Capiella d'Ánimes

0 comentarios

 En L'Aspu, Llastres, camín de Lluces.

05-09-2020.







Hibiscu

0 comentarios

 La Miñota, Güerres, 05-09-2020.






Primer visita los gatinos

0 comentarios

 Con so madre.

La Miñota, Güerres, 05-09-2020.




Premiu Nacional de Lliteratura

0 comentarios

 

                         CUADRAXÉSIMU SEGUNDU DÍA DE LES LLETRES ASTURIANES

                                 EL PREMIU NACIONAL DE LLITERATURA

                El próximu 2 d’ochobre, vienres, va celebrase’l cuadraxésimu Día de les Lletres Asturianes (¡Yá van años!), que s’aplazara en mayu pola situación d’acorripiamientu o acorraxamientu provocada pola pandemia.

                D’aquella, por tanto, nun pudo procedese a l’actu de la entrega del Premiu Nacional de Lliteratura, que nesta segunda edición, tuve la suerte que recayere na mio persona. Pues bien, xunto col nomamientu como Correspondiente de Pablo Rodriguez Medina y l’habitual discursu del Presidente l’ALLA, Xosé Antón González Riaño, va llevase a cabu l’actu aplazáu naquella fecha.

                Por ciertu, con motivu d’ello asoléyase una antoloxía de lo mio obra lliteraria y filolóxica (poesía, teatru, novela, cuentu, estudios lliterarios y llingüísticos). Esta ye la semeya la so portada.




Ayer, en La Nueva España: Pallabres ensin pesu, pallabres posaes

0 comentarios

 


PALLABRES ENSIN PESU, PALLABRES POSAES

                A diariu atopa uno nos medios pallabres ensin pesu, pallabres que nun tienen más sustancia que los fonemes colos que se sustancien, yá porque nun sepa bien lo que diz el que fala, yá porque quiera ocultar daqué.

                “Que se sepa la música no transmite el virus”, diz José Luis Álvarez Almeida, presidente d’OTEA, pa quexase del pieslle de los bares nocherniegos. Y ye verdá, pero, al marxen d’otres cuestiones, sabe bien qu’eso ye un sofisma: la música nun tresmite’l virus, pero pue trespasase ente los clientes qu’acuden a les hores del esperteyu a sentila y tomar copes.

                Un rapaz de les Nuevas Generaciones del PP de Xixón paxarea’l so apoyu al xoven de Wiscosin que mató a tiros a dos manifestantes negros. Poco dempués el pío-pío retírase y el rapaz diz que lu trinó por error. Falso. Trinólu porque-y paeció bien facelo. Nun fue un “error”, como’l del que pon “gata” por “gota”, como quier dicir. Si acasu, fuelo nel sentíu que tien na famosa frase de Fouché, viendo les repercusiones negatives que pa Francia tuvo’l fusilamientu del duque d’Enghien: “Ye peor qu’un crime, ye un error”.

                Pallabres ensin pesu, pallabres de disimulu

                Llamóme l’atención una entrevista que LA NUEVA ESPAÑA fai a dos cineastes, Marcos Merino y Marta F. Crestelo, nel especial del Día d’Asturies. Poques vegaes vi tanta claridá nel análisis de lo que nos pasa: el nuestru conservadurismu, el nuestru mirar hacia atrás que nos convierte n’estatues de sal, la señardá permanente de la industria del pasáu y l’esperar siempre polo público y l’Estáu, la desconfianza hacia lo nuevo, la falta d’unidá y proyectu común, l’ausencia de tresmisión de la historia y la cultura, l’avergoñase o menospreciar lo nuestro, los mitos de l’obrerismu, el disparate de formar mozos pa la emigración…

                Pallabres de pesu. Dícennos, valiéndonos d’Ortega: “Nun queremos saber lo que nos pasa y eso ye lo que nos pasa”. 

Ayer, en La Nueva España: La mentira, la comedia y el concilio

0 comentarios

 


                         LA MENTIRA, LA COMEDIA Y EL CONCILIO

                Lo saben de sobra. La política española está llena de mentiras y mentirosos. Sin disimulo. Sin pudor. A la luz del día. He aquí algunas de las últimas, de las ultimísimas: doña Celaá manifiesta que no habrá bajas retribuidas para aquellos padres cuyos hijos queden en cuarentena sin dar positivo en covid. Dos días después don Iglesias dice que va a haber. Dos más tarde, doña Yolanda dice que ya está legislado (falso, el programa que contempla esas ayudas concluye el 24 de este mes). Cuatro más allá, don José Luis (el de la renta mínima como socorro de necesidad perentoria y respuesta inmediata, ja, ja, ja), que está en estudio. ¿Ineptidud? ¿Ignorancia? ¿Babayería? No. Lo del concilio.

                He aquí que una gran parte de los ayuntamientos, especialmente los del Partido Popular, se manifiestan con extremada hostilidad contra la pretensión del Gobierno de tomarles en préstamo sus remanentes de tesorería, que no pueden usar por una ley de Montoro aprobada durante los años de la crisis de los años diez. Apelan a la justicia y claman contra “el expolio”. Bien, pero hasta hoy estuvieron achantados, sin poder usar igualmente los remanentes. Quienes ahora, más o menos, están conformes con la propuesta del Gobierno son los municipios socialistas, que, mientras gobernaba el PP, clamaban contra la ley de Montoro y, encabezados por el propio Pedro Sánchez, calificaban aquello de atraco y pedían usar libremente esos dineros. Ya ven cómo es la comedia. Por cierto, con eliminar la ley ya estaría resuelto el problema del gasto de los remanentes municipales. ¿Lo ha propuesto el Gobierno?

                Sigamos. He aquí que Podemos jura y perjura, como Aníbal ante su padre Amílcar, odio eterno a los de Ciudadanos, y que con ellos no acordará nunca unos presupuestos. Días después dice que no le gusta, pero que todo sea por el pan, digo, por la patria, esto es, por los desfavorecidos.

                Pero la más gorda, gorda, tanto que nun entra en prau, la de don Pedro: nunca pactaría con Podemos/Pablo, y solo pensarlo, juraba, le quitaba el sueño. Pero posteriormente, ambos cuyos epónimos son los distinguidos apóstoles cristianos, al igual que los Micifuz y Zapirón de la fábula, hacen caso de conciencia y llevan a cabo lo que decían no iban a hacer así cayese el cielo sobre sus cabezas: arrejuntarse.

                ¿Creen ustedes que todo esto no son mentiras y comedias, sino cambios de posición, mejor valoración de la realidad, ataques de realismo? Están equivocados: lo dicen porque saben que es lo que queremos oír, por eso nos mienten en cada ocasión con lo que estiman oportuno, sabiendo, además, que la memoria del ciudadano en estas materias es más efímera que el placer del sexo, según la valoración que hace Lord Chesterfield en carta censoria a su hijo.

El concilio de Gangres, allá por el siglo IV, condenó a un heresiarca llamado Eustacio, quien afirmaba que, siendo Dios infinito, no se lo podía confinar en el recinto de los templos. La respuesta del concilio fue que no era a Dios a quien se encerraba en los templos, sino a los fieles.

