener a la muchachada y sacarla a la calle. Lo quiero creer. Porque si pensase que lo dicen en serio y que las soluciones serían aquellas con las que ellos, Keynes-Cándido y Krugman-Toxo, iluminaron el pensamiento económico de Zapatero hasta llevarnos al desastre, mi confianza en la condición racional del hombre descendería unos cuantos escalones más.

                Lo saben de sobra, por otro lado, desde que el primer ministro de China, Weng Jiabao,  y el presidente de EEUU, míster Obama, llamaron a Zapatero el 9 de mayo del 2010 para exigirle recortes inmediatos («you must reduce dramatically the deficit, and right now») y desde que, por esos días, doña Elena Salgado, la del chollo en Endesa-Chile, volvió llorando tras su entrevista con los mandamases europeos. Pero no se trata solo de que nos exijan esa política desde fuera o desde las instituciones europeas. La gran cuestión es que tenemos que salir todas las semanas al exterior a fin de cubrir el dinero que necesitamos para pensiones, sueldos, parados, medicina, etc. Y que ese dinero, al margen de lo que decidan la UE o el BCE, o no nos lo prestan o nos lo prestan a intereses muy onerosos. Y mientras sigamos teniendo la diferencia que tenemos entre ingresos y gastos eso no cambiará. Ese es, de momento, «el problema», al margen de nuestra estructura productiva y de las dificultades de los bancos.
                Así las cosas, el ejercicio de huelga y manifestación no es más que el derecho de rogativa: se pasean banderas y eslóganes como se pasean los santos para impetrar del Cielo la lluvia o su cese. Es verdad que puede ser un ejercicio catártico, de purga de humores, pero su virtud es puramente rogativesca.
                En cuanto a nuestro comportamiento con respecto a la huelga general (a las huelgas, más propiamente, pero ya hablaremos otro día de ello), en Asturies estamos siempre a la cabeza de huelguistas y manifestantes. Es uno de los rasgos de nuestra identidad: constituimos «la reserva espiritual de occidente», al modo que en que la FSA la constituye del socialismo español. No es progresismo, aunque lo crean quienes lo practican, es simplemente conservadurismo, la supervivencia de una concepción del mundo que, si nunca tuvo una relación de especial eficiencia con la realidad, la tiene cada día menos. Una especie de diagnóstico equivocado sobre la realidad a partir de una visión alucinatoria del mundo.
                Y en ello, como siempre, destacamos varios codos por encima de los demás.  He aquí las palabras del oficiante máximo de la UGT en la diócesis sindical asturiana: «Si la situación no cambia, habrá que plantear una huelga en Asturias» (La Nueva España, 05/11/12). ¿Contra quién? ¿Para qué? ¿Con qué objetivo alcanzable? ¿Ante qué dioses? ¿Contra qué trasgos?
¿Eso qué importa? ¿Que la peral no da peras? Saquemos los santos en manifestación. Porque ¿cuál es el objetivo, en realidad? Lo patentizaba el concilio de Gangra al heresiarca Eustacio de Sebastes, allá por el siglo IV: «No encerramos a Dios en el templo, sino a los fieles».
PS. Foro Asturias ha protagonizado un episodio bufo en la Xunta Xeneral pidiendo «amparo» porque doña Mercedes Fernández había llamado «niña» a doña Cristina Coto. Quienes hayan seguido la NUEVA ESPAÑA en la semana del 12 al 18 se habrán reído y avergonzado, a la par, de forma intensa. No se descalabacen preguntándose si merecemos estos políticos. La respuesta es obvia: Sí, puesto que los votamos.

Ilesia de San Xuan. Duz

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Equí un altar procesional. Allúgase al norte, pa cola cabecera la ilesia.

Semeyes del 23/08/12.



Diccionariu asturianu-castellanu

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 "Esti Diccionariu asturianu-castellanu va constituise, de xuru, en obra de referencia pal asturianu."

