Ayer, en La Nueva España: Diamantina, el alcalde y la Compañía de Comedias

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                DIAMANTINA, EL ALCALDE Y LA COMPAÑÍA DE COMEDIAS

                Estos terribles días nos traen continuamente noticias de defunciones que entrañan el recuerdo del comienzo de una época de fecunda creatividad en nuestra historia, como la de Rogelio Llana Blanco (Grupo Covadonga) o José Antonio Hevia Corte (varias empresas del metal).

                Pero, asimismo, nos permiten celebrar con los vivos la memoria de aquella época de crecimiento e innovación, así el centenario de Diamantina Rodríguez, figura de la canción asturiana que se abrió camino siguiendo el camino de la Busdonga y precediendo a la floración de magníficas cantantes hodiernas.

                Todos ellos no marcan el fin de una época, sino su comienzo y su continuidad exitosa en el presente.

                Pero estas fechas ominosas traen también motivos para la eutrapelia. Por ejemplo, las declaraciones del alcalde de La Pola, don Ángel García (Cepi), al prohibir una moción escrita en asturiano, ante la protesta de Vox (no los de los diccionarios, por lo visto) diciendo que no la entendían: “es como si mañana la traen en chino”.

                Las declaraciones han provocado una protesta unánime, creo que sin razón. Lo central del asunto no es señalar la permanente conducta de Vox tendente a impedir que la gente se exprese en su lengua (Vox, por cierto, es el argumento más firme en defensa de la oficialidad, y quién sabe si no es ese su disimulado propósito), ni el incumplimiento de la Llei d’Usu, sino desentrañar la intención última de las alcaldiles palabras.

                Miren, La Nueva España ha proclamado “Asturiana del mes” a la Compañía de Comedias por preservar el teatro costumbrista. ¿Y dónde situar las palabras de don Cepi mejor que en la larga tradición del monólogu, esa forma menor de teatro? Seguramente que pretende con ellas optar a su inclusión en la Compañía.

                Por cierto, que, en la coyuntura, ha aparecido deseando, nada menos, que una factoría de coches para Siero.

                Pues es muy fácil que, de aparecer, sea china.

Ayer, en La Nueva España: Mentiras y falacias en el camino del éxito

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                    MENTIRAS Y FALACIAS EN EL CAMINO DEL ÉXITO

                Vengamos a las más próximas. La tomadura de pelo del precio de las mascarillas. Sabíamos del IVA de las mismas en otras partes de Europa: en algunos países es el 0%, en otros el 5%. Los españoles vecinos de Portugal se desplazan a este país a comprar las mascarillas quirúrgicas a 9 céntimos la unidad. El Gobierno progresista (el más de la historia) negaba que pudiera rebajarse el IVA del 21%: lo prohibía la Unión Europea. Todavía en las primeras horas del día 11 de noviembre lo papagayeaban los correveidiles más habituales del Ejecutivo, don Ábalos y doña Adriana. Dos horas más tarde se manifiesta la ministra de Hacienda en el Congreso y proclama la rebaja del IVA de las mascarillas al 4%. Después, evidencias aparte con solo mirar a Europa, hemos sabido que la UE ya había autorizado esa rebaja desde mayo. Es decir, nos han mentido desde mayo, como lo han hecho con todas las disculpas o aparentes razonamientos que daban para no exigir pruebas sanitarias en los aeropuertos. Han rectificado también en esta materia, mintiéndonos al mismo tiempo al decirnos que por esos lugares no han entrado muchos contagios en España. ¿Y cómo lo saben?

                Pero la mentira no es una cuestión de coyuntura en el PSOE de don Pedro. Recuerdan ustedes de sobra sus afirmaciones de hace poco más de doce meses sobre su radical y reiterada negativa y asco a pactar con Podemos o Bildu. Es verdad que, como ha dicho Churchill, en política, a veces, hay que tragarse las palabras (o sapos), y que no es esa mala dieta.

                También es cierto que hay mentiras sin justificación, como la de las mascarillas o los aeropuertos, y sapos o dietas que no es necesario tragar, como el apoyo de Bildu a los presupuestos y su recepción entusiasmada.

                Recapitulemos sobre esto último. Para rechazar las enmiendas de totalidad a los presupuestos que ha ocurrido recientemente el Gobierno ha sumado 198 escaños; la mayoría del Congreso está en 176. Sobraban, pues, los votos de Bildu y alguno más. Podría argumentarse: es que se quiere tener asegurada la ulterior tramitación de los presupuestos. Bueno, pues ahí estaría Ciudadanos. Pero es que no se quiere contar con Ciudadanos y dejar de lado a Bildu o a ERC. Luego diremos por qué.

                El apoyo de Bildu a los presupuestos ha provocado un escándalo relativamente grande entre cargos del propio PSOE y en los medios de comunicación. Ante esto La Moncloa y Ferraz han puesto en marcha la maquinaria de las mentiras y las falacias. Ya saben cómo funciona esto en los partidos políticos: en la dirección se elabora un catecismo y luego lo repiten desde la princesa altiva hasta la que pesca en ruin barca. Este catecismo tiene tres pegollos: una mentira, la de que los votos post-etarras eran necesarios; un silencio: obviar la disposición de Ciudadanos al acuerdo; una falacia: echar la culpa al PP por no haber apoyado los presupuestos.

                Una falacia porque nunca se ha ofrecido al PP negociar los presupuestos (otra cosa es saber si hubiese aceptado o no), se le ha pedido que “por patriotismo” apoyase gratis et amore los de PSOE-Podemos. Pues ahí tienen repitiendo la falacia por toda España a los líderes del PSOE, Ábalos, Lastra, Page, Lambán, Barbón…

                ¿Van a costar al PSOE votos las mentiras o el pacto con Bildu? Difícilmente. En primer lugar, ningún cargo se va a marchar de esa casa. En segundo lugar, es muy difícil que a sus adeptos, es decir, al votante de siempre, al militante, al que dice tener “ideología”, se los saque de su sitio, porque —aunque en realidad, les molestasen estas cosas— siempre se detendrán ante el abismo: que pueda ganar “el mal”, la derecha. Ya saben ustedes que esto de la adscripción partidario-ideológica tiene sus raíces más profundas en el cerebro antiguo, aunque luego se disfrace de discurso, aquí y en todo el mundo. Y, finalmente, porque la misma derecha, con la existencia de Vox, excita el mantenimiento de la permanencia en el voto y el correr a las urnas a la parroquia de izquierdas, aun de mala gana.

                Y eso lo saben perfectamente quienes manejan el cotarro en el PSOE y en el Gobierno, y no dudan de que, por lo tanto, pueden hacer aquello que les venga en gana.

                Queda por añadir una cuestión importantísima, la empresarial. El PSOE nunca pactará con Ciudadanos o PP, como en su día no quiso con Rivera, nada que suponga una mínima concesión. La razón: porque al hacerlo parte de sus votantes, sintiéndose traicionados, se desplazarán hacia Podemos u otros equivalentes de ámbito territorial menor. He ahí el fondo del asunto.

                Al igual que en las novelas policiacas se recomendaba el “cherchez la femme” para llegar a desentrañar los enigmas, en política la receta es la misma para averiguar las causas profundas de las conductas: “busquen al votante”.

Ayer, en La Nueva España: Certezas, incertidumbres, alfilerazos.