                De manera semejante, las preocupaciones, ocupaciones, discursos, actuaciones de los partidos políticos no versan fundamentalmente sobre la teología o la divinidad, sino sobre los fieles que están encerrados en sus respectivas iglesias; no sobre los problemas de la vida real de los fieles: sobre cómo manteneros aherrojados en la fe, y, para ello, decirles lo que creen que quieren oír.

                Especialmente, en estos tiempos en que parece hacerse más certero y vívido aquel diagnóstico de Ortega y Gasset de 1916 tras una visita a Xixón: “Hubo, sin embargo, largas y ardientes disculpas que dividieron en dos bandos acérrimos a los gijoneses [muselistas y apagadoristas], como hoy se dividen en germanófilos y francófilos y mañana se dividirán de otra manera, porque a los buenos españoles les es el mundo pretexto para querellarse los unos contra los otros”.

                Y todos ellos saben bien como excitar o retener a los suyos, con el sildenafilo de sus comedias o con el sahumerio de sus mentiras.

Ayer, en La Nueva España: Poso la montera

0 comentarios

 


           L’APRECEDERU

                               POSO LA MONTERA

                Como desde hace veintinueve años, se ha celebrado en el Teatro Prendes de Candás el Salón de Teatru Costumista Asturianu, que patrocina LA NUEVA ESPAÑA.

                Los autores que en él se representan y las compañías que lo hacen continúan una larga tradición que arranca a principios del XX, y en la que destacaron inicialmente, por solo citar un ejemplo de cada, Pachín de Melás y la Compañía Asturiana de Comedias. Lo habitual es que las piezas tengan un contenido melodramático o cómico, aunándose, por lo general, ambos aspectos. Por otro lado, si bien las representaciones suelen recurrir al repertorio clásico, actualizado en referencias, chistes o sentimientos, ningún año falta el estreno de nuevas obras, ya colectivas, ya de autor.

                Este tipo de representaciones tiene, como el de la tonada, un público tan entusiasta como fiel, para el que el Salón viene a representar un excepcional festival de lo clásico y de lo nuevo.

                Merece la pena subrayar el esfuerzo que este año ha representado la celebración del festival y el cuidado puesto en ello, tanto por la organización como por los grupos teatrales, que han tenido que bregar con las dificultades de reunión y comunicación de la pandemia. Aun así, han participado un total de doce elencos, con un total de ocho estrenos, seis de ellos absolutos. Felicidades y enhorabuena.

                Sería injusto concluir este artículo sin una mención especial a Alain Fernández, que dirige el Teatro Prendes, y, por supuesto, el Salón. Su dedicación, entrega, entusiasmo y acierto son memorables.

                 Y, de la misma forma, hay que felicitar al Ayuntamiento de Carreño y a las sucesivas corporaciones, por el sostenimiento del teatro, sí, pero también por tantos actos culturales e instituciones que siempre han sido objeto de especial cuidado y empeño a lo largo de muchas décadas.

                Quizás porque Carreño ha sido la patria del padre de nuestras letras, Antón de Marirreguera.

                Poso la montera.

Ayer, en La Nueva España: Moderadamente pesimista

0 comentarios

 


                     MODERADAMENTE PESIMISTA

                En 2022 celebraremos el XIII centenario de la batalla de Covadonga. ¿En qué condiciones lo haremos? La pregunta no es meramente retórica. Si Covadonga (o el inicio del Reino) supuso la ruptura con una situación terrible y el comienzo de una nueva época mejor, nos enfrentamos hoy, asimismo, a una grave crisis –evidentemente, no de aquella entidad, pero grave– de la que no sabemos cómo vamos a salir, si igual, mejor o capitidisminuidos.

                Si ustedes han seguido con atención las entrevistas que en este diario se han venido publicando desde hace meses con profesores universitarios, economistas, profesionales de la empresa habrán visto que las respuestas no invitan al optimismo, ya porque así se expresen directamente los entrevistados, ya porque sus propuestas o lo que entienden como necesidades ineludibles (llegar, por ejemplo, a los 500.000 empleos para no ver peligrar nuestro futuro) parecen estar muy lejos de nuestro alcance.

                Como antecedente, señalan algunos de los encuestados el de los fondos mineros, un auténtico despropósito en su gestión, ya que no propiciaron la aparición de empresas con futuro y la creación de empleo. Es cierto que ese despilfarro ya no podrá darse, pues los fondos europeos vendrán condicionados a la inversión en determinadas actividades, fundamentalmente de transformación digital y energética. Pero el antecedente apunta a uno de los principales problemas de nuestra sociedad: la estructura de poder –y, por tanto, de decisión– y el discurso y la mentalidad generales, que son, fundamentalmente, retardatarios, mirando siempre más a repetir el pasado que a abrirse al mundo. Ese conservadurismo es en Asturies consustancial con la izquierda y sus satélites –incluida la de las nuevas iglesias–, pero también con las derechas. Y ese conservadurismo, profundamente vicario, además, del centralismo, no ayudará en nada para el esfuerzo de remodelación e innovación que se requiere. Somos, además, muy dados a la palabrería poco a la práctica. “Asturias debe desterrar el “hay que hacer”– manifestaba Enrique Macián, directivo de Du Pont– y centrarse en tener planes estratégicos”.

Nuestra estructura empresarial es, por otro lado, muy débil: con poco capital y muy pequeñas la mayoría de las empresas, tienen escasa capacidad para trazar y abrazar proyectos complejos y de envergadura. Necesitaremos, pues, abrirnos a buscar inversores o empresas que quieran venir aquí, o propiciar una improbable concurrencia entre las nuestras para diseñar y gestionar proyectos. Y, para todo ello, la competencia de las demás autonomías será feroz: lo que no lleve uno lo llevará otro.

                Por otro lado, el tiempo acucia: entre el 2021 y el 2023 deberán estar realizados los proyectos, en el 70% en el 2022. Tampoco es cosa menor la cofinanciación de las autonomías: si las cosas siguen así, Asturies debería sufragar el 40% de cada proyecto, como el Presidente asturiano subrayaba con quejas en LA NUEVA ESPAÑA del 4/08/2020, ya que nuestra capacidad de endeudamiento es prácticamente nula.

                Haría falta, en otro orden de cosas, mejorar la relación de nuestra enseñanza con la realidad económica. Con otra imbricación de la Universidad y el mundo empresarial, entre la Formación Profesional y ese mundo. Formar cerebros para que emigren año tras año es un dispendio. Nuestra FP es escasamente efectiva y los planes FP-empresas no tienen mucho atractivo para estas.

                Tenemos, además, un Gobierno central tóxico, lo que en nada ayuda a la inversión ni al empleo. Tóxico en la medida en que es un equipo de discursos sagrados, y, así, ha adelantado la transición el carbón o creado problemas innecesariamente con el automóvil, destruyendo tejido y empleo. Es tóxico por su orientación económica y su desconfianza hacia el capital y el empresario. Así, mientras Alemania y Francia bajan impuestos a los centros de actividad, el discurso aquí de buena parte del Gobierno es el de subir esos impuestos; hablan, incluso, de nacionalizaciones. Tóxico en fin, porque, con su política general y autonómica, con sus contradicciones, provoca inseguridad, lo que es contrario a la inversión.

