Asturianos ilustres: enllace correxíu

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https://ilustresasturianos.blogspot.com/search/label/Fil%C3%B3logos


Don Feliciano Robles Blanco vien faciendo dende hai tiempu enciclopedies biográfiques de delles comunidaes autónomes, col títulu xenéricu de "Ilustres...".

Agora ofreznos un conxuntu de biografíes d'asturianos de tolos tiempos y dedicaciones (marinos, científicos, lliteratos...).

Nel enllace qu'equí damos pue vese una estaya parcial, la estaya los filólogos contemporáneos.

Asoleyo equi y sopelexo l'agradecimientu y la felicitación a don Feliciano pol so trabayu y el so entusiasmu.

El blog ta allugáu n'asturiasmundial.com

N'homenaxe a Juan Cueto Alas

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En reconocencia a la so persona y llabor.

Como pésame a la so familia.


Güei, en LNE: Del género tonto

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(Trescribo, como davezu, los primeros párrafos)


L'aprecederu

Del género tonto

Reflexiones en torno al debate sobre igualdad

Toda actuación que tutele a la mujer en situación de peligro o que la acoja y ampare en los casos de maltrato es necesaria. Toda legislación que, con posterioridad a una situación de acoso y violencia, castigue al agresor, repare el daño y ayude a la víctima es perfecta y perfectible.
Ahora bien, en parte sobre esas premisas y en parte sobrepuesto a ellas, existe un discurso de tipo omnicomprensivo que no permite afrontar bien alguna de las raíces del problema o que pretende imponer al conjunto de la población una determinada forma de ver el mundo y comportarse.
Se pone, por ejemplo, el acento en las medidas educativas. Ahora bien, para que esas medidas alcanzasen mejor su objetivo deberían tener en cuenta esta realidad: aproximadamente el 50% de los crímenes machistas los cometen extranjeros, segmento que no representa el 10% del conjunto de la población.
En otros casos, el discurso que aboga por la igualdad obvia ciertos datos, como que en Asturies, en las Enseñanzas Medias, un trabajo bien pagado, hay 10.000 mujeres y solo 4.000 varones; o pretende sustituir la voluntad individual sugiriendo que la distinta presencia de hombres y mujeres en determinadas carreras es una imposición social y no una decisión particular.
A veces, ese discurso, unido a la competitividad política y al atosigamiento de las redes sociales, lleva a proclamas fallidas o vacías. Así, el gorjeo savonarólico del PSOE madrileño acusando de discriminación de género porque la simpática masterchéfica niña xixonesa Carlota Silva recibió una muñeca y sus compañeros una tableta al cesar en el concurso. Como la misma Carlota aclaró: eso era exactamente lo que ella había pedido, una muñeca.
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Asturianos ilustres

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Don Feliciano Robles Blanco vien faciendo dende hai tiempu enciclopedies biográfiques de delles comunidaes autónomes, col títulu xenéricu de "Ilustres...".

Agora ofreznos un conxuntu de biografíes d'asturianos de tolos tiempos y dedicaciones (marinos, científicos, lliteratos...). Cuarenta y cuatro en total.


Asoleyo equi y sopelexo l'agradecimientu y la felicitación a don Feliciano pol so trabayu y el so entusiasmu.






Güei, en LNE: Perspectivas y realidades de la democracia

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Perspectivas y realidades de la democracia

Un grupo cada vez mayor de electores cambia fácilmente su voto por hartazgo o en espera de soluciones inmediatas