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CERTEZAS, INCERTIDUMBRES, ALFILERAZOS

Es un clamor en la calle y en las redes sociales: “teníamos que haber cerrado en el verano, cuando estábamos bien, para que no viniese nadie a contagiarnos”. Es un hablar por hablar: ningún Gobierno puede cerrar su territorio si el Gobierno central y el Congreso no instituyen esa posibilidad. De modo que el señor Barbón no podía cerrar Asturies, aunque quisiese. Pero esa optación irrealista parte de una ensoñación, la de que el dinero nos cae del cielo y que existe con solo desearlo o apuntarlo en los presupuestos: si no hay actividad económica no podrán pagarse empleos, ni, a la larga, pensiones, ni sueldos de funcionarios, ERTES o subsidios de paro. ¿De dónde iba a salir? Ya lo ven ustedes con este cierre último: los empleos y las empresas cayendo como moscas. Así que todo el verano… Sin olvidar que, en esa época, Europa incitaba a no cerrar las fronteras de ningún país.

Pero hay, además, en esa tesis un doble error de percepción, el primero el que los contagios vienen del verano, y no: el crecimiento de los mismos viene de mediados de octubre. En segundo lugar, no es ese brutal incremento de los contagios una cuestión asturiana ni española, es europea: ha pasado lo mismo en todos los países y desde las mismas fechas, con un crecimiento exponencial, consecuencias graves y medidas de cierres drásticas. En todos los países.

Desconocemos casi todo del virus. No solo cuáles son los mecanismos internos por los que infecta unos órganos u otros; por qué cesan sus efectos una vez dado de alta el afectado o le deja secuelas permanentes; cuál es la razón de que unos infectados lo padezcan sin síntomas o con síntomas leves y a otros los lleve a la UCI o a la muerte. Se van elaborando hipótesis que son, de ser ciertas, explicaciones parciales: la herencia neandertal, el grupo sanguíneo, las patologías previas, el potencial inmunitario personal… Pero tampoco conocemos con precisión las causas de su contagio: primero era a través de la saliva y el tacto, ahora parece que, fundamentalmente, se transmite por aerosoles; antes no se exigían las mascarillas (y no solo en España), ahora sí, y aun parece que algunas de las recomendadas, las más recomendadas, son ineficaces, al menos en interiores. Desconocemos igualmente la razón de que en unas mismas fechas y en muchos territorios al mismo tiempo la expansión se produzca de forma brutal. ¿Es el clima? ¿El cambio de relaciones sociales del verano a otoño? Parece probable que, en cualquier caso, haya variables que se nos escapen, probablemente inherentes al propio virus y a su evolución.

Lo que sí tenemos la certidumbre de que esto va para largo, y que, domada esta ola, volverán otra u otras. Incluso, producida una vacunación masiva —que no es lo mismo que tener dispuesta la vacuna (que el Gobierno nos aseguró primero para diciembre, después para mayo y ahora Pfizer para más o menos pronto)—, tendremos que seguir con precauciones un período largo. Tampoco sabemos la duración de la inmunidad de la vacuna, y si habrá que vacunarse de tanto en tanto. Desconocemos, asimismo, si el virus va a seguir siempre ahí o vamos a conseguir eliminarlo.

Lo que son ciertos son sus efectos devastadores en la salud y en lo económico, con la amenaza de una grave crisis social y de empleo que no va a poder seguir aliviándose y ocultándose mediante la emisión ilimitada de “belarminos”.

Y, por cierto, la situación actual demuestra que en Asturies no éramos tan buenos en lo que hacíamos como presumíamos, sino que tuvimos suerte, sin quitar méritos a nuestra sanidad. Y que no fuimos capaces de prepararnos para este segundo ataque, al menos no tanto como debiéramos.

Por cierto, cuando Madrid estaba en el pasado inmediato en aquella tan mala situación y todo el mundo venía a echar la culpa de ello a la derecha y los recortes, y aun a insinuar o proclamar que eran Madrid y la derecha los culpables de lo que ocurría en media España (García-Page: “Madrid es una bomba radioactiva vírica”), era atronador el vocerío progresista (político, mediático, ciudadano, de las redes sociales) contra Madrid-Ayuso, vocerío en el que participó nuestro Presidente, don Adrián. Si ustedes quieren disponerse hoy arrectis auribus, coles oreyes llevantaes, notarán el atronador silencio que se produce ahora que Madrid ha mejorado mucho y presenta progresivamente mejores datos que otras comunidades.

Pues bien, aprovechando la situación, la Presidenta Ayuso devuelve a Barbón las caricias y le ofrece “toda la ayuda de Madrid”. Este a su vez le contesta y no se limita a darle las gracias, sino que le propina otro alfilerazo: “Con cuanta mayor contundencia actuemos todos, mayores males evitaremos”, palabras en las que hay una evidente crítica a la gestión (exitosa, de momento y a lo que parece, de Ayuso).

¿Qué quieren que les diga? A mí todo esto me parece…, pongan ustedes la palabra.

Ayer, en La Nueva España: 45.000 ciudadanos estafados

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45.000 CIUDADANOS ESTAFADOS

                               Pensatible, plasmáu y silenciosu, como’l pitu a la vista del raposu… (Teodoro Cuesta)

                Durante el confinamiento de marzo y meses sucesivos, las ITV cerraron. Cuando abrieron, el Ministerio de Sanidad publicaba una Orden (15 de mayo) en que daba comienzo el atraco. Establecía prórrogas para los vehículos que no pudieron pasar la ITV, pero decretaba que la validez de la revisión no sería por el período que establece la normativa vigente, según el tipo de vehículo, sino que se acortaba, y contaría desde la fecha de la revisión hasta aquella en que tenía que haberse realizado y no se realizó (en ningún caso por culpa del propietario del vehículo). A santo de qué era el Ministerio de Sanidad el que regoldaba la Orden y a santo de qué pergeñaba el atraco se desconoce.

                Es evidente, por otro lado, que la ITV no realizaba un examen más a la ligera de los vehículos (de particulares o profesionales, de recreo o de trabajo), ni cobraba menos de la tarifa habitual por su servicio, así que no se ve la razón por la que su asistencia valía menos en el tiempo.

                A finales de septiembre, y tras reclamaciones de algunas organizaciones empresariales, el Supremo emite un auto en que suspende ese apartado atracadoril de la Orden. Tras muchas reticencias y resistencias, las ITV asturianas acatan la decisión del Supremo y pasan a dar, a partir de la fecha en que deciden acatar ese auto, a las revisiones de vehículos la validez del período completo que establece la normativa. Pero aducen que la decisión del Supremo no tiene carácter retroactivo, y, por tanto, quienes hayan pasado antes la ITV y hayan sido pillados en la estafa que se jo…, quiero decir que dicen ellos que a quien el Supremo se la dé, San Pedro se la bendiga.

                El miércoles 11 de este mes LA NUEVA ESPAÑA publicaba un reportaje de Marcos Palicio (me consta, tras reiterados e infructuosos intentos durante mucho tiempo tratando de que algún responsable le contestase) señalando que el número de asturianos que “verán recortado el plazo para pasar la ITV pese al auto del Supremo”, esto es, de estafados, era de 44.500. ¡Nada menos! Y que la ITV, es decir, el Gobierno asturiano, se niega a dar marcha atrás en el atraco. La razón que aducen es de recaudación, es decir, de la pasta, el tiempo y el cabreo de los ciudadanos. ¡Como si la pasta fuese suya o saliese de su bolsillo! ¡Como si quienes tuviesen que perder unas horas o un día de trabajo fuesen ellos y no los propietarios de vehículos!