                Digamos fundamentalmente que en la Administración existe, asimismo, un obstáculo de envergadura. Si era hasta ahora torpe, retardataria, entorpecedora de la actividad económica, desde la pandemia está prácticamente desaparecida: nadie coge los teléfonos, es imposible saber si uno está en un ERTE o imposible devolver el dinero recibido indebidamente desde que se ha reincorporado al trabajo, es tarea hercúlea dar de alta a un empleado en la SS, y no digamos ya nada de los trámites cotidianos. Así las cosas, ¿qué va a funcionar?

                El Gobiernu asturianu se propone reformar la Administración: bastaría con que la devolviese a su estado de ineficacia tradicional.

Ayer, en La Nueva España: Todos a la escuela

0 comentarios

 


                             TODOS A LA ESCUELA

 Los demás. En Europa, y, en general, en el resto del mundo, las aulas están abiertas. Con enseñanza presencial. ¿Hay contagios? Los hay. ¿Se cierran aulas o colegios? Se cierran, pero su cierre es coyuntural y la tendencia y la voluntad es que la enseñanza siga siendo presencial. Y si eso lo hacen los demás, ¿por qué nosotros vamos a ser distintos? Y por si anima a los reticentes, la comisaria de Salud de la UE, Stella Kyriakides, acaba de declarar que diversos estudios en países distintos indican que “la transmisión de niño a niño en las escuelas es rara y que la reapertura de las escuelas no se ha asociado con un aumento significativo de infecciones”.

Escolares y enseñanza presencial. La enseñanza ha de ser presencial. En primer lugar porque se aprende más y mejor en la interacción con el profesor y los compañeros. En segundo lugar porque uno de los objetivos fundamentales de la enseñanza es la socialización del individuo, que solo se produce, obviamente, en relación con los demás. Pero, además, la presencia conjunta en las aulas facilita la adquisición de hábitos que en casa se adquieren con dificultad: la disciplina de horarios y tareas, el contraste de puntos de vista y de discursos ante la vida, los límites sociales...

La experiencia y la enseñanza a distancia. La enseñanza a distancia, que algunos preconizan, no permite evidentemente el ejercicio y adquisición de hábitos y habilidades como los antes señalados. Su efectividad, además, no se sustenta en que el alumno tenga buen ordenador y buena conexión a internet, sino en el tipo de familia que tenga y, por tanto, en el ambiente en que se mueva. Por otro lado, la experiencia de estos pasados meses de encierro nos ha enseñado algunas cosas: un porcentaje no pequeño de alumnos no se ha conectado con sus profesores, lo ha hecho a destiempo o no ha realizado las tareas. Pero, sobre todo, la experiencia común es que los mozos se han sentido desanimados y desmotivados, con poco estímulo para realizar sus tareas o marcarse obligaciones. Que luego el número de aprobados haya sido el más alto de toda la historia, incluidas las pruebas de selectividad, constituye una prueba del fracaso de la enseñanza en ese período (y de otras cosas).

Los padres, su miedo y su trabajo. Entiendo que muchos padres tengan miedo por lo que les pueda pasar a sus hijos. Ahora bien, me hago algunas preguntas. ¿Parte de esos padres temerosos son algunos de aquellos que tienen a sus hijos circulando en la proximidad de las  terrazas, o con ellos, mientras toman algo? ¿Aquellos que les permiten jugar con otros sin apenas mantener los cuidados pertinentes? Pero, sobre todo, una fundamental. Aquellos que no quieren que sus hijos vayan a la escuela en esta situación, ¿cómo van a cuidarlos? ¿Trabaja uno solo de ellos? ¿No trabaja ninguno? ¿Piensan dejarlos con familiares mientras trabajan? Un censo de estas situaciones nos daría un interesante panorama sobre el empleo, el paro y otras cuestiones conexas en España.

El trabajo y la empresa y el Gobiernu y el Gobierno. El Gobiernu ha tomado una serie de decisiones sobre la escuela y su organización que tienen consecuencias sobre el trabajo de los padres y las empresas. La primera, retrasar el comienzo de curso. ¿Los padres que tienen que trabajar qué hacen en tanto? Parece, por otra parte, decidido a que, a partir de segundo de la ESO, la mitad de los alumnos alternen la escuela presencial con la de sentados en casa. ¿Quién está en el hogar con ellos mientras tanto? Porque parece olvidarse que, suponiendo que los padres tengan empleo, han de abandonar su puesto de trabajo durante esos períodos, con lo que eso entraña no solo en lo relativo a su salario, sino con respecto al normal funcionamiento de las empresas y su sostenibilidad. ¿Quién paga esos salarios? ¿Los pierden ellos? ¿Los pierde la empresa? Y, por otro, lado, ¿está legislado cómo solventar esas ausencias, en materia de salarios, en materia de permisos, en materia de costos empresariales? Pues no. Ya ven, Demóstenes-Celáa dice que hay que legislar, Yolanda Díaz, la ministra de Trabajo, dice que ya está resuelto, pero no es verdad, lo que hasta ahora había legislado con carácter temporal, el plan Me Cuida, que impulsa los acuerdos personales entre la empresa y el trabajador, termina su vigencia el 22 de septiembre.

¿Quieren que, al respecto, les diga algo sobre este Gobierno? ¿Para qué? ¿Han pensado ambos, siquiera, Gobiernu y Gobierno, sobre estas cuestiones? ¿Han buscado soluciones? Ustedes mismos. De nuestro Gobiernu se puede decir, además, que llevado por su celo, pretende que los padres firmen un “compromiso de responsabilidad”, según el cual no llevarán a sus hijos a los colegios si tienen fiebre o “síntomas compatibles con el coronavirus”, es decir, tos, carraspera, mocos, dolor de garganta… ¿Esto tipos saben lo que es un invierno? ¿Saben lo que son los rapazos de poca edad durante esa época, afectados frecuentemente con “síntomas compatibles”?

Las empresas, el empleo y la natalidad. ¿Y alguien ha pensado, a todo esto, en las empresas y, por ello, en el empleo? ¿Saben lo que supone que los puestos de trabajo se vacíen de forma imprevista y queden sus funciones sin cubrir? ¿Piensan que todo ello va a animar a contratar padres con hijos o con posibilidades de tenerlos? Porque no es solo una cuestión de salarios ni de ganancias, sino también de seguridad en el cumplimiento de los compromisos con terceros y, en último término, de competitividad y supervivencia. ¡Buen estímulo para el crecimiento demográfico!

¿Cómo dicen que decía Xovellanos en su delirio de muerte? ¡Ah, sí!: «¡Nación sin cabeza!».

Güei, en LNE: Carreteras, sendas y pasta

0 comentarios

 

                                     L’APRECEDERU

                    


                       CARRETERAS, SENDAS Y PASTA

                Informa la Asociación Española de la Carretera que las calzadas asturianas son las más deterioradas de toda España, cuyas vías circulatorias, a su vez,  se encuentran entre las peor conservadas de Europa. En concreto, el documento  sitúa a la región a la cola en estado del firme, señalización horizontal, balizamiento y barreras de seguridad. La asociación calcula que se necesitarían obras por valor de 346 millones.