Dentro de un ciclo organizado por el RIDEA en torno a la Transición, el día 4 de diciembre tuve un mano a mano con doña Amelia Valcárcel sobre la cultura en aquellos tiempos. En mi intervención introduje algunas consideraciones tangenciales con las que, durante el coloquio posterior, las personas con experiencia en aquella época estuvieron de acuerdo. Una de ellas fue la subrayar la absoluta disposición al cambio de los funcionarios de la antigua Diputación, reflejo de un estado general en la sociedad. Otra, la capacidad de llegar a acuerdos entre partidos y personas.
Esa capacidad no era únicamente fruto de la necesidad, sino de las características iniciales de la política democrática en España. Señalaba al respecto cómo, siendo yo diputado provincial por el PSOE, había presentado por iniciativa personal once enmiendas al anteproyecto del texto del Estatuto de Autonomía -entre ellas, el artículo 4.º del actual Estatuto o la recuperación del nombre de Asturias para la provincia-, la mayoría de las cuales fueron tomadas en consideración. Esa actitud sería hoy absolutamente inconcebible porque hoy en los partidos políticos no cabe apenas -si es que cabe- la iniciativa particular y porque una parte sustancial de la identidad política consiste en oponerse siempre a las propuestas de los rivales. Al margen, posiblemente, además, de que la mayoría de los cargos públicos de cierto nivel viven del sueldo del escaño o del partido y eso convierte en heroicidad la individualidad.
De lo que no hablamos fue de la gente, de los votantes. No se nos ocurrió mentar aquel concepto, "el desencanto", que apareció a poco más de dos años de las primeras elecciones y a menos de un año de la Constitución. Designaba la decepción que embargaba a una parte grande de la población porque la democracia no había sido capaz de modificar instantáneamente (mágicamente) la realidad. He señalado ya algunas veces el paralelismo de aquella situación de finales de los setenta y principios de los ochenta con los primeros tiempos de la II República: también entonces, a los pocos meses de proclamarse el nuevo régimen, las mujeres, con sus maridos en paro, comentaban, mientras apuntaban sus compras en las cartillas de deuda de las tiendas, que nada había cambiado, frente a lo que les prometieron, con echar al Rey.
Y ello nos lleva a reflexionar sobre las causas de la actual marea de Vox. Se han apuntado muchas razones para la súbita conversión de los votantes andaluces hacia el nuevo partido (y, verosímilmente, de tantos otros como piensan hacerlo en futuras elecciones): la economía, la inmigración, la situación en Cataluña? A mi juicio, se ha minusvalorado un factor que concurre con los demás o los aglutina: la existencia de un grupo cada vez mayor de ciudadanos que cambian de voto periódicamente, y que lo hacen tanto por hartazgo de lo existente como con la esperanza de una solución inmediata (milagrosa) de los problemas, los suyos o los generales (no sólo aquí, piénsese en Francia, por ejemplo, y en la popularidad de Macron). El hartazgo de lo existente no incluye sólo la realidad de las cosas, sino la hostilidad hacia los partidos y los políticos tradicionales, que se convierten en "culpables" de los problemas y en chivos expiatorios de una realidad insatisfactoria. Frente a ello, si el partido emergente "habla claro", con los atributos masculinos encima de la mesa, tiene mucho camino andado para recoger el descontento.
Pero no pensemos que estamos ante una novedad contemporánea. Podemos ir al romano Salustio para verla apuntada, y aun antes, a la Atenas clásica. Vengamos más acá. He aquí a Xovellanos, uno de los miembros de la Junta Central, convertida esta y sus individuos en causantes de los males del país, perseguidos y vituperados. Meditando sobre esa injusticia, trae a la memoria las palabras de Guicciardini (1483-1540): "Tal es la naturaleza de los pueblos, inclinada a esperar más de lo que se debe, a soportar menos de lo que es necesario y estar siempre malhumorados con las cosas del presente".
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Casado, un fenómenu d'horros y frisuelos

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Casado: pide que los neños asturianos "no estudien sólo hórreos y frisuelos". Pero a esti fenómenu, ¿quién-y selecciona les babayaes que tien que decir?


Ruth Beitia: o tocha o fatina

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N'Onda Cero, Ruth Beitia, candidata del PP en Cantabria: 

"se debe tratar por igual a un animal que está maltratado, a una mujer y a un hombre, porque todos somos seres humanos, y hay que valorar cada caso por individual".

Una tochura. Y después rectifica: "Fueron los nervios del directu". Entós fatina.

¡Tamos buenos!

Más "güelito", y Alfredo Villa

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Póngo-yos equí esti testu, casi actual, d'Alfredo Villa y Villa (1899-1969). Pémeque'l testu ye de los 40 o los 50 del sieglu pasáu, pémeque.

Siempre ta bien lleelu, ye un refervimientu sobre la situación del asturianu y de les sos causes que tien actualidá, esto ye, que sigue siendo lo mesmo. Cópiolu d'una páxina del blog de Reina Astur ( https://a2sinda.wordpress.com/2005/07/08/el-bable-fala-melguera/ ). El testu ta tamién disponible na (pésima nel so tratamientu) antoloxía que sacara nel so día la Enciclopedia Asturiana nes contraportaes de los fascículos nos que s'editó.

¿Que ónde ta lo de "güelito"? Pues mui fácil, abonda con llegar a la última palabra del escritu d'Alfredo Villa y pone-y l-"ito".

PS. Nun toi seguru de que la torna qu'ofrezo nun tenga daqué desviación ortográfica o tracamundiu al respective del orixinal.