                ¿Han oído ustedes a alguno de los fenómenos que se sientan en los escaños de la Xunta una palabra al respecto, especialmente a aquellos que dicen ser los representantes más auténticos de los de abajo? Yo no, y, si no es así, me disculpo.

                Espero que, a partir de ahora, los tan tuiteros y feisbuqueros miembros del gobierno cambien su foto de perfil y aparezcan vestidos con montera (no asturiana, torera o sierramorenera) y trabuco.

Ayer, en La Nueva España: ¿Y si son culpables las mascarillas?

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            ¿Y SI SON CULPABLES LAS MASCARILLAS?

                De parte de esta creciente ola de contagios. No las que no se ponen o se quitan ante amigos o familiares o en el bar, ni las que se llevan en prevengan por si aparece el guardia o aquellas que permiten lucir el apéndice nasal. No, no, las otras, las que usamos bien y


nos recomiendan llevar.

                Recordarán ustedes que al principio de la peste la vía principal de contagio eran las manos, y todos andábamos locos buscando guantes que no existían. ¿Quién lleva guantes hoy? Y es que parece que el contacto por las superficies es una vía poco probable. Después se señalaron como responsables las gotas de saliva que expulsamos al hablar, cantar o toser, y corrimos a buscar las mascarillas que no había, aunque algunos especialistas dudaron hasta hace bien poco de su utilidad. Bien, esa causa sigue existiendo, pero parece que no es la principal. Ahora parece que el camino más abundante de entrada del virus en nuestras fauces son los aerosoles, esas gotículas que, como el polvo que vemos suspendido en una habitación cuando el sol incide de manera adecuada, pueden permanecer muchas horas en el aire y viajar más allá de los dos metros convencionales.

                Si es así, y el consenso, más allá de las dudas que existieron hasta hace apenas unas semanas, parece ser ya general, eso quiere decir que las mascarillas que nos recomiendan que usemos, las higiénicas y las quirúrgicas, las que usa el 90% de la población, no evitan que respiremos los aerosoles, al contario de las que no nos aconsejan usar —ignoro por qué—, las FFP2.

                Como saben, quirúrgicas e higiénicas sirven fundamentalmente para evitar que los enfermos contagien a los demás —esto es, para que no sean transmisores— y evitan también las gotas de saliva de nuestros interlocutores, pero no tienen apenas capacidad de filtrar el aire que respiramos, más aún cuando suelen cerrar mal a ambos lados de los papos, y presentan así dos aberturas por las que entra el aire exterior como por un túnel.

                De modo que estas protecciones vendrían a ser como aquella definición que Madame de Sévigné dio del preservativo (“perseverativo”, decía siempre un compañero parlamentario, iluminando así el título de Cernuda: “La realidad y el deseo”): “una armadura para el placer, una telaraña para la infección”.

                Si las cosas son así, y parece razonable entender que lo son, no cabe sino un rápido cambio de políticas en dos aspectos: modificar las recomendaciones que se hacen a la población en la materia; abaratar el precio de las mascarillas protectoras, las FFP2, no solo mediante la eliminación del IVA, sino por otros medios, como el de intensificar la producción de las mismas.

Ayer, en La Nueva España: El zapateru y l'alcaldesa

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                          EL ZAPATERU Y L’ALCALDESA

                ¿Pueden facese peor les coses que como les acaba de facer el Gobiernu asturianu pa esti cierre hoteleru-comercial? Difícilmente.

                En la TPA un zapateru remendón de Villaviciosa decía que él seguía abiertu por serviciu a los vecinos anque nun tuviese la suya ente les actividades explícitamente permitíes. Y argumentaba: ¿y si daquién tien qu’iguar unos zapatos a ónde va dir? ¿Tien que comprar unos nuevos? En realidá, si pue seguir abiertu. Dempués d’un día de confusión y consultes los zapateros d’esa triba sí puen abrir, acoyéndose, acasu, como otros establecimientos inicialmente excluidos, al caxón de xastre de “servicios profesionales”.

                Otres  comunidaes, con un nivel de presión asistencial tan altu o más que la nuestra pesllaren o van pesllar tamién la hostelería. Non toes cierren el comerciu, lo que faen ye reducir l’aforu o l’horariu. Bien, ye discutible. En tou casu, nun lo faen metanos d’una ceremonia de confusión, como equí, dando’l llistáu de pieslles cuatro hores enantes del so cumplimientu obligatoriu, y ensin que nadie supiese mui bien quién taba afectáu. De fechu, dempués d’anunciar el cierre de tola “actividá económica non esencial” (que ye casi too), la llista final contemplaba delles excepciones, de mou que se recibió por munchos comerciantes como una llotería.

                Y, a too esto, yá se puen figurar les duldes, güei entovía, de dalgunos sectores, les consultes colos asesores, los problemes o indecisiones colos ERTEs, les de los empleaos, que nun saben si van dir al paru o non, les de los proveedores, etc. Esto ye, los problemes d’empléu y de subsistencia empresarial.

                Y lluegu, lo arbitrario de “la llotería”. Yá sé que la pretensión ye evitar al máximu desplazamientos y contactos, pero, al marxen, de qu’otres comunidaes nun piesllen el comerciu (Cantabria, Galicia, Murcia…), ¿ónde va comprar equí una persona un pantalón, un electrodomésticu, unos zapatos? Amás que nun paez qu’esti tipu de comerciu xenere tráficu nin aglomeraciones. Pero, sobre too, nun se pue improvisar y facer chapuces: hai que tener preparaes les coses dende tiempu atrás y dar tiempu a los demás. Galicia, por exemplu, avisa de los pieslles el miércoles y ponlos en práctica’l sábadu a les cero hores.

                Y agora’l progresismu que casi paez cinismu. Sal l’alcaldesa de Xixón y diz qu’estos quince díes (que van ser más, yá lo verán) que nun se compre n’Amazon, que se compre nel comerciu de proximidá. ¿Ónde vamos comprar los zapatos, los pantalones, el radiador, determinaos regalos, por exemplu? ¿Ónde, monina? ¿Nel comerciu de proximidá que vosotros cerráis?

 

En La Nueva España: El zapateru y l'alcaldesa

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 Güei, en La Nueva España


El zapateru y l'alcaldesa (sobre la improvisación, imprecisión e incoherencia del Decretu 03/11/2020 y unes declaraciones de l'alcaldesa de Xixón que valdrá más tomar como efectu del coronavirus).

El martes en La Nueva España: Más anticipiación, más precisión

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                                           MÁS ANTICIPACIÓN, MÁS PRECISIÓN

He seguido la rueda de prensa y leído las informaciones de los medios. Me he quedado con un montón de dudas, las mismas que habrán tenido muchos ciudadanos. Un solo ejemplo, de facebook: un librero dudaba de si se iba a cerrar su establecimiento. En la lista “paraoficial” parecía que sí, sin embargo, el Consejero Cofiño, en una respuesta, había incluido las librerías entre las excepciones del cierre.