                En realidad, no es necesario que nadie venga a señalar el estado calamitoso de muchas de nuestras carreteras. De vez en cuando, “me entretengo” coleccionando las denuncias que, día sí, día no, recoge LA NUEVA ESPAÑA de los vecinos de todos los puntos cardinales de nuestro país y, créanme, ocupan muchos bits los titulares y las imágenes de los vecinos señalando defectos o recordando que llevan quinquenios quejándose sin que la reparación “ni esté ni se la espere”. Del mismo modo, cualquier conductor de vías secundarias conoce en su suspensión los baches y en su sistema de alerta los estrechamientos de las carreteras por la falta de limpieza durante muchos meses.

Como para nuestros deteriorados paseos y sendas peatonales de las vacas gordas: no hay pasta.

                Las propuestas “realistas” que se barajan para solventar el problema de la financiación son las de cobrar al coche por el uso de las carreteras. Es decir, a todos sus impuestos, desde su compra hasta su achatarramiento, pasando por el combustible que consume cada vez que se mueve, se le quiere añadir ahora uno más. Y todo ello, cuando existe una verdadera manía persecutoria contra el coche en la mayoría de las ciudades: usted pague aunque no se mueva, y, si se mueve, más leña. Eso sí, compre coche nuevo para mantener los empleos y el medioambiente.

                Al respecto, no me extrañaría que la desaparición de Santiaguín, el oso, la haya provocado la toma de conciencia del plantígrado del peligro de nuestras carreteras.

Ayer, en LNE: Un nuevo repaso a nuestros cantos

0 comentarios

 

                               UN NUEVO REPASO A NUESTROS CANTOS

La guapura de música y letra de algunas de nuestras canciones, su emoción incluso, no puede hacernos pasar por alto las incoherencias de algunas de sus letras, tal la de ese xilguerín parleru que, interrogado sobre su alimento, afirma comer “arenines del mar, del campu flores”. Como, por otro lado, la mayoría de las canciones populares constan, en realidad, de una sola estrofa de cuatro versos –son una especie de relámpago luminoso que se abre y cierra en un instante dentro de la oscuridad de la noche– y luego, para dar más cuerpo al cantar, el ejecutor añade otra cuarteta o más, no es infrecuente la falta de coherencia entre una y otra. Así, bruscamente, el xilguerín desaparece, y el emisor se dirige a un tú femenino: “Tienes unos güeyos negros, y unes pistañes…”. Por no hablar ya de los siguientes versos de la versión hoy más común, los de “Tengo dir a Covadonga cola mio moza en septiembre…”.

Ahora bien, la incongruencia más famosa es la que articula nuestro “Asturias, patria (o “tierra”, que antes se decía) querida”, cuya segunda parte introduce a un yo enamorado y testón que quiere subir a un árbol a por una flor (¡flores de árbol para regalo?) para que su moza, velis nolis, la cuelgue en su balcón. Por cierto, debe ser el aire del norte el que suscita esos absurdos, porque he aquí que en la popularísima “Viento del norte” de Nando Agüeros, el emisor quiere saltar “de la rama de un roble”. ¡Ya me dirán el capricho! Salvo claro que el compositor esté “al duro banco del consonante preso” a fin de rimar “norte” y “roble”.

Si en una anterior ocasión (https://afondo.lne.es/opinion/quien-canta-su-mal-espanta.html) señalábamos algunas piezas líricas de una excepcional calidad en nuestro repertorio clásico (que es muchas veces común con otras zonas del norte de España y con el antiguo territorio astur que se extiende por lo que hoy es Castilla), en el repertorio popular, lo que pudiéramos llamar “canciones de chigre”, no faltan tampoco; así la delicadísima “Como la flor, como la flor, que l’aire la lleva…” o la tristísima “Nun llores, né, que la vida es mui breve. Todo se pasa como una sombra leve”. Abundan más, sin embargo, las optimistas y de ritmo alegre, tal el “De colores, de colores se visten les flores ena primavera…”, “S’oye sonar una gaita, s’oye sonar un tambor”, “Si quies que baille contigo, na romería de San Andrés”, “No hai carretera ensin barru, nin prau que nun tenga yerba”.

Algunas establecen un diálogo entre el emisor y un personaje que responde, tal el “–Chalaneru, chalaneru, ¿qué lleves ena chalana? –Llevo roses y claveles y el corazón d’una xana”. O la burllesca de “El mio Xuan miróme, díxome: –galana, que guapina tas. Yo díxe-y: –Xuanucu, nun tengo contigo ganes de falar”. En otras, el diálogo del emisor no es más que una declaración que no requiere contestación: “Adiós con el corazón […], al despidime de ti, al despidime me muero”. Las habaneras y los aires cubanos forman parte también de ese acervo popularísimo, así “Cuando en la playa la bella Lola su larga cola luciendo va”, o el “Soi de Verdiciu” de Marcos del Torniello.

Lo marinero es también común. Ejemplos: la comprensiva y tolerante “Los marineros del Jaime son todos buenos muchachos, solo tienen un defecto, aúpa, que son un poco borrechos”, “Salió de Jamaica, rumbo a Nueva York”, “A la mar fui por naranjas”, “Cada vez que me veo rodeado de mar” (ya hemos dicho que parte de nuestro folklore es solo nuestro en cuanto lo hacemos tal).

En otra ocasión hemos señalado el humor y la ironía como componentes fundamentales de algunas composiciones (por ejemplo, el “Ramonzón de la panera”). Alguna muestra hemos citado arriba, el “Soi de Verdiciu”, por ejemplo. Hay muchas más: “Yo col quirosanu nun quiero baillar”, “Confesé con un cura, qué buenu yera”, “D’equí a Somió ye too de mio, de Somió acá too ye de mio pá; mira qué suerte vas a tener, cuando me tengas a mí de muyer”…

No podemos cerrar este breve repaso sin tres citas popularísimas. Dos canciones de mina, ante todo: “Santa Bárbara bendita”, casi un himno, y “La mina de La Camocha”, una preciosidad. La tercera es “La Capitana”. Lo notable de estas dos últimas es que son recientes, la última, la de Carlos Rubiera, recentísima. La de José León Delestal, uno de los impulsores de Amigos del Bable, y del maestro Casanova tiene más años.


Illustración de LA NUEVA ESPAÑA cola qu'ayer s'acompañaba l'artículu

Aye, en LNE: Don José da una lección a don Pablo

0 comentarios

 

                       DON JOSÉ DA UNA LECCIÓN A DON PABLO

                Don José Blanco, Pepiño, secretario general del PSOE, ministro, Savonarola de sospechosos, Beria de corruptos, McKarthy de imputados, el hombre que más rápido sacaba el revólver de la acusación contra la mínima sombra de sospecha en un adversario, se vio envuelto en una acusación de corrupción, a la ligera y por meros indicios, indicios como los con que él sambenitaba a sus rivales. Y fue entonces cuando saulizó y, Magdalena penitente, confesó sus culpas pasadas y reconoció que no se puede acusar o pedir la dimisión de nadie sin un juicio, y hasta anunció un libro sobre la materia.