La editorial Trabe ta faciendo una campaña de promoción del mio diccionariu, por un preciu d'escándalu: nada más que 9,95 €.
Un regalu perafayaízu pa les Navidaes y Reis.

Ilesia de San Xuan, Duz

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Ilesia de San Xuan de Duz, Colunga. Del primer terciu del XX, fecha dientro la orientación "neorrexonalista" tan frecuente neses feches n'España. Nesti casu, dientro del llamáu "arte neoasturianu".

¿Está cobrando Artur Mas las humillaciones pasadas?

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A principios del 2003, el señor Zapatero transmitió en persona, y en el propio palacio de la Generalitat, al Conseller en Cap, señor Artur Mas, la promesa de que Cataluña y Euskadi tendrían más capacidad de autogobierno.
 El 21 de enero de 2006, el Presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero y el jefe de la oposición de Cataluña, Artur Mas, se encerraron toda una tarde en La Moncloa y, tras fumar un montón de paquetes de tabaco, llegaron a un preacuerdo sobre la definición de Cataluña en el nuevo Estatuto y sobre el modelo de financiación.
            Con posterioridad, el Tribunal Constitucional vertió agua en el vino de las promesas y libaciones de Rodríguez Zapatero y Artur Mas.
            Para Artur Mas aquello hubo de ser una tomadura de pelo y una humillación personal. Algo de eso, sin duda, ha de pesar en su actitud y sus decisiones actuales (al margen de sus razones ideológicas, emocionales o estratégicas).
            Y, para rematarlo, viene a "Madrid" a pedir un concierto económico a Mariano Rajoy y le dicen otra vez que no.
           Al margen de otras cosas y de otras razones, en lo personal, Artur Mas ha de ser una ser buscando resarcirse de tanta humillación.

Diccionariu castellanu-asturianu

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   "Esti Diccionariu castellanu-asturianu va constituise, de xuru, en obra de referencia pal asturianu."

La editorial Trabe ta faciendo una campaña de promoción del mio diccionariu, por un preciu d'escándalu: nada más que 9,95 €

Pumares y mazanes

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Cuando entá taben nel árbol y nel suelu, enantes de dir pa Foncueva pa facer bona sidre.





Lluna enllena en Güerres

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El 29 d'ochobre de 2012.




Puesto que no queremos ser

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Abro la Nueva España del 02/11/2012 y me encuentro reunidos en un solo día tres ejemplos iluminadores de nuestro problema particular, nuestro problema de ser asturianos, que es un elemento permanente de nuestra continua decadencia y destrucción como sociedad y constituye una variable independiente de las otras que hoy nos afligen, la financiera y la productiva. Porque, desde hace décadas, cuando las cosas van bien en España a nosotros nos van regular; cuando mal, peor. ¿Hace falta recordar acaso que nuestras altas tasas de paro en comparación con otras regiones industriales, nuestra baja tasa de actividad y las enormes dificultades de empleo de nuestra juventud no son fruto de esta coyuntura?

Pero vengamos a esas epifanías dolorosamente iluminadoras del segundo día de mes. He aquí un artículo de mi amigo Emilio Serrano Quesada, «La industria agroalimentaria en Asturias». ¿Qué nos dice? Pues que «ni los comerciantes, ni los ciudadanos ni la Administración apostamos por nuestros productos, como hacen otras autonomías». Y se pregunta: «¿Por qué seguimos en el tiempo con esa consigna indiferente en no dedicarle atención a nuestros productos?» (Un paréntesis: vayan ustedes a un restaurante de la comunidad menos «identitaria» de España, al menor de sus pueblos, intenten que les pongan con la comida agua que no sea de allí, no lo verán. Vayan ustedes a la mayoría de las casas de comidas de esta región, será inútil que pidan agua del país: no la tendrán).