¿Qué es, en concreto, lo que se cierra? Parece que son los servicios —hostelería, en particular, y servicios comerciales—, aunque otras lecturas de la rueda de prensa “toda actividad económica no esencial” y alguna respuesta de Barbón (“el corazón industrial de Asturias no estará afectado”) inducen a confusión: ¿es esencial, por ejemplo, la construcción?  Aun así, de la lista de excepciones al cierre que se adelanta se suscitan algunas dudas: ¿los de fisioterapia están incluidos entre los “centros sanitarios” exceptuados? Solo si se entiende que están incluidos en el apartado C.2.5.90 del RD 1277/2003. Convendría, pues, que hubiese más precisión y menos errores no solo en las ruedas de prensa y en los anticipos, sino en el BOPA, que lo dudo.

El Presidente gusta decir (apoyándose ahora en Merkel, lo que me parece bien) que la salud está por delante de la economía. Bueno, es una frase. Sin equilibrio, no habrá ni uno ni otro. Por ello no solo es nocivo que muchos empresarios no sepan bien qué hacer hasta ver el BOPA y aun después de verlo, sino que se les dé tan escaso tiempo —a ellos, a sus empleados y a quienes les prestan servicios— para tomar decisiones: anular pedidos, saldar mercancía, consultar a los asesores, decidir si se acogen a un ERTE… Son únicamente algunos ejemplos. Todo esto tenía que haber sido preparado y avisado con anticipación. La economía sí es esencial: sin ella no hay empleo.

En cuanto al confinamiento “aperturista” (siempre la misma imprecisión) que se va a pedir al Gobierno central  y que este de momento parece no va a conceder, ¿qué quieren que les diga? Lo que ya les he dicho: el Ejecutivo es rehén del pacto con sus socios independentistas y paraindependentistas, y nosotros de ellos.

Aye, en La Nueva España: Arena, carbón y Nostradamus

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                                              L’APRECEDERU

                               ARENA, CARBÓN Y NOSTRADAMUS

                Recientemente ha aparecido la noticia de que la playa de Xixón ha recibido un cuantioso aporte de arena que ha enterrado un tramo importante de las escaleras de acceso. La Nueva España recogía la opinión de algunos bañistas: “Nunca llegó a esta altura”·

                El episodio, que se reitera periódicamente, me ha recordado lo sucedido a finales de los ochenta del siglo pasado. En 1988 el entonces alcalde de Xixón, Vicente Álvarez Areces, en consorcio con el MOPU, propuso construir en la playa un dique semisumergido de 180 metros de longitud por 36 de ancho, visible todo el año de forma variable, según las mareas. La principal razón esgrimida para la construcción era que la playa de San Lorenzo se estaba quedando sin arena. Pues bien, al año siguiente, en uno de esos cíclicos vaivenes que hemos señalado, la alarma saltaba porque la arena ocultaba la mitad de las escaleras y cerraba prácticamente el Piles. Por ello, don Vicente recibió el Premiu Nostradamus, un galardón que anualmente concedíamos a profecías tan exitosas como la del alcalde.

                Y la arena de Xixón nos lleva al carbón, tan unido a nuestra playa últimamente, y a transcribirles una curiosidad que bien podríamos calificar como la primera manifestación documentada del “grandonismo” asturiano. Finales del XVIII. Decía así Antonio Carreño y Cañedo, en un informe sobre las minas asturianas: «Contiene esta montaña [entre Siero y Bimenes], en el frente del Norte, suficiente carbón para abastecer muchos siglos toda Europa, pues no bajan de quinientas sus minas, aunque suele una misma parecer tres o cuatro, por estar abierta en otras tantas partes. No se ha hallado hasta ahora el fondo de algunas de ellas, y su espesor horizontal es desde dos hasta ocho, diez y aún más varas, de que creo que haya pocos ejemplares en el mundo».

                No me digan que esta entusiástica nostradamusada no nos lleva hoy a la melancolía.

Ayer, en La Nueva España: Al nivel tradicional de ineficacia, porfa.

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AL NIVEL TRADICIONAL DE INEFICACIA, PORFA

                No se les escapa que la Administración, con sus demoras, su papeleo inútil, sus requisitos caprichosos, sus normas tantas veces en superfetación es causante no solo de nuestra pérdida de tiempo y nuestro cabreo, de molestias innúmeras, sino también de mayores costos para los usuarios, demora en los proyectos o retirada por cansancio, esto es, en último término, menor creación de empleo o destrucción del mismo.

                Esos efectos han sido reconocidos, por ejemplo, recientemente por el Gobierno al prometer modificar la normativa que, en el entorno del Camino de Santiago, retrasaba meses o años el arreglo de un canalón, una muria o una acera. Pero dejaremos esta materia, la del encarecimiento de las cosas y la disminución del empleo para otro día.

                Lo que ahora quiero señalar es algo que vienen padeciendo miles de asturianos desde que el virus chino nos invadió: el empeoramiento exponencial de la tradicional ineficacia de la Administración. Les pondré solo dos ejemplos de los muchos que conozco de primera mano. Una construcción terminada. La conducción y empalme al alcantarillado concluso, pero ha de pasar un técnico del Ayuntamiento para dar el conforme. Llamadas, nadie se pone. Intentos de visita, no se puede pasar sin cita previa. La mitad de los funcionarios, en teletrabajo. Lo que antes era un paseo por los despachos y dar la lata es ahora un imposible. Total, más de dos meses de retraso y sus consecuencias, con los compradores, con los proveedores, con los trabajadores.

                El segundo, más de un mes para averiguar la cuantía de una pensión. Nadie al otro lado del teléfono. Al cabo, desplazamiento hasta las oficinas. Ante las quejas, el guardia de seguridad tiene a bien darle a la ciudadana “el número bueno”. A partir, de ahí, la web, etc. ¿Por qué no está ese número a disposición del público? Sin duda, para que no molesten.

                LA NUEVA ESPAÑA ha venido denunciando en los últimos tiempos una larga lista de casos de ciudadanos desesperados que se encuentran con la muralla de una Administración muda y sorda, ineficaz. «Una ganadera polesa, Dolores Vigil, no puede trabajar ni jubilarse: “Me piden trámites que ni ellos mismo saben hacer”». «El caos de la Seguridad Social deja sin pensión a un ovetense, Ramón Rivera. Le revocaron la pensión por error “y no hay con quién hablar”». Miles de casos así, en Asturies y en toda España. En septiembre el actor Antonio Resines denunciaba en Madrid: “No atienden en persona, ni en los teléfonos que nadie descuelga ni en la página web de la Seguridad Social”. Algunas personas no conseguían saber si estaban o no en un ERTE, a otras nadie les contestaba cómo devolver el dinero del ERTE que se les había transferido indebidamente. En determinados casos, el buscador con el que se ha de entrar en una página de internet no funciona... Y no digamos ya lo que ocurre en los ambulatorios, donde uno puede estar llamando día tras día —con síntomas de Covid, con sospecha de insulto o de enfermedad grave— sin que encuentre una oreja al otro lado de la línea.

                Así ha venido funcionando y funciona la Administración en estos últimos tiempos. Y no es eso únicamente lo que provoca la irritación del ciudadano. Le da a este la impresión de que los funcionarios están teniendo unos privilegios que no tienen el resto de los ciudadanos: en sus casas muchos, dedicados al no muy evaluable teletrabajo; en todo caso, con una notable escasez de atención presencial. Esa falta de atención presencial tiene seguramente la finalidad de preservar la salud del empleado público y el funcionamiento del servicio. Pero es inevitable que el ciudadano común se pregunte por qué, por ejemplo, los empleados de los supermercados pueden estar frente al público hora tras hora (¿se han fijado, por cierto, en cuán escasos son los contagios en esos centros de trabajo?) y no los servidores públicos de la Administración general.