                Contrasta la actitud reflexiva y arrepentida de don José sobre sus incendios pasados con la que ha tenido recientemente don Pablo en su efímera estancia en Asturias. Como saben, descubierto su alojamiento en L.lena, se produjeron algunas presiones o protestas contra su presencia, lo que ha provocado su rápida vuelta a Madrid y la queja por el acoso sufrido, especialmente porque sus hijos (de dos años los dos mayores, de uno la pequeña) estaban con ellos. Ahora bien, don Pablo, promotor en España junto con su partido de la práctica del acoso a los rivales, del griterío y el abucheo en la proximidad de sus personas o en las puertas de sus casas, no ha reflexionado sobre su conducta anterior –al modo en que don José hizo en su día–, arrepintiéndose e invitando a no acosar a nadie, sean tirios o troyanos: se ha limitado a quejarse de “su” acoso, especialmente en presencia de “sus” hijos.

                Tengo la impresión de que Iglesias, su mujer y su entorno han hinchado el perro de las amenazas para sacar partido de ello. Se ha hablado, por ejemplo, de pintadas, pero no hemos visto más que una. No existen, al parecer, denuncias de la escolta, aunque, sin duda, ha habido manifestantes e insultos vía internet. Pero no es esa la cuestión: los acosos y el emburriamientu personal son intolerables, háganse a Iglesias o a Abascal, sílbese a Sánchez o a Aznar.

                Pero el fondo de la cuestión es que tanto don Pablo como sus conmilitones se han reafirmado en su derecho a practicar ellos la presión física sobre sus rivales; estos sobre ellos, no. Y así, como rábulas o puntillosos sofistas, han establecido una diferencia entre “escraches”, aceptables y saludables, y “acosos”, intolerables. Un escrache es lo que se hacía, por ejemplo, a Cristina Cifuentes y sus hijos o a Soraya y los suyos; acoso lo que sufren doña Irene, su marido y sus vástagos. En una palabra, el acoso es lícito si los de su iglesia o bando lo realizan, ilícito si ellos lo padecen. Poco más que manifestar sobre estos tipos que ellos mismos no nos manifiesten sobre sí mismos con sus actos y sus palabras.

                Ello no quiere decir que no debamos calificar también a quienes presionaron o insultaron, ya físicamente ya en las redes. Transluce en muchos una insania y un odio enfermizos. Son gente que construye su identidad sobre el insulto y la manía. ¿Algo nuevo en la historia? No, sino que ahora las redes sociales nos los hacen visibles sin plaza pública, y de forma instantánea.

                Por otro lado, lamentar que ese odio, esa insania, esa intolerancia carguen también contra profesionales y establecimientos comerciales: el restaurante que sirvió comidas a los Irene-Montero recibió amenazas e insultos de la derecha; una frutería que fue confundida por coincidir su nombre –la ignorancia, tantas veces compañera de la enfermedad del odio– con quien había difundido inicialmente el lugar de descanso de la pareja ministerial recibió miles de mensajes y llamadas con insultos y amenazas de los conmilitones progresistas. ¿Alguna diferencia entre el comportamiento predatorio de una y otra especie, salvo el pelaje con que se visten para justificar su conducta?

Mi empatía con esta gente y el deseo de que la ley pueda alcanzar a los faltosos que acosaron a las personas de estos establecimientos.

 



Ayer, en LNE: ¡Tanta memoria y nunca haber memoria!

0 comentarios

 

                                  L’APRECEDERU

                        ¡TANTA MEMORIA Y NUNCA HABER MEMORIA!

                El 9 de agosto publicaba LA NUEVA ESPAÑA un reportaje sobre la antigua Ciudad Residencial de Perlora, una especie de ciudad modelo destinada al veraneo de los proletarios en tiempos de Franco. Junto con playas y viviendas, disponía de múltiples servicios colectivos. Aquello se ha dejado arruinarse y apetece hoy, al verla, repetir las palabras de Rodrigo Caro: “Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora campos de soledad, mustio collado, fueron un tiempo Itálica famosa”.

                El concepto de Perlora era el mismo que ha puesto en marcha poblados como el de Llaranes, y es idéntico al que impulsa hoy el balneario de Ledesma del Montepío: la empresa, el sindicato o el Estado ponen a disposición de sus obreros, de sus afiliados o del proletariado determinados servicios gratis o a precios excepcionales.

                ¿Por qué se ha dejado caer Perlora? Pues, incompetencia aparte, por un prejuicio de fondo muy de la izquierda asturiana: Perlora olía a “franquismo”, y ese prejuicio enfermizo hizo que lo relacionado con ella fuese mal visto. El mismo tabú que impidió usar en plenitud durante tanto tiempo la Universidad Laboral y que tanto despilfarro y disparate supuso.

                (Pero igual estoy equivocado, y el velo sobre Perlora es para hacer olvidar que allí se produjo el “golpe” en el PCE que llevó a Areces y a tantos cientos de ex al poder y que hizo fructificar tantas carreras, algunas aún coleantes).

                Contrasta esta permanente y enfermiza “memoria histórica” con la desmemoria voluntaria sobre otros episodios de la época franquista. Por ejemplo, como nos recordaba este diario dos días después, cómo un claretiano español salvó en Francia la vida de 155 judíos falsificando sus documentos, o cómo en Hungría hizo otro tanto un diplomático, Ángel Sanz Briz, con miles de ellos.

                ¡Tanta memoria y nunca haber memoria! Ninguna en algunos casos, torcida en otros.

               PS. Reconocerán en el titular la mano de Lope de Vega.

Ayer, en La Nueva España

0 comentarios

 


                               APLICACIÓN Y LEGISLACIÓN, YA

                Algunos países disponen desde hace tiempo de un dispositivo que se instala en el móvil (aplicación) y que permite “fichar” quién ha estado en contacto o en las proximidades de una persona. De ese modo, cuando esa persona enferma se puede buscar a aquellos con quienes estuvo en proximidad, enviándoles una señal. El “rastreo” por el móvil es más eficaz y rápido que la pesquisa apelando a la memoria del contagiado y a la búsqueda de sus contactos por anuncios o de portal en portal.

                En España hemos tardado en disponer de ese dispositivo, aunque parece que está a punto, y lo hace por bluetooth, que deja la señal del teléfono pero no datos personales de su propietario. En cualquier caso, ha demostrado ya su eficacia en pruebas, pues localiza el doble de contactos de un individuo de lo que lo hacen los rastreadores personales. No obstante, todavía va a tardar algún tiempo en ponerse en marcha. Hay que salvar aún problemas administrativos, unificación de los protocolos de alerta y búsqueda, definición de quién pone en marcha la exploración de contactos y cómo, y, para más allá, la coordinación europea.

                En estos momentos la aplicación ya está disponible, tanto a nivel general como en algunas autonomías (en Asturies, por ejemplo), e incluso se halla ya instalada en muchos cientos de miles de teléfonos. Pero falta lo principal, el código que la autoridad sanitaria facilitará a quien dé positivo, a fin de que este lo introduzca en su móvil e, inmediatamente, salte a sus contactos (quien ha estado cerca de él a menos de 2 metros, durante 15 minutos en los últimos 15 días) para alertarlos. Sin que ese código esté disponible, es inútil disponer del dispositivo.

                De modo que urge solventar todas estas cuestiones con la máxima rapidez, ya. Y, por cierto, algunos móviles que tienen android como sistema operativo no pueden instalar la aplicación.