En otra página, el propietario de un vino de Cangas prestigiado por su calificación en una afamada guía de vinos se queja y habla de su producto y de los de Cangas en general: «Dicen que nadie es profeta en su tierra, y en este caso no puede ser más verdad. En Asturias, en general, no se creen este vino [el de Cangas], y bajas a Madrid, o sales a sitios como Mallorca o Suiza y todo son alabanzas».

Veamos otra cara del problema. Sección local. He aquí un Erasmus estadounidense, George Delgado, que estudia en Vigo. Se encuentra de visita y afirma: «Nunca había oído hablar de Oviedo, y eso que conozco los premios Príncipe de Asturias». ¡Anda!, ¿pero no nos era tan útil ese acontecimiento anual? ¿No nos servía para proyectar en el mundo la imagen de Asturies y de la capital? Pues, como he dicho siempre, no: con respecto a nosotros, los premios suceden en un no-lugar de España. Y uno recuerda, al respecto, cómo, puestos a dotar al acto de su color local, quienes lo retransmiten por la televisión suelen hablar de los «gaiteiros» y de la «sidriña».

Es entonces cuando recuerdo que, justo el día anterior, el día de Todos los Santos, Pola recibía en su programa, «La quintana de Pola», a Maxi Rodríguez, para hablar de un libro de este, «¿Cómo ye lo nuestro?». En él cuenta que, con ocasión de estar en un bar en Madrid, el camarero se empeñó en que Maxi era gallego; cuando, al final, a regañadientes, aceptó que era asturiano, le dijo en un intento de empatizar: «lo sé, “vaquiña”, “sidriña”, “coroña”». Y Pola concluía, en el estilo Pola: «nun nos conoz ni Dios».

He ahí otra parte de lo que nos pasa: pese a nuestra babayería de que «Asturias es España y lo demás tierra reconquistada» o de nuestra presunción de singularidad por Pelayo o el 34, nuestra existencia para los demás es ninguna, somos unos perfectos desconocidos en España, y no digamos ya en el mundo.

Y lo somos porque lo queremos ser. Nuestras elites juegan, en general, el papel de vicarias de Madrid, repiten sus discursos, eructan sus tópicos, siguen sus consignas, sin importales el daño o trastorno que aquí puedan causar o su absoluta inutilidad para nuestra tierra. Más penosa es aún su actitud cuando creen ser la conciencia intelectual del Estado o se comportan, incluso, como la «reserva espiritual» de su ideología o facción (por poner, creo que era Arcadi Espada quien recordaba hace poco que el PSOE ya solo era tal en Asturies, que constituía el único lugar donde no era «Partido socialista de…», sino FSA) o cuando corren a «salvar el mundo», por ejemplo, a Cataluña, traicionando los intereses de los asturianos. La gente común, por lo demás, se limita a interiorizar los tópicos que les insuflan («No pintamos nada, somos menos que un barrio de Madrid») y a humillarse en el conformismo o a culpar a los demás de que «no nos ayudan». En todo caso, en todos ellos, una actitud común: borrar cualquier peculiaridad de nuestra historia, ocultar nuestras singularidades culturales, acallar cualquier cosa que nos pueda hacer diferentes; sino burlarse de todo ello o menospreciarlo.

Las consecuencias están a la vista, no son un vector menor de nuestra permanente y progresiva ruina económica. ¿Por qué, pongamos, creen ustedes que nuestro turismo presenta cifras alarmantes de descenso frente a otras comunidades de la España Verde, como Galicia o el País Vasco? Pues, entre otras razones, porque ellos exhiben su diferencia, como entidad política colectiva y como poseedores de peculiaridades, desde las culturales a las gastronómicas, y nosotros las ocultamos o menospreciamos.

Díganme, ¿a causa de qué nadie iba a poner sus ojos en un lugar que no ve y, a verlo, no le ofrece nada distinto, salvo quizás su enorme parecido con la Madrid profunda, de cuyos museos y riqueza cultural y social, por otro lado carece?

No queremos ser y eso es lo que somos. Y así nos va.