                El clamor, la exigencia a los gobernantes es que mejoren radical e inmediatamente el servicio público. Cuando menos, que lo vuelvan al nivel de ineficacia previo a la pandemia.

                Porfa.

Ayer, en La Nueva España: Cuando legislan los marcianos

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                               CUANDO LEGISLAN LOS MARCIANOS

                La Resolución del 23/10/2020 por la que se cierran perimetralmente Uviéu, Xixón y Avilés parece redactada por gente ajena a la región, tal vez marcianos. Lo confuso de su redacción, las ausencias de precisiones que en él se dan, las contradicciones que de su aplicación surgen, incluso, el tracamundiu inicial de la rueda de prensa cuando los informantes anunciaron reiteradas veces que entraría en vigor el día 25, y no ese mismo día 23, hacen pensar en ello.

                Empecemos por lo más sencillo: los tres concejos (Avilés, posteriormente, no) se dividen en dos zonas: el núcleo urbano, que es lo que se confina, y la zona rural. No se delimita con claridad lo que es el núcleo urbano, pero de la primera interpretación oficial se deducen disparates como estos:

                Un vecino de la zona rural que no tuviese farmacia en su pueblo no podía ir a proveerse de medicamentos o de específicos sin receta al centro de los concejos, sino que debía ir a los concejos vecinos. Es cierto que podría entenderse que una farmacia es un “servicio sanitario”, pero eso tendría que: 1) discutirlo con quien lo parase, 2) convencerlo de que era cierto, y de que no se desplazaba para tomar una botella de sidra. Del mismo modo, para realizar sus compras debería ir a los concejos vecinos.

                Se entiende que el número de personas residentes en los vagos “núcleos urbanos” es mucho mayor que la que queda fuera, en los núcleos rurales. Ahora bien, ¿no contagia lo mismo un infectado de la zona rural que puede viajar a cualquier parte de Asturies que uno del núcleo urbano de esas poblaciones? ¿Qué datos garantizan que los moradores de las zonas rurales no tienen el coronavirus o no lo contagian?

                Inicialmente, algunos cementerios quedaban excluidos de la posibilidad de desplazamiento a ellos, por ejemplo, Deva en Xixón, no así Ciares. Lo mismo en Uviéu. Igual algunos centros de servicios y centros comerciales. Parte de esos disparates se corrigieron en una reunión posterior entre los regidores de Xixón y Uviéu y la Delegación del Gobierno y el Principado. Con todo no pudieron conseguir ambos alcaldes que se igualasen, como pretendían, “núcleo urbano” y “concejo”, a fin de evitar esas discriminaciones, disparates y confusiones. ¿La razón? Razones rabulescas, seguro, a fin de mantener el inicial “núcleo urbano” y olvidando dos cosas: la primera que cada concejo (en la zona rural y en la urbana) es una “unidad de impuestos en lo universal” y que están sometidos todos los ciudadanos a idénticas normativas concejiles; la segunda que, según nuestro Estatuto, nuestra organización territorial es la del Concejo (art. 6), y no la del “núcleo urbano” figura imprecisa donde las haya.

                Muchas más cosas se pueden achacar a este artefacto legislativo. Por ejemplo, y sin salir del concejo, algunos ciudadanos pueden tener en la zona rural fincas que atender o animales que cuidar. ¿Pueden hacerlo? Según esta normativa, no, y, sin embargo, durante el primer confinamiento general, aunque con retraso, el Gobierno central fue emitiendo normativa que lo permitía. ¿Tan difícil es copiar lo ya hecho? ¿O no somos capaces de pensar en nada? Podríamos seguir. Baste con esto.

                He dicho muchas veces que en España se legisla con las témporas y con desconocimiento de la realidad. Este es un ejemplo más: un artefacto impreciso, que provoca inseguridad jurídica, que causa molestias innecesarias a parte de los residentes en los concejos por un prurito jurídico, y que, como casi toda la legislación española, ha de modificarse o retocarse a poco de emitida. ¡Y a ver qué hacen ahora con el estado de alarma!

                Claro que para los “aquellos” que el torero el Gallo pedía que hubiese tenido igual en Despeñaperros al tren que lo traía desde Andalucía cuando, en Madrid, en la estación de Atocha, la máquina tractora resoplaba y bufaba con aparente brío, los del Gobierno de la pareja que está bajo la advocación de los apóstoles Pedro y Pablo; esos sí que son “aquellos”: desde marzo se han negado a actuar a fin de aclarar el panorama legislativo en torno a las capacidades de las autonomías y del propio Gobierno para tomar disposiciones restrictivas de derechos en casos de situaciones graves de enfermedades comunitarias, y hasta han rechazado tramitar más de una docena de esas iniciativas.

                ¿La razón? Por si acaso se requiere alguna medida uniformadora o temporalmente centralizadora que pueda incomodar a alguno de sus socios y perderlo, por ello, para el presupuesto y para otras cosas. ¿A costa de ustedes? ¿Cómo concluía el Canto a Teresa de Espronceda? ¿Se acuerdan?

Ayer, en La Nueva España: Desmemoria, borrado y proyecto

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                                   DESMEMORIA, BORRADO Y PROYECTO

                Estos días atrás habrán asistido ustedes con asombro a un hecho sorprendente en torno a dos figuras de nuestra historia, Indalecio Prieto y Largo Caballero. Como saben, el Ayuntamiento de Madrid decidió retirar sus nombres del callejero. Pues bien, en defensa de la memoria de ambos personajes y de su trayectoria y honorabilidad aparecieron varios escritos en la prensa estatal y regional donde se subrayaban los méritos de su biografía. Ahora bien, en ambos casos con varias elipsis, la más sorprendente de todas su decisión de poner en marcha el golpe de estado de 1934 y, en el caso de Prieto, su participación directa en el traslado de armas a Asturias. Un golpe de estado, por cierto, que no tenía otra finalidad que la de establecer una dictadura de partido único semejante a la de Rusia, según declaraban sus mismos impulsores.

                Esa elipsis nada inocente recuerda al borrado que en la famosa foto de 1920, de Lenín en compañía de otros revolucionarios, hizo la democracia socialista de los que, estando presentes en aquel momento, Trotski y Kámenev, habían caído en desgracia. Pero en el caso actual, el borrado en las biografías de Prieto y Caballero no es un borrado de personas, sino de hechos, y se enmarca, además, en un intento de obliteración que lleva años en marcha y que podríamos denominar “el tejido de la desmemoria democrática”.

                ¿Y en qué consiste esa desmemoria democrática? Pues en la fabulación de que existía una República que era un vergel donde “la oveja con el lobo hacían ayuntamiento”, un oasis de tolerancia, democracia y acierto político que vino a destruir después la derecha. No hubo tal desde el primer día, entre otras cosas porque, en Europa entera, una parte importante de la izquierda aspiraba a imponer su dictadura y a eliminar a sus oponentes, y lo mismo ocurría en el ámbito de la derecha. «¡Qué alegría, ahora iremos a por ellos!», piensa el marido de Purificación Tomás, la hija de Belarmino, Rafael Fernández, cuando se entera de la sublevación de Franco; y ese «ellos» no eran los militares sublevados, sino la república burguesa y los burgueses, los ciudadanos que no fuesen de la secta, es decir, usted y yo, nuestros trasuntos.