                Si este asunto parece ir por buen camino, la legislación relativa a las medidas que las Administraciones pueden tomar en relación con la prevención del Covid19 no van por tan buen camino. Después de la derogación del estado de alarma se ha demostrado que esa cuestión es el pandemónium de la pandemia. En efecto hemos visto cómo los decretos de aislamiento o de cierres horarios de establecimientos se efectúan sin que las autonomías tengan competencias indiscutibles para ello. Y, de ese modo, hemos asistido a espectáculos increíbles, como que hayan sido determinados jueces los que hayan decidido si se podía confinar un barrio u otro, una población u otra, en virtud de lo que ellos valorasen como riesgo mayor o menor, o que emitiesen dictámenes sobre el horario de cierre de los establecimientos basándose en el peligro que ellos estimaban que hubiese, y no en el criterio de las autoridades sanitarias. Ello, ya, sin entrar en las contradicciones entre unos tribunales y otros.

                Hace falta, pues, una legislación clara y precisa que señale de forma indubitable las competencias de las autonomías para decidir y, en su caso, sancionar, y, en la medida en que no sea posible, una ley estatal que abarque aquello que las comunidades no pueden jurídicamente estatuir, sin que para ello sea necesario declarar otra vez el estado de excepción generalizado que es el estado de alarma.

                Caben además otras consideraciones al respecto. El próximo mes empezará el curso escolar en toda España –que debe empezar por muchísimas razones, siempre he sostenido–. Inevitablemente, habrá contagios, aulas cerradas y escolares en cuarentena, es decir, en sus casas. ¿Existe legislación suficiente y clara para garantizar el puesto de trabajo y las prestaciones económicas de los padres que hayan de quedarse en el hogar? Temo que no.

                Por otro lado, sospecho que algunas de las decisiones que se han tomado en el Consejo Interterritorial de Salud celebrado esta viernes pasado no tendrán el suficiente respaldo jurídico para no ser controvertidas y discutidas en los tribunales.

                Que en todo este tiempo, después del levantamiento del estado de alarma –y aun durante él–, no se hayan puesto ni desde el Congreso ni desde el Gobierno, ni desde las autonomías, a ello, es un escándalo tan solo comparable al de la imperturbabilidad con que se sigue contemplando la plaga de los robos temporales de viviendas (eso que se llama “ocupación”) y la inacción legislativa correspondiente (y, acaso, la mansedumbre de la gente y las tragaderas de los adictos a ciertas iglesias).

 

                               Xuan Xosé Sánchez Vicente

Güei, en La Nueva España

0 comentarios

 

Aplicación y legislación, ya

El increíble espectáculo de que sean los jueces quienes determinen las poblaciones a confinar

15.08.2020 | 23:42

Algunos países disponen desde hace tiempo de un dispositivo que se instala en el móvil (aplicación) y que permite "fichar" quién ha estado en contacto o en las proximidades de una persona. De ese modo, cuando esa persona enferma se puede buscar a aquellos con quienes estuvo en proximidad, enviándoles una señal. El "rastreo" por el móvil es más eficaz y rápido que la pesquisa apelando a la memoria del contagiado y a la búsqueda de sus contactos por anuncios o de portal en portal...

Contra Vega de Seona, un migayín

0 comentarios

 Javier Vega de Seoane y Azapilicueta ye un empresariu estimable y estimáu. La Nueva España publica güei, llunes, 13 d'agostu una entrevista con él.

Na entrevista, cómo non, vine a metese col asturianu, a propósitu de pedir que tolos ñeños deberíen deprender inglés, como elementu imprescindible pal so ésitu y pal ésitu del país. Y entós aprovecha: "En lugar de hacer tanto hincapié en el bable (son incapaces de decir "asturianu" o "llingua", que ye lo que se estudia, lo de "bable" ye yá una confesión), que es un idioma que todos queremos y practicamos (risum teneatis?, decíen los llatinos, o sea, ¿nun vos mexáis de risa?), habría que hacer más énfasis en que los escolares hablaran inglés".

Dalguna precisión: l'asturianu ye obligatoriu en tola enseñanza obligatoria, efectivamente, pero nun lo ye: los pás puen escoyer "cultura asturiana" envede asturianu. Y munchos faenlo. ¿Paez mal esto tamién? ¿Val más que nun sepan de Tito Bustillo o de la catedral d'Uviéu, pero sí del Guggenheim o de les pirámides d'Exiptu?, por un decir.

En segundu llugar, l'inglés nun tien escoyeta, ye obligatoriu. Ye más, hai munchos colexos con una especialidá billingüe, onde parte les asignatures comunes (Ciencies Naturales, per exemplu) danse n'inglés. 

Y puedo asegurar que si, en xeneral, los escolinos acaben la ESO y el Bachilleratu sabiendo pocu inglés o sabiéndolu mal, deprenden cien mil veces más de lo que deprenden de l'asturianu.

Que por qué se nos (-yos) da tan mal l'inglés, o les llingües en xeneral. Pues eso ye fariña d'otru costal.

En fin, yo o que don Javier tendrá más conocencia de les demás coses de les que fala (que nun me cabe dulda), o más xuiciu sobre elles.



Imaxe tomada de La Nueva España




Ayer, en LNE: "Asturies: ni nos vemos ni nos ven"

0 comentarios

 

Ayer, en LNE: Cita previa y nueva burocracia

0 comentarios

 L’APRECEDERU

CITA PREVIA Y NUEVA BUROCRACIA

La “nueva burocracia”, la “nueva normalidad” de la relación con los servicios del Estado se ha convertido en un problema.

El más común: el acceso a la atención primaria. La petición de cita médica ha de realizarse por teléfono, el cribado inicial lo realiza un administrativo. Después (no significa el mismo día) el médico lo llama, usted describe sus síntomas, él interroga y diagnostica. Si el galeno cree que necesita una exploración meticulosa, es cierto, lo cita en la consulta. Lo normal es que despache vía telefónica.

Pónganse en el caso de quienes se expresan con dificultad o entienden mal y verán cómo es la cosa, sin descartar, además, la inseguridad sobre una exploración de esa guisa. También las necesidades de esa “nueva burocracia” (motivada por evitar la acumulación de pacientes en los ambulatorios, y, por tanto, los contagios) han eliminado el examen rutinario que se realizaba con los pacientes de enfermedades crónicas y los han dejado sin vigilancia continua y sin la tutela y consejo que mejoraba la vida del enfermo y le daba seguridad.

En el ámbito de la Administración general, la cita previa y el manejo de todos los trámites por internet han ralentizado todo. Si antes el trato con la Administración era desesperante, lo es más ahora: teléfonos que nunca se atienden, consultas que, por tanto, no pueden hacerse, cobros que no se efectúan (piensen en los ERTE). Incluso, los trámites por la “sagrada” internet no pueden realizarse a veces. Dos humoradas recientes: correo del Tribunal de Cuentas desaparecido como spam; navegadores que avisan que el servidor de un servicio público está mal conformado y que, para evitarle a usted peligros, no lo conectan con la página.

Y ahora repita, busque otros caminos (del teléfono olvídese), a ver si lo consigue. Y, si finalmente tiene que desplazarse al centro, normalmente le pedirán que se conecte por interné.