Deyures el falar a los dolores y desarrandao trexo a naide sonadía. Ello ye que pocaya dixo un nel papel, nun papel de Xixón, ;nun papel, d’Asturies, una ‘riestra gafures escontra’l bable; entelles, que’l bable ye "una manera fea de falar!".
¡Perdónalu, Siñor, que non sabe lo que diz ! Perdónalu tú tamién, Asturies, como a tolos que dicen que no son fíos tuyos pola mor de que nacieren nel to samentu amosiegu por suerte que Dios yos dió iensin merecelo, pos dispreciente nel alma, eno que tienes de más gracioso, de único, de perbono. Llámense asturianos i disprecien tolo asturiano, tolo que ye’l ser d’Asturies que surde de la tierra i ye parte ferial de la paisada como bendi- ción de Dios. Rinse de les madreñes i los orros; repúnayos la gaita i les troyes, i eso que non ai nel mundiu otres como elles; i fuxen de la fabla refugándola. Estos asturianos piensen qu’el facelo ansina ye cultura; que ‘ye cultura dispreciá lo popular i falar "fino". Esto remanez de qu’el asturianu ye un pueblu que perdió cuantayá la personalidá i esmuzse d’illi mesmu alampando polo europeo : non ai naide nisti mundiu, que non sea l’asturianu, que disprecie la fala, en que la madre lu añó ena que i fexo los galmios de niñín; la fala’n que columbró’l riscar de la vida. Güei el asturianu non tién tentu de "presona" puesta ende, como lu tién el mexicano, el escocés, el ingles i otru cualisquiera; i ofiéndelu, arganando por ser el que non ye, tolo que ye la xuxa de l’ánima d’Asturies. ¡Si asta i quitaren el nombre a Asturies y quedose !
Si, si. Miániques ye cuestión de cultura. Marcha pal serbiciu, pala mili, como se diz agora, un probe aldeanu que malapenes sabe solletrar el silabariu, i en cuantes algama’l primer permisu , a los tres o cuatro meses, vien falando finó; tan fino que ruempe cada poco. Va un rapaz a estudiar peles Universidaes i a los seis o siete años d’andar ente libros i ente profesores, el que non ye pedante -que la pedantería ye una forma de la incultura- vien de inxenieru, d’abogau o de mélicu o di otra cosa, i entra’n pueblu i en casa falando como’l mesmu día que marchó. I tienlo a argullu i a satisfaición del alma.
Dixo Salvador de Madariaga qu’Asturies ye’l país d’España más europeo ; i Ortega Gasset dixo que la carauterística d’Asturies ye’l "ruralismo" (lo que non yos rustió a munchos "aldeanos" que lo tomaren per ende non yera). Esta contradición ye xusto’I retratu de esa parte de Asturies. I el falar político en sin ocasión non ye seña de cultura, yelo d’aldeanería. Con esto non ye qu’a estes altures quiéramos que toul mundiu se ponga a falar en bable, nin facelu siquiamente llingua ausiliar universal, si abía selo l’esperanto; ye solo pa defendelu como bixu que merez tolos respetos; que fo la primera fabla d’España la fabla’n que s’entamó la reconquista; la fabla’n que se fexo la primera lei escribía: el fueru d’Avilés, la fabla que, masque mecía con mediu dicionariu castellanu (el dicionariu na más, entendeilo bien), fálase andagora güei enes grandes poblaciones españoles, Ubieu i Xixón.
Podrá dicise que’l bable muerre, que como toles fables que non son oficiales ba’smoreciendo sele… Tobía vive, pero’scaez. Lo que non se puede dicir ensin que’l cuayu tremecia i en sin que daquién lo refugue ye eso de que el bable ye "una manera fea de falar". ¡Por eso, qué coses ai qu’oyer!
Pero’l que dixo eso, ¿sabe’l bable? ¿Oyó falalu dacuando siquiamentes ? Milagru será. Lo que abrá oyío será isi’stiñaza- mientu del español (q’abía mereceyos tamién más respetu) que ponen en boca d’aldeanos pa rise d’ellos en eso que llamen fachendoses comedies asturianes, que debía tar defendto de chales pelos teatros col nombre de bable, que ye como si a un payasu faciendo beyures i xirigotaes quixeren pasámoslu por rei. I non ye eso. El bable verdá, el bable tal, el bable’spurechu ye una fabla que siempre tebo calter de dolce i cariciosa; tién sonadía de ser "la fala melguera" por pertenencia. Pa crelo non ye mester más qu’oyer a la xente peles calles i ler siescasu dellos versos de Tiadoro Cuesta i los lirismos de Pin de Pría, de Costante Cabal i d’otros.
Tres coses non se pueden dicir del bable’sin mentira : que ta muertu, que ye probe i que ye feu. Morrerá, eso sí, pa dexá’l sitiu solu a los idiomes oficiales escritos, falsos de maneres en cada llugar, pero únicos ena’scretura, enos discursos i ente la xente en delles ocasiones. L’arradio, el cine i la prensa maten defechu les fables populares, anque berdá ye que bien poco a poco. Motibao a eso morrerá da cuando’l bable, pero enaora vive i con brabén de sobra pa muchos años de usu popular, sirviendo como astasa güei a la xente non pedante de les ciodaes, billes, aldees i lluguraes, pelos montes i peles calles, enes cases, enos estragales de les escueles y enos descansos del cine pa’nten- dese guapamente, pa cuntase l’escalientu de los dis, los fuel- gos gayasperos o doliosos, pa pidü a Dios i para los amores… El bable en modos d’esprisión ye fanegueru, tién remedios abondos pa tolos matices i finures que ya quixera pa elli el castellanu; tién toles palabres d’isti’ -fuera los cultismos- i munches otres, pero munches, que isti non tién. Pero esto sería casu facelo bono con prebes que dexen co la boca abierta a más de cuatro que piensen qu’el bable non val más que pa falar de xatos i caleyes, cuando ye la berdá que ensin cultibe dengún, ye un idioma perurbano, palencianu i señorosu i cultu como pocos. Vamos a tolos dicionarios del mundiu i afayamos : "BABLE: la fabla de los asturianos." Los demás son el francés, el inglés, el gallego el castellano; como si dixéremos "el asturiano". Que tenga un nombre propiu pa illi solu non ai más que el bable, preba de la "jerarquía lingüística e histórica" que tién. I el ser guapa o fea una fabla pa los "cultos" non ta más que en ser o non ser llingua oficial d’una nación; entóncenes ye la llingua intelectual, i falála ye "falar fino", i escrebila ye ser ya intelectual dafechu; entós ye ya la única’scrita i la única guapa: toles demás fables populares quédense en dialeutos i son ordinaries i fees, i non s’escriben más que delles veces, i eso en versu i pa broma. El castellano, el nuestru gloriosu i imperial español, idioma d’entrambos mundios, ye guapu, perguapu, ¡quién s’atrebe a dudalo ! ; pero si cuando la capital de la España cristiana yera Ubieu obieren dexao’l llatín pa un llau i declarau llingua oficial el bable, güei sería isti l’idioma d’entrambos mundios, i el Quixote taría escritu en bable i tendría ainda más gracia, que ya ye tener. Pero Asturies, primera en todo siempre, siempre dexó que i comieren les sopes.
Resultao ye que el bable cumplió i cumple un fin social necesariu: el de entendese la xente onde se fala; i tolo que cumple un fln útil i bono ; i non ai aperiu dispreciable que cuadra bien al usu. La fabla, sea la que sea, deyures ye fea nin da la risa; lo feo i lo guapo, la risa i la pena, lo delicao i lo basto, lo palenciano i lo montiego tan nel alma del que fala. A ver si esto non ye fino i delicao :
Delles afáyola pel mundiu
i végola gue pasa al par de min
llevando una risina, i a mi abúltame
cómo se podrá rir.
Alluego’ntamo yo a rime selino
pa que les llárimes non se me conozcan
i escurro’ntós que la risina d’ella
ye ‘rmana de la mioya…
¿ En qué desmerez esta forma de la perermosa castellana de Bécquer?¿ I en qué llingua se puede tratar a Dios con la ternura que en bable : Diosín ?