                No los cansaré con muchos datos sobre lo que ocurrió en el bando de “los buenos” en el 34 y durante la guerra, los invito únicamente a pensar cuántas iglesias quedaron en pie en Asturies, a una de las cuales, por cierto, la de San Pedro, en Xixón, hubo de correr Pachín de Melás para salvar los restos de Xovellanos antes de la anunciada voladura. Pero sí quiero recordarles cuál era el modelo de democracia al que aspiraba la izquierda con el golpe de 1934 (y para el futuro): «Si Cataluña —dice Belarmino Tomás—, Valencia, Madrid, Bilbao y Zaragoza hubieran respondido como hemos respondido nosotros, en estos momentos el socialismo se habría implantado en todo el país. Nosotros hemos vivido en régimen socialista desde el día 6. Nosotros hemos cumplido».

                Ese programa de borrado, de desmemoria histórica, que lleva ejecutándose ya hace años y que ahora trata de acendrarse, pretende, sean cuales sean sus pretextos, instalar firmemente en la conciencia general de la población, a través de discursos, películas, novelas, de la enseñanza, de las leyes, el convencimiento de que hay una parte de la sociedad de cuyo lado están la verdad, la bondad y la justicia y que, además, ha sufrido un daño histórico que debe ser reparado. Frente a ella, otra parte que representa la ignominia y tiene ínsito en su ser la voluntad de daño al bien general.

                Que la historia de la República fue otra, que el despropósito, el daño, la traición y el crimen existieron en ambos bandos, en mayor o menor grado, lo reconocieron así quienes destruyeron aquella sociedad e hicieron la guerra. Tales fueron las palabras de Negrín y Prieto en el exilio, o el famoso «paz, piedad, perdón», de Azaña en el 38. Pero déjenme volver a casa: «Pero, fundamentalmente, mi regreso se debió al convencimiento de que en el año 36 habíamos cometido muchos errores todos los españoles y que era necesario repararlos». «A mí la responsabilidad de lo que sucedió en el 36 siempre me mortificó». «En alguna ocasión dije que en este país nos teníamos que amnistiar unos a otros para que el futuro que habríamos de hacer fuera nítido, sin sombras». Son palabras de Rafael Fernández.

                Y en esa línea hay que recordar que durante la dictadura de Franco habían existido movimientos varios en ese sentido por parte de unos y otros. El denostado como «contubernio de Munich», en 1962, la política de «reconciliación nacional», que el PCE proclamara en 1956, por ejemplo.

                La construcción del borrado de la historia, el tejido de la desmemoria democrática, tiene muchos actores, colectivos e individuales, a unos los mueve el idealismo, a otros los empuja el engaño, se mueven por odio autoinnoculado parte, pero no debemos dejarnos confundir: quienes mueven la maquinaria, quienes manejan el telar, tienen un objetivo más prosaico: crear un estado de opinión que les permita gobernar (y gobernar de la forma en que quieran) por mucho tiempo con el asentimiento o la pasividad de la mayoría, y que sea esa misma mayoría, condicionada por el discurso de la desmemoria, la que desprestigie y margine a quien no comulgue con “la verdad”.

                Es un peligro, lo sé. Pero, a pesar de esos tenebrosos nubarrones, uno no puede dejar de esbozar una sonrisa cuando pasa lista y comprueba que esos tejedores que pretenden un dominio social incontestado son hijos o nietos de muchos de los que durante el franquismo tuvieron mando o estuvieron bien asentados en las estructuras sociales de la dictadura. «Todas las familias bien asentadas permanecen en el mismo estatus por generaciones, eso sí, cada generación, a su manera».

El mismo poder con otro discurso.

Ayer, en La Nueva España: Vida, muerte y memoria en Ponga

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                                            VIDA, MUERTE Y MEMORIA EN PONGA

                Hace unos días LA NUEVA ESPAÑA recogía unas palabras llenas de entusiasmo de la alcaldesa de Ponga a propósito del coronavirus en ese concejo: “Ya podemos decir que somos el concejo más limpio de España”. Esas palabras seguían al titular de la información: “Ponga queda libre de contagios tras el cribado masivo a la población”.

                Uno, que sigue con interés todas las noticias relacionadas con la pandemia y que tiene una especial relación afectiva con el concejo, no puede dejar de recordar, tras alegrarse, un episodio de muerte y memoria ocurrido en la capital, Beleño, hace unos mil ochocientos años.

                Hacia esa fecha muere una joven, Superia, de quince años y nueve meses de edad. Sus padres, Peregrio y Pompeya, levantan un monumento en su memoria, parte del cual se ha conservado y que es el que nos permite atisbar aquella historia.

                Nada nos dice la estela de las causas de la muerte de la joven. ¿Una enfermedad? ¿Un accidente acaso? ¿El ataque de alguna fiera? ¿La picadura de una víbora? Nada sabemos. De lo que sí sabemos es del dolor de los dos cónyuges ante la pérdida de su vástago, acaso hija única, a aquella temprana edad. Evidentemente, los progenitores serían propietarios, tal vez continuadores de la casería que fundara quien diera nombre al lugar, Belenius.

                A uno estas reviviscencias de la emoción de seres de tantos años atrás lo conmueven particularmente, lo hinchen de una especie de emotividad poética. Y, al mismo tiempo, lo llevan a considerar que en el presente miles y miles de ciudadanos, con una emoción igual, estarán llorando a sus seres queridos y guardando su memoria como Peregrio y Pompeya quisieron guardar la de Superia, para siempre.

                Y que todos ellos bien podrían decir, con las mismas palabras de Garcilaso, “no me podrán quitar el dolorido / sentir si ya del todo / primero no me quitan el sentido”.



Riscar en Llastres (2)

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                                                                 El 18/10/2020

                                                         Hacia les 8 la mañana.






Riscar en Llastres (1)

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 El 18/10/2020

Hacia les 8 la mañana.






Ayer, en La Nueva España: Mejor no sumen

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                                                    MEJOR NO SUMEN

                Ya sé que todos ustedes saben. No obstante, si quieren hacerlo, lo que no les recomiendo, como decía el Arcipreste de Hita a quienes desearen aprender formas de “loco amor” en su libro, aquí tienen los sumandos.

                Un permanente ataque a Asturies. Desde la constitución del Gobierno del señor Sánchez él y su Mercurio, Teresa Ribera, se han empeñado en avanzar hacia la descarbonización a mayor velocidad que el resto del mundo (incluidos Alemania y otros países europeos, que abren térmicas de carbón): Asturies ha sido la región española más castigada por ello, con la destrucción de miles de empleos que no se sustituirán por nada.

                Incumplimiento de promesas, ayudas a otras zonas e industrias. Los planes para ayudar a la modernización industrial se han diseñado con un techo que deja fuera, por tener necesidades superiores en sus cuantías, a muchas empresas asturianas. En cambio, facilitan el acceso a entidades catalanas y vascas que hasta ahora no podían hacerlo. ¿Casualidad? En todo caso, daño para nosotros. Pero sobre ello, el incumplimiento de promesas reiteradas y la paralela disminución de fondos viene siendo una constante en los dos últimos años. Así ocurre con el dinero para la compensación por los costes indirectos de CO2 a la gran industria electrointensiva. Del mismo modo, se viene mintiendo reiteradamente con la redacción y publicación del Estatuto de la Industria Electrointensiva, para compensar sus costes e igualarlos con los de otros países. Todas estas cuestiones no es que ayuden a las empresas para obtener más beneficios, es que les permitirían competir con sus rivales mundiales y, por ello, sobrevivir y mantener o crear empleo, que es la única forma de que lo haya.