Como ardilla en jaula.

L’APRECEDERU

CITA PREVIA Y NUEVA BUROCRACIA

La “nueva burocracia”, la “nueva normalidad” de la relación con los servicios del Estado se ha convertido en un problema.

El más común: el acceso a la atención primaria. La petición de cita médica ha de realizarse por teléfono, el cribado inicial lo realiza un administrativo. Después (no significa el mismo día) el médico lo llama, usted describe sus síntomas, él interroga y diagnostica. Si el galeno cree que necesita una exploración meticulosa, es cierto, lo cita en la consulta. Lo normal es que despache vía telefónica.

Pónganse en el caso de quienes se expresan con dificultad o entienden mal y verán cómo es la cosa, sin descartar, además, la inseguridad sobre una exploración de esa guisa. También las necesidades de esa “nueva burocracia” (motivada por evitar la acumulación de pacientes en los ambulatorios, y, por tanto, los contagios) han eliminado el examen rutinario que se realizaba con los pacientes de enfermedades crónicas y los han dejado sin vigilancia continua y sin la tutela y consejo que mejoraba la vida del enfermo y le daba seguridad.

En el ámbito de la Administración general, la cita previa y el manejo de todos los trámites por internet han ralentizado todo. Si antes el trato con la Administración era desesperante, lo es más ahora: teléfonos que nunca se atienden, consultas que, por tanto, no pueden hacerse, cobros que no se efectúan (piensen en los ERTE). Incluso, los trámites por la “sagrada” internet no pueden realizarse a veces. Dos humoradas recientes: correo del Tribunal de Cuentas desaparecido como spam; navegadores que avisan que el servidor de un servicio público está mal conformado y que, para evitarle a usted peligros, no lo conectan con la página.

Y ahora repita, busque otros caminos (del teléfono olvídese), a ver si lo consigue. Y, si finalmente tiene que desplazarse al centro, normalmente le pedirán que se conecte por interné.

Como ardilla en jaula.

¿A cómo me les compráis?

0 comentarios

 ¿A cómo me les compráis?


Del 1/08/2020.


D'una sola trapa

Mazanes, al 05/07/2020.

0 comentarios

 Asina andaben les mazanes el 05/07/2020.


Cala doble y anaranxada

0 comentarios

 Esta cala doble y anaranxada. La Miñota, La ería, Güerres, 17/07/2020. 

Ayer, en La Nueva España: Malos tiempos

0 comentarios

                                       

                                         MALOS TIEMPOS

 

El exilio del Rey don Juan Carlos excita las glándulas de los doctrinarios de la república, pero, para todos, y  al margen de su peripecia personal, es un elemento más de estos malos tiempos, y, tal vez, los anuncia peores.

Ante todo, un detalle: aun siendo ciertas todas las acusaciones de irregularidades que contra él se efectúan, habrá que ver si son juzgables o no, esto es, si han sido cometidas mientras disfrutaba de inmunidad o no. Pero, en todo caso, no ha sido imputado aún. Sale, pues, del país, tan limpio desde el punto de vista legal como lo estemos cualquiera de nosotros, pero condenado en juicio mediático. Es cierto que el ámbito de la política se rige por parámetros de opinión, pero aún en esos términos, ¿no existen políticos acusados de gravísimos casos de corrupción, como los Pujol, que siguen en su casa después de décadas? Compárese.

Es evidente que, al margen de la inmoralidad o los delitos (depende lo uno o lo otro de que sean juzgables o no) de aquellos actos de que se acusa al emérito, gran parte de la campaña mediático-política que los ha jaleado y enjuiciado tiene un propósito que va más allá del de la justicia: el derribo de la monarquía, la constitución de una república, la conquista del poder por parte de algunos grupos y la implantación de su programa; al tiempo, la segregación de algunas de la comunidades autónomas. A esas tendencias, que ya existían, “el caso” Juan Carlos les da nuevo vigor. Y viene eso a coincidir con una pandemia que no sabemos cuánto durará (en todo el mundo) y con una terrible crisis económica (que no sabemos a qué infiernos acabará descendiendo). La coyuntura ideal para las tensiones sociales, la agitación y el triunfo de los discursos demagógicos sobre la prudencia y la realidad. Malos tiempos, pues, que pueden ser peores.

No tengo dudas de que la salida de Juan Carlos ha sido muy estudiada, y valoradas sus consecuencias. Por la Casa Real y por Moncloa. Pero dudo mucho que sirva de algo. El hostigamiento propagandístico al exRey no va a cesar, y los famélicos de república y bulímicos de poder seguirán mordiendo la pieza (he ahí a Iglesias diciendo que el Rey “ha huido” –hace unos días se lo empujaba a que saliese de la Zarzuela y abandonase el país–. Pronto pedirá que se lo traiga esposado). Es más, su salida desatará una campaña para convencer a la gente de que es una confesión de culpabilidad. Veremos cómo evoluciona la opinión pública al respecto. El aguante del PSOE frente al aguijoneo de sus socios será fundamental en el desarrollo del proceso.

En el fondo del problema –como una parte discursiva de él, como un tema central en parte, pero como un trampantojo para otras cuestiones: la toma del poder, la ocupación de la sociedad– habita la discusión entre monarquía y república, discusión deformada en España por una falsificación rotunda de lo que constituyó aquel desastre de II República desde el primer día, cercenada por la Guerra Civil, es cierto, pero que fue autodestruyéndose ella misma, entre otras cosas, con golpes de estado, algunos muy sangrientos, dados por los propios republicanos.

A mí me gustaría que los doctrinarios de la república, cuyo modelo es la II española, me contestasen a una pregunta, una sola: ¿En qué, concretamente, era mejor la España republicana del 31 al 36 que esta monárquica del 78? ¿En qué precisa libertad? ¿En qué grado federalizante o de autonomía de las regiones (y no me hagan reír, especialmente los republicanos asturianos)? ¿En qué protección a los trabajadores, tutela de derechos o bienestar social?

Y que se contestasen una segunda, con sinceridad, en lo íntimo de sus glándulas emocionales: para los de izquierdas, la mayoría, ¿qué tal una república con Aznar ocho años de presidente?; para los de derechas, que los hay pero menos: ¿qué tal una república con Zapatero ocho años de presidente?

Xuan Xosé Sánchez Vicente


Buganvilla

0 comentarios

Una de les buganvilles  más espoxigaes y guapes que conozáis.

Ayer, en LNE: Maravillas veraniegas y otras maravillas

0 comentarios

L’APRECEDRU  

MARAVILLAS VERANIEGAS Y OTRAS MARAVILLAS

                Las excavaciones veraniegas suelen traernos cada año alguna maravilla, algún hallazgo arqueológico que nos sorprende por su belleza o significado. Este año la maravilla ha sido la del encuentro de un ánfora en la ría del Eo. Como informa LA NUEVA ESPAÑA del 11/07/2020, la pieza, de gran tamaño y con dos asas, remonta a unos 2.600 años antes de Cristo. De tipo griego, ha de proceder del Mediterráneo, bien atravesando Francia y navegando después hasta nuestra tierra, bien bordeando la Península por el Atlántico.