¡Hasta los esos de "güelito"/"güelita"!

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¿En qué llingua ye eso de "güelito" y "güelita"? Que los que falen castellanu digan "abuelito" y "abuelita", bien, ¡pero que los falantes d'asturianu digan "güelito" y "güelita"!

Sí, sí, falantes d'asturianu, de la caye. Y falantes d'asturianu de la TPA. Tol día col "güelito", "güelita". Si yá nin siquier tenemos conciencia morfolóxica...

Pues eso, toi hasta los esos de sentilo. Non a falantes de castellano, non. ¡A falantes d'asturianu, y de los más piqueros!

A lo meyor, la cosa tien una desplicación psicolóxica: ye una mezcla ente la rendición (llingüística) y la entrega emocional.




Palinodia: "Mercado de la Gascuña"

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Lleo la prensa y veo que'l mercáu de la Gascona llamábase "Mercado de la Gascuña", un evidente xuegu de palabres de los organizadores. Nun había, polo tanto, un tracamundiu nes palabres de la TPA. Rectifico y pido por ello disculpes. A la TPA y a los que vieron el mio ensiertu.

Ensin embargu, lo del "Requesón" (¡qué fedores!) de a diariu sigue.


Más éxitos de la TPA

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"El mercado de Gascuña" ponía l'informativu de les dos de la TPA, envede, claro, de "El mercado de Gascona" (Uviéu).

Más éxitos de la TPA, como'l "Requesón" de los sos periodistes deportivos.

Suma y sigue.