                ¡Cómo será la cosa de escandalosa que hasta el mismo Presidente Barbón acaba de afirmar (por enésima vez) que los retrasos en la materia “son inaceptables”?

                (Si me permiten. Cuando comenzó la primera crisis del petróleo –Franco comandante–, los informativos se reían de las restricciones europeas de gasolina afirmando que nosotros nunca íbamos a tenerlas, “dada nuestra tradicional amistad con los países árabes”. Pues bien, ¿se han fijado en cuántas veces la FSA ha sostenido que Asturies tendría un trato especial, no solo por ser se la misma cuerda que el Gobierno central, sino por ser de la misma entraña del pedrismo, y que además teníamos a la vera del Señor a la Divina rogando por nosotros día y noche? ¿Y a ella, cuántas veces se lo han oído? “Dada nuestra tradicional afinidad…”).

                Los planes de Pedro Sánchez. Don Pedro acaba de prometer que concentrará la inversión europea en tres años para crear 800.000 puestos de trabajo. 72.000 millones de los 140.000 que podrían (subrayo, podrían) llegar hasta 2026. Bien, si ustedes escarban un poco estimarán que es dudoso que esos planes puedan crear mucho empleo: el 70% de ellos se dedicarán a la transformación ecológica y a la modernización digital. Y si ahondan un poco más, verán que parte van a la compra de vehículos eléctricos, otros al ahorro energético en casas, una parte para formar funcionarios…; la igualdad entre hombres y mujeres. No se ve ahí mucha opción para fundar puestos de trabajo permanentes. Eso sí, ha presentado los planes acompañado de un pianista, quizá con el deseo de que el conocido “No disparen sobre el pianista” se trasladase al contratante y le sirviese de detente contra las críticas.

                Pero la impresión general sobre ellos la ha expresado bien la FADE: “La hoja de ruta del Gobierno puede ser letal para la industria asturiana”.

                Los problemas de los futuros planes. Aparte de su inconcreción, los planes para las ayudas europeas presentan tres problemas: su redacción, que exige premura; la elección de proyectos y el reparto de los fondos (que, en cualquier caso, tienen que ser aprobados por la UE); su gestión.

                Respecto a la gestión, da la impresión de que el Gobierno pretende que, acorde con esas finalidades político-cursi-rimbombantes del Plan, sea el propio Gobierno el encargado de realizarla. Ello supone que esas inversiones no irán destinadas a crear empleo o lo harán de forma solo temporal o ensancharán la Administración. Los fondos deberían ir destinados a las empresas que trabajan en el mercado, a las que se creen con motivo de los fondos o a que amplíen su actividad las existentes. Y ello tiene como requisito indispensable, al margen de la voluntad política, la reducción drástica de la burocracia, verdadero lecho de Procusto de nuestro crecimiento económico, como reconoce hasta el propio Sánchez. Nos hemos vuelto tan locos con la corrupción, que contratar con el mismo panadero durante un año el mismo asilo se vuelve tarea imposible.

                Ahora bien, y dejando a un lado la inevitable competencia entre regiones y el Muro de Berlín de la burocracia, la redacción y gestión de proyectos por Asturies se enfrenta con un problema fundamental: la escasa fortaleza de nuestro tejido productivo y empresarial, (aunque hay algunas potentes industrias de vanguardia y exportadoras), lo limitado de sus mercados y capitales, la falta de formación de la mano de obra. Todo ello constituye un hándicap que solo podremos superar en parte.

                Es decir que con mucho esfuerzo y suerte podremos limar solo un poco la senda por la que llevamos caminando hace mucho tiempo: la reducción demográfica y la preparación de nuestros hijos y nietos para que una o dos veces al años vengan a visitarnos desde sus lugares de trabajo en el extranjero (o más, si están en algún lugar de España).

                ¿Se han empeñado en sumar? Bueno, tómense una botella de sidra para consolar, o un hipnótico para no esconsoñar.

Lluces de Navidá

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 ¿Qué faen estos ciudadanos, esti y otros dos que lu acompañen y que nun salen na semeya? ¿Qué cuelguen de los caños de los pláganos de L'Humedal, en Xixón?

Pues nada menos que les llumes de Navidá, esti día, el 15 d'ochobre, festividá de la santa abulense, santa y escritora, Santa Teresa.





Estos maraviosos hibiscos

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 Na Puerta la Villa de Xixón (llámabase asina a la zona no antiguo, porque lo yera. Na so contorna taba allugáu l'Arcu l'Infante).

Pero equí lo qu'importa son esti par de maraviosos hibiscos (un retayu d'ellos). Hai otru más enfrente, al pie del cualu suel allugase un ciudadanu foriatu, yá d'edá, tocando'l saxu. Si nun m'enquivoco, por ciertu, esti ciudadanu trabayó munchu tiempu a la puerta'l Carrefour, n'el Llanu. 

Ún más roín anda pel meyu la plaza, xunto al estanque.

Semeya del 15/10/2020.




De baldre nes llibreríes... L'Antoloxía de la mio obra

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 L'antoloxía de la mio obra, asoleyada con motivu del Premiu Nacional de Lliteratura.


Haila nes llibreríes: Trabe (Uviéu), La Buena Letra y Paradiso (Xixón), La Llocura (Mieres).

Y supongo que si pasáis pela Academia la Llingua Asturiana habrá daqué exemplar.

Ye gratis, anque supongo que si, de pasu, -yos compráis un llibru prestara-yos más a los llibreros.

¡Que vos preste, que va prestavos!






Ayer, en La Nueva España: Dos paráboles d'Abrilgüeyu

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                            DOS PARÁBOLES D’ABRILGÜEYU

                –¿Puedo deciles?, entruga’l mio trasgu particular, al apaecéseme esta mañana.

 –Puedes.

                –En 1882 José Zorrilla taba en Vidiagu en casa d’un almirador. Lleváron-y a una mocina pastora, Elisa Dosal, pa que-y recitase un romance popular sobre’l que dempués escribió una llarga y pesaduca composición, El cantar del romero, qu’entamaba con El bufón de Vidiago (“bufón” ye equí la palabra asturiana que designa los furacos del cantil peronde la mar suerbe y rutia). Asina cuenta la moza’l so alcuentru:

                –Cuando llegué a Palaciu taba sentáu nun sillón (Zorrilla), vistíu con un hábitu moráu suxetu a la cintura con un cordón. Yo, al pasar, derrodilléme a los sos pies. Entós díxome ún de los que taba allá:

–Llevántate, moza, ¿quién crees que ye esti señor?

–L’obispu –contesté yo–, porque l’obispu que me confirmó traía un hábitu del mesmu color que’l de Zorrilla. Pero dempués dixéronme que lo que vistía’l poeta nun yera un hábitu, que yera una bata. ¡Yo qué sabía!