                Me interesan los aspectos materiales de la cuestión. ¿Qué guardaba en su interior? ¿Por qué bienes esperaban cambiarlas quienes la transportaban? Evidentemente, no por monedas. Pero, especialmente, lo hacen los inmateriales, los emocionales e intelectuales. ¿Cómo sabían a dónde dirigirse y qué demandábamos aquí, en el territorio en que hacía pocos años que una nueva civilización había puesto en marcha los castros? ¿De qué modo había circulado esa información entre lugares tan lejanos? Y, sobre todo, ¿qué pasión o codicia hace aventurarse a comerciar a lo largo de tantos quilómetros o millas, a través de territorios hostiles en poco más que barcucos? ¿Qué vive en el interior de estos hombres?

                Pero no debería extrañarnos esa aventura. Muchos miles de años antes, alguien inventa un útil de piedra, pongamos, en algún lugar de la Europa oriental, o acaso una nueva forma de expresarse, pintando en lo oscuro de las cuevas con una determinada técnica. Poco a poco, esas nuevas técnicas o formas de expresarse viajan, se expanden, convencen, se contagian, se hacen universales. ¿Qué empuja a esos hombres a desplazarse, a formar a otros, a negociar seguramente con ellos, a no quedar con su secreto?

                ¿Podemos calificar su acción de progresista al transformar la naturaleza y mejorar las condiciones de vida o bien no lo es, al provocar, sin duda, la desigualdad social y entre grupos, que los más conservadores mantienen?

 

                Xuan Xosé Sánchez Vicente


Ayer, en LNE: De cuevas y pervivencias

0 comentarios

                                DE CUEVAS Y PERVIVENCIAS


LA NUEVA ESPAÑA está publicando estas semanas una magnífica colección de libros, tanto por sus fotografías como por sus textos, dedicada a las cuevas con arte rupestre declaradas Patrimonio de la Humanidad.
La pervivencia de las pinturas de hace muchos miles de años en las cavernas es un auténtico milagro. Pero el verdadero milagro (palabra que a lo mejor no es más que el nombre que damos a nuestro desconocimiento y a nuestra incapacidad de comprensión) nos parece el ingenio y la habilidad de aquellos hombres –sin más medios que una tímida luz, sin más instrumentos que sus manos, una piedra trabajada y unos minerales machacados– que buscaban en el fondo de la espelunca un lugar oculto (¿secreto?, ¿sacro?) y afayaízu donde poder plasmar esa figuras que hoy nos sorprenden por su expresividad, realismo y potencia, junto con una serie de signos o marcas de cuyo significado nada sabemos, como ignoramos, asimismo y en último término, cuál era la finalidad de toda aquella actividad artístico-simbólica, acaso propiciatoria.
Si me lo permiten, voy a aportar algunos datos sobre lo que se hizo en torno a la conservación de las cuevas entre los años 1979 y 1983, época en que presidí, hasta su extinción con la aprobación del Estatuto, la Fundación de Cuevas y Yacimientos Prehistóricos, ente creado por la Diputación Provincial.
Naturalmente, en este recordatorio flota inevitablemente una gotina de presunción personal, pero el objetivo central es realizar una pequeña aportación a los datos de la colección de LA NUEVA ESPAÑA, y subrayar, además, la colaboración entusiasta de tantas personas en aquella coyuntura. En primer lugar, los propios miembros de la comisión, técnicos y diputados, como “el disputado” José Manuel Alonso Paniceres; pero, sobre todo, algunos miembros del Departamento de Prehistoria de la Universidad, de los que destaco los nombres de Javier Fortea, Miguel Ángel de Blas y Rodríguez Asensio. Entre unos y otros se procedió al cierre de muchas cuevas y abrigos –lo que significa su protección–, tanto en la zona del Nalón como en otras del Oriente, entre ellas la de Llonín, a propósito de la cual contaremos enseguida una sabrosa anécdota con la que les garantizo una sonrisa.
                Quiero apuntar también la colaboración de los guías de las cuevas, especialmente la de Aurelio Capín, el guía y conservador de Tito Bustillo, y de María Luisa Quesada, de El Buxu, con los cuales y sus familias tuve una larga y amistosa relación.             
                De entre las muchas anécdotas que surgieron en aquellos años quizás la más destacable tiene como protagonista a Manuel Fraga Iribarne (“Don Manuel”). Un atardecer íbamos en coche cerca de Niserias por la que hoy es la AS-114 algunas personas, entre las cuales Javier Fortea. A la orilla del río vemos cambiándose para ir a pescar a Fraga y a Francisco Álvarez-Cascos, que era compañero de la Diputación Provincial y con quien guardaba, como con todos los diputados de la época, una buena relación. Bajamos, hablamos y los convenzo para pasar a buscarlos a la mañana siguiente a fin de visitar la cueva, apenas estudiada entonces, de Llonín. Como no tengo nada que regalar a Fraga, le doy un tocho de más de doscientas páginas de piedras y huesos. Pues bien, al día siguiente les arreó a los pobres cargos públicos de la zona oriental de su partido (estaba en Niserias para una convención, bueno, no sé, igual estaba para pescar, y lo de la convención era un pretexto), les arreó, digo, una ristra de datos de huesos y piedras: ¡la famosa memoria de don Manuel!
                El caso es que al día siguiente tiramos con él y Cascos para Llonín. Con nosotros iba el guía de Tito Bustillo, Aurelio Capín. No sé si ustedes sabrán que Fraga ya andaba de aquella, no sé si fue así siempre, como un barco en una mar con marejada, oscilando de un lado para otro. El caso fue que al llegar a la cueva, a la que se entra o entraba por una cuesta bastante inclinada y húmeda, encendemos las linternas y Capín, que venía observando el andar inseguro de Fraga, le dice: «Don Manuel, ¿lo ayudo?”. Y Fraga estalla: “Usted limítese a cumplir con su deber, alumbre”. Y, zas, allá fue unos metros la culera de don Manuel, sin más daño que el de su autoestima.
                Uno de los propósitos que desde el primer día tuvimos en la Fundación, de la que, por cierto, era miembro don Magín Berenguer, experto en las pinturas del arte asturiano y del arte rupestre, fue el dar a conocer al público en general y a los escolares, muy particularmente, la riqueza de la nuestra prehistoria. De ese modo  publicamos un Cartafueyu Escolar, subtitulado Asturias ayer: la Prehistoria, redactado por Miguel Ángel de Blas Cortina. Además de estar profusamente ilustrado, el librito contenía los últimos hallazgos de las excavaciones prehistóricas. Se repartió por las escuelas. Se montó asimismo una exposición de arte paleolítico y de cultura castrense que, inaugurada en la Feria de Muestras de Xixón, se paseó después por los concejos asturianos. Postales y diapositivas se hicieron y distribuyeron con el mismo fin. Y, finalmente, se rodó una película que se estrenó en 1982.
                Y, para concluir, en relación con las actividades de la Fundación, el tres de abril de 1981, después de construir las escaleras de acceso y de adecuar el interior, se abrió al público La Cuevona (o Cueva del Tenis, como también la llamaban los vecinos de Ribesella). Poco tiempo más tarde, la Orquesta Sinfónica de Asturies daría allí un concierto, comenzando así una práctica, la de utilizar la cueva para conciertos y espectáculos.