                Y de forma asemeyada, munchos, al velu con un hábitu moráu y el cíngulu p’azotar a dalgunes hasta faceles sangrar, y lu sienten decir coses como que Newton descubrió la relatividá, que Kant escribió lo que nun escribió o que los autores del Manifiestu Comunista nun yeren comunistas tiénenlu tamién, polo menos, por un obispu o un sabiu y derrollídense delantre d’él. ¡Ellos qué saben!

                Y agora va la segunda parábola:

 Cuenten qu’un caderalgu universitariu, mui creyente, aficionáu a la pesca, echó a tierra un día un salmón de diez quilos. Tres tenelu a bon recaudu, diz que se tiró en prau, abrió los brazos miró al cielu y dixo:

                –Gracies, Señor, por estos dones inmerecíos.

                Y apunten los maledicientes que se refería tanto al salmón como al escañu, digo, a la cátedra.

                El que tenga oyíos p’atolenar, qu’atolene, como diz la versión de l’Evanxeliu San Matéu del obispu, esti sí, Manuel Fernández de Castro.

Ayer, en La Nueva España: Palabras vacías, palabras retumbantes

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PALABRAS VACÍAS, PALABRAS RETUMBANTES

                Las frases huecas, las palabras que parecen decir algo o quieren decirlo son parto frecuente en nuestra sociedad. He aquí la más usual en estos días, dicha por políticos “de toda clase”: “apelamos a la responsabilidad individual” se dice para que las personas actúen con precaución y respeto a los demás al respecto de la enfermedad pandémica. Como si ello tuviera alguna traducción en la realidad. Desde el principio de la misma existen ciudadanos que se cuidan y cuidan a los demás por civilidad, por conciencia o por miedo. Otros no lo hacen ni lo harán. Una parte porque vive permanentemente en una cápsula personal y social, y las normas generales, la sociedad en su conjunto, le son indiferentes o ajenas. Otros porque no respetan esas normas, de forma voluntaria. Algunos, como los alucinistas, porque no creen que tenga realidad el coronavirus, otros –especialmente entre los jóvenes– porque se creen inalcanzables por la enfermedad. Poco más valor que un exorcismo tiene la frase.

                Como se ve por el uso de las mascarillas, que, al menos en grandes zonas de España lleva casi todo el mundo, las medidas preventivas se imponen porque se teme la amenaza de sanción. De ahí que, junto a su uso general, una parte de los que con ella circulan lo hagan con ella solo “en prevengan”, con la mascarilla de barbiquejo, bajo la nariz o en la mano, por si apareciese el guardia.

                De ahí también que una gran parte de los contagios se produzcan cuando ya no existe la amenaza o la vigilancia: fiestas, botellones, reuniones familiares… Y ya ven ustedes la responsabilidad a la que se apela. De quienes han pasado por los dos bares “de vida alegre” de Xixón donde se ha detectado covid, ¿cuántos han aparecido? ¿Cuántos, en su caso, estarán contagiando a sus compañeros de trabajo, a su familia? Responsabilidad individual. La de quienes ya la tienen, antes de ser exhortados.

                He aquí un catedrático universitario: “La juventud está preparada en cuanto a formación, pero le falta sentido crítico. Defiendo bajar el voto a los 16 años para que los adolescentes tomen responsabilidades y reflexiones sobre el futuro”. Debe conocer a pocos adolescentes y sabe poco de su información sobre el mundo. Pero, además, si la mayoría de los adultos votan según su prejuicio, lo que está proponiendo es, simplemente, que, en su mayoría, voten según el prejuicio que se les inculca en su pandilla, en su familia, en sus redes. Un solo ejemplo de responsabilidad, reciente: colegio mayor Galileo Galilei. Fiesta ibicenca. 80 positivos. Tasa de contagio superior al 40%. 25.000 alumnos sin clase. Podrían multiplicarse los casos sobre el comportamiento de la juventud mejor preparada de la historia.

                Hay algunos profesores universitarios que tan alto suben que en las nubes habitan.

                Y ahora palabras retumbantes: El manifiesto de 55 sociedades científicas españolas pidiendo a los políticos que los escuchen, que se dejen de discusiones y que actúen. “Ustedes mandan, pero no saben”.

                No seré yo quien defienda todas las actuaciones de los gobiernos, muchas de las cuales he ido criticando desde marzo, pero convendrá poner las cosas en su sitio. Si ustedes leen las tablas del Sinaí de ese manifiesto verán que, al margen de abroncar a los políticos y de exigir ser los abajofirmantes los que decidan qué hacer, no hay más que una sola medida concreta propuesta, que, por otro lado, está ya en marcha. Pero obvian, por supuesto, cualquier consideración sobre el conflicto entre la economía y la lucha contra la enfermedad, el coste de las medidas y las intervenciones, la legislación sobre las competencias de las autonomías, etc.

                Pero, sobre todo, se olvidan de la historia “de la ciencia”, “de los saberes de los expertos sobre el coronavirus”. ¿Les recuerdo algunas, todas de especialistas de toda condición? Probablemente el virus se reduciría notablemente en el verano, como la gripe. El virus se transmitía fundamentalmente por el contacto con los objetos. ¿Cuántos españoles han acumulado guantes tras aquellos momentos en que no los había a la venta? ¿Quién lleva hoy guantes? Las mascarillas no tenían mayor importancia, lo fundamental era la distancia. No lo decía únicamente don Simón, no, lo decían la mayoría de los especialistas. Y todavía hoy muchos virólogos tienen muchas dudas sobre su utilidad, y hay países en que no son obligatorias, salvo si no se puede guardar la distancia social. En la transmisión del virus se estableció como medio fundamental la saliva, de ahí la distancia. Hoy una parte de la comunidad científica habla de las gotículas diseminadas en el aire (los aerosoles) y aumenta la distancia a más de cinco metros y el tiempo de duración en el aire del virus a un tiempo indefinido. Quienes lo han propuesta inicialmente se corrigieron después y han vuelto a afirmarlo. Una parte de la comunidad científica no lo acepta.

                ¿Y saben algo sobre cuánto tiempo dura la inmunidad en quienes han superado el coronavirus? ¿Sobre si es fácil o no que uno se vuelva a contagiar? ¿Sus interacciones con la gripe común? Podrían hacerse muchas más preguntas. Dejémoslo ahí.

                Por favor, un poco de humildad sobre lo que “sabemos”.

Algunos se quieren demasiado y se oyen demasiado, así que hablan con palabras retumbantes, pero no llenas de contenidos precisos, y como lo hacen contra el pimpampum universal, los políticos… ¡éxito asegurado!

Fonte ferruñosa en Menán (Lluces, Llastres)

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  Póngovos equí delles semeyes del 26/09/20.

Una información perestensa sobre la fonte ferruñosa y otros llugares de Lluces y Llastres podéis velos nel blog d'Enrique Granda, un eruditu llastrín, na entrada "Menán y Lluces en la calzada romana". 

Esta ye la so dirección: http://maitina-menan.blogspot.com/2018/07/llastres-y-lluces-en-la-calzada-romana.html.






Capiella d'ánimes en Menán (Lluces, Llastres)

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 Póngovos equí delles semeyes del 26/09/20.

Una información perestensa sobre la capiella, una fonte ferruñosa y otros llugares de Lluces y Llastres podéis velos nel blog d'Enrique Granda, na entrada "Menán y Lluces en la calzada romana". 

Esta ye la so dirección: http://maitina-menan.blogspot.com/2018/07/llastres-y-lluces-en-la-calzada-romana